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Una mujer apuñalada por su ex pareja recuerda en el juicio que su vivienda "era una carnicería"

Por MDO/Efe
lunes 27 de febrero de 2012, 00:00h
Actualizado: 28/02/2012 17:40h
La mujer presuntamente apuñalada por su expareja y padre de su hija el 15 de agosto de 2010 en su casa de Fuenlabrada ha relatado este lunes en la Audiencia Provincial de Madrid que, tras ser agredida ella y una amiga que estaba allí, el lugar quedó como "una carnicería" por las manchas de sangre que había.
"Me encuentro muy mal, muy mal, tengo miedo y la autoestima por los suelos. No tengo ganas de vivir, no tengo ganas de nada. Llevo dos años en el psicólogo buscando tratamiento porque no puedo dormir", ha asegurado la víctima, Yolanda G.A., de 25 años, durante el juicio a Agustín Felipe L.E. Para el procesado -de 36 años, nacionalidad guineana y con antecedentes penales-, el fiscal ha mantenido su petición de once años de cárcel por los delitos de homicidio intentado, quebrantamiento de medida cautelar, coacciones y una falta de lesiones.

Yolanda ha relatado que tras estar de fiesta con él y una amiga, todos se dirigieron a su casa, que se encuentra dentro del colegio público Francisco de Goya de Fuenlabrada, donde se inició una pelea con su expareja, y este se puso en una actitud "muy violenta" por lo que le rogó que se fuese. "Le dije que iba a llamar a la Policía y él no quiso irse, y mi amiga asustada decidió marcharse y él tampoco la dejó cerrando la puerta", ha destacado la víctima ante la sala presidida por la juez María Tardón.

Asimismo, Yolanda ha dicho que tras ser zarandeada y apuñalada se arrastró hacia el cuarto de baño para poder esconderse. Cuando creyó que él se había marchado, salió del baño y llamó a su amiga, que también fue atacada con un cuchillo y que salió de la cocina a abrazarla, ha relatado la mujer, que a su alrededor vio manchas de sangre y el arma blanca.

"Mi casa era una carnicería -ha declarado ante los magistrados-. Ya no recuerdo nada más, solo que llegó el SAMUR y la Policía y me sentaron en la terraza para ver por dónde sangraba", ha comentado la mujer, quien ha reconocido que ha mantenido con el acusado una relación desde 1997, que la hija común tiene ahora 11 años, y que ha "aguantado mucho".

Tanto víctima como acusado han sostenido que creían que la orden de alejamiento que tenía él por una denuncia de malos tratos presentada por ella en 2008 ya "no estaba vigente". Agustín Felipe, en prisión provisional, ha asegurado que antes de acudir al piso de su expareja habían bebido vino y ginebra y consumido cocaína y que no recuerda "nada" de lo sucedido después. Los peritos, sin embargo, han descartado el consumo de sustancias estupefacientes por parte del acusado.

"Si tomamos caminos diferentes, lo entenderé"

En su turno de última palabra Agustín Felipe ha dicho: "Estoy totalmente arrepentido, desde que estoy en prisión tengo el firme propósito de que esto no se vuelva a repetir, sigo queriendo a la chica y si en un futuro tomamos caminos diferentes yo lo entenderé".

La acusación particular, por su parte, se ha adherido a la petición del fiscal, destacando el hecho de que si la víctima no se hubiese encerrarse en el baño, el acusado hubiera acabado con su vida. La abogada defensora, por último, ha pedido la absolución porque cree que no ha quedado desvirtuada la presunción de inocencia con las pruebas practicadas.
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