La Policía Municipal de Madrid ha detenido a cuatro ciudadanos chinos a los que se acusa de un presunto delito contra los derechos de los trabajadores por emplear mano de obra ilegal en sendos talleres de confección, ubicados en el distrito de Usera, que carecían todos ellos de licencia.
La operación culminó el pasado día 9, cuando los agentes intervinieron en cuatro locales ubicados en las calles Pilarica, Nicolás Sánchez y Luis Usera, todos ellos regentados por ciudadanos orientales en los que se empleaba a trabajadores también de origen oriental que
carecían de permiso de residencia o contrato laboral. Además, el local situado en la calle de Luis Usera tampoco presentaba licencia para el ejercicio de taller de confección.
Durante las inspección, los agentes encontraron máquinas de coser, hiladoras, botonadoras, centros de planchado, además de prendas tejidas y otras con forma de patrón que iban a ser confeccionadas. También constataron g
raves deficiencias que ponían en peligro la seguridad de los trabajadores, como por ejemplo "peligrosas anomalías en la instalación eléctrica, manipulación del contador de luz para aumentar el voltaje, ausencia de extintores y de contenedores de basura ignífugos, y falta de señalización e iluminación de emergencia".

Así, en el local de la calle de la Pilarica fueron identificados doce empleados de los cuales cinco trabajaban de forma ilegal y no presentaban ninguna documentación. En el local de la calle de Luis Usera se encontraban trabajando diez personas, de las cuales tres han sido denunciadas igualmente por la Ley de Extranjería, y en los dos talleres inspeccionados de la calle de Nicolás Sánchez, en los que trabajaban ocho personas en cada uno, cinco estaban en precario y se encontraban en situación ilegal.
Según las investigaciones, "por las características y número de la maquinaria encontrada en los cuatro locales -un total de 90- el número de trabajadores -38 personas- y el número de horas que podrían estar trabajando -entre 10 y 14-, los talleres estaban preparados para
sacar al comercio más de medio millar de prendas diarias".
De hecho, los fardos de ropa ya confeccionada que hallaron los agentes en el momento de la intervención, así como las prendas dispuestas para ser tejidas y los numerosos restos textiles que se acumulaban en el suelo de los cuatro talleres, avalan esta tesis.