El debate sobre las enmiendas parciales a las cuenta regionales ha quedado en un completo segundo plano. Pese a la trascendental importancia de la cita, de la que depende la consecución de los proyecto previstos por el Ejecutivo madrileño para 2025, todas las miradas se centraban esta tarde sobre las conclusiones del informe elaborado por la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil en torno al móvil del exsecretario general del PSOE-M, Juan Lobato. Por ende, también sobre su misma figura. Así son los vaivenes en la política madrileña.
La noticia corría como la pólvora desde primera hora de la tarde, llegando de inmediato a la Asamblea de Vallecas. Desde entonces, el foco mediático cambiaba de rumbo, pasando del último debate parlamentario sobre el Proyecto de Ley de Presupuestos a centrarse en exclusiva sobre la bancada socialista. Una fracción del arco, por cierto, del que Lobato se había ausentado durante toda la matinal. Para sorpresa de propios y extraños, como si de un truco de magia se tratase, el protagonista había llegado. Comenzaba entonces una carrera por captar sus primeras valoraciones al respecto. Oro para ríos de tinta.
Una vez localizado en los pasillos de la Cámara, ya no había escapatoria. Declaraciones de obligado cumplimiento. Desde la puerta lateral del hemiciclo, el propio Lobato se encargaba de complacer las aspiraciones de la prensa con una breve -pero enriquecedora- aclaración. Lo primero, descartar una posible futura imputación. "La mía no, desde luego", ha dicho. Una certeza que bebe de su total compromiso con la "transparencia", y es que fue él mismo quien decidió, de manera voluntaria, entregar su teléfono a las autoridades tras ser llamado a declarar ante el Tribunal Supremo en calidad de testigo.
"Más transparencia es imposible. Creo que queda claro lo que dije el primer día, que es lo mismo exactamente, que yo pregunté el origen para tratar de saber dónde venía y bueno, pues eso es lo que podéis leer. Si es que yo más transparente no puedo ser", reafirmaba tajante.
Por resolver, aunque la procedencia de los medios de comunicación parezca descartada fruto de la incompatibilidad horaria -"no había sido publicado en los medios de comunicación a las 8:29 horas del 14 de marzo, cuando ya estaba en poder de Sánchez Acera"-, el origen real de la presunta filtración. Una incógnita clave en el proceso y que aún no ha sido del todo despejada.
El PP reacciona
Las reacciones de los rivales, en cascada. La inaugural, liderando el discurso, una Isabel Díaz Ayuso para quien el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, sería el responsable último de esta "operación organizada con todo el aparato del Estado contra una adversaria política". "Cada vez salen más evidencias (…). Es inadmisible. Sánchez es un cobarde", lanzaba contundente desde su perfil personal en la red social 'X', anteriormente conocido como Twitter.
Más vehemente aún se manifestaba, minutos después, su segundo de abordo en Entrevías, Carlos Díaz-Pache. Tanto es así que el portavoz Popular llegaba incluso a exigir la dimisión del líder nacional fruto de sus prácticas dictatoriales: "Pedro Sánchez tiene que dejar su cargo inmediatamente. Es un dictador que no respeta no solo los límites de su cargo, sino la base misma del Estado de derecho. Es un abusón, un cobarde, porque además se ha escondido detrás de Juan Lobato, que es muy obediente para hacer este ataque repugnante a una rival política utilizando datos privados de un particular para conseguir sus fines políticos".
Así, sentenciaba a renglón seguido, La Moncloa y el Partido Socialista "conforman una organización criminal que está destinada solo a su supervivencia política. Seguramente ya para el horizonte judicial que les espera"
Informe de la UCO
Una vez analizado el dispositivo personal de Juan Lobato, los agentes de la UCO concluyen en su informe que, además del propio Lobato y Pilar Sánchez Acera, otros funcionarios de La Moncloa disponían del mail de la discordia entre la defensa de la pareja de la presidenta madrileña, Alberto González Amador, y la Fiscalía antes incluso de su publicación en la prensa. Se trata, en concreto, del exsecretario de Estado de Comunicación, Francesc Vallés, la directora de comunicación de la ministra de Vivienda, Laura Sánchez Espada, y el ex director de comunicación del PSOE y actual secretario de Estado de Comunicación, Ion Antolín.
Asimismo, el texto desglosa como el secretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán, informó a Lobato de que Sánchez iba a reclamar la dimisión de Ayuso ante el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo. "A ver un tema. Me llama Santos. Pedro va a pedir ahora a Feijóo que dimita Ayuso. Y que lo pidamos nosotros también", relataba en grupo de Whatsapp integrado por el propio Lobato, el director de gabinete del Grupo Parlamentario, David del Campo, y la diputada Marta Bernardo Llorente.
Acto seguido, del Campo le advertía sobre las repercusiones de entrar de lleno en el conflicto, sugiriéndole además que se mantuviese al margen: "En Moncloa y en Ferraz quieren el máximo ruido y jaleo para tapar el máximo tiempo posible las elecciones de Cataluña y que no hay Presupuestos. Ayuso seguirá viva y en pie la semana que viene, tu también jueves a jueves dando la cara ante ella. Más tarde que pronto volverá la amnistía, la autodeterminación, la consulta, Koldo, las elecciones en Cataluña que van a ser como Gran Hermano VIP... Y tú seguirás en tu escaño y recorriendo la Comunidad".