De 2005 a 2007 -etapa pre crisis- Cáritas Madrid socorrió a 182.000 personas. De 2008 a 2010, ya con la crisis pisando fuerte en la región, la cifra se incrementó en más de 140.000, hasta llegar a los 322.650 atendidos. La parte positiva es que también aumenta, de manera proporcional, el número de voluntarios.
Primero se pierde el trabajo. Después no se puede hacer frente al pago de la hipoteca. Como consecuencia, enseguida llega la desestructuración familiar y,
por último, "la calle". Es el proceso habitual que, según Cáritas, atraviesan las personas que terminan necesitando ayuda de la entidad católica. "La crisis que atravesamos no tiene parangón en los últimos 30 años, lo que ha supuesto que la sociedad tome conciencia del problema y aumente la solidaridad social", afirmó el director de Cáritas Madrid,
Julio Beamonte.
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Y es que, tal y como indican los datos facilitados por la organización, en los dos últimos años
se ha incrementado en un
97 por ciento el número de
nuevos voluntarios (846 en 2009 y 2010) hasta llegar a los 6.933 inscritos en la actualidad. "La mayoría de ellos además ha aumentado sus tiempos de dedicación y muchos están realizando su labor en varios sitios simultáneamente", agrega la organización.
Más españoles
Otro de los factores que se ha modificado con el crecimiento de la precariedad es el perfil del socorrido. Mientras en la primera década del milenio las personas que se acercaban a solicitar ayuda a las parroquias eran mayoritariamente mujeres de unos 35 años y de origen extranjero, los dos últimos años el perfil medio es el de un
hombre español de 37 años. Cáritas asegura así que "ha disminuido el número de indocumentados y ha aumentado el número de personas que poseen el documento español de identidad".

Para 2010 el organismo, perteneciente a la Iglesia, contó con un presupuesto de más de
22 millones de euros procedentes, en su mayoría (68 por ciento), de donaciones, herencias y legados de "la comunidad de cristianos madrileños". El resto de proyectos se financian a través de subvenciones públicas (19 por ciento) y de ingresos por los propios beneficios generados por las actividades puestas en marcha (13 por ciento). "No hemos observado
ningún retraso adicional especial por la crisis en cuanto al pago de subvenciones, aunque es evidente que nos gustaría que se tuvieran más en cuenta nuestras demandas", dijo Beamonte. Esta realidad difiere de
otras entidades madrileñas que llevan meses protestando por los retrasos sufridos.
El dinero se invierte fundamentalmente en tres cuestiones: ofrecer puestos de trabajo en 'centros de capacitación' (se procurar ayudar a que las personas adquieran habilidades laborales), ayudas en cuanto a la vivienda (servicios de orientación que se centran en la posibilidad de renegociar hipotecas o 169 viviendas propias) y ayudas directas de urgencia (dinero en metálico que se ofrece en situaciones de emergencia de manera inmediata). Esta partida sale del denominado
fondo diocesano de emergencia que, desde que empezó a aplicarse en enero de 2011, ya ha repartido más de un millón de euros.
21 de junio: Día de la Caridad
Este martes, 21 de junio, se celebra el Día de la Caridad, que llevará a más de 6.000 voluntarios de colecta por las calles de la ciudad bajo el lema "las cosas importantes se hacen con el corazón". En este sentido, el cardenal arzobispo de Madrid, monseñor
Antonio María Rouco Varela, ha invitado a los madrileños a participar y ha recordado que la Iglesia "no puede ser insensible a la realidad de pobreza y marginación". "No es posible que el enriquecimiento económico sea la única aspiración del corazón humano", concluyó.