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Tàpies y Chillida: el diálogo
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Tàpies y Chillida: el diálogo (Foto: Mónica González - Road Experience)

Tàpies y Chillida: el diálogo

Cien años de Chillida y Tàpies

Por Jorge Mena Alarcón
martes 12 de noviembre de 2024, 15:00h
Actualizado: 20/11/2024 07:58h

Decía Antoni Tàpies (Barcelona, 1923-2012), en una entrevista con Martín de Ugalde que, antes de saber qué podía hacer, comenzó a descartar aquellas cosas a las que no se quería dedicar: "No quería ser militar, desde luego, ni abogado, ni médico...". Pero, tras este cálculo, le empezaron a quedar muy pocas opciones y, además, todas aquellas suponían un riesgo: quizás pudo haber sido marino, quizás vagabundo. Todos los caminos eran "un poco escapistas, nada disciplinados". Podría ser artista, que no suponía sino "otra manera de eludir la realidad". Y lo consiguió. Consiguió escapar de la realidad y crear la suya propia. Ahora, junto a Eduardo Chillida (San Sebastián, 1924-2002), que este año cumpliría un centenar, gobierna la Galería Guillermo de Osma en una exposición construida como un diálogo entre ambos que, además, explora la evolución artística de dos de las figuras más emblemáticas del arte español de la segunda mitad del siglo XX.

Se trata de la primera vez que el panorama galerístico presenta un diálogo entre los dos artistas españoles más internacionales, coincidiendo con la celebración de sus centenarios. "Nosotros ya hemos trabajado con ambos artistas, porque hemos hecho dos exposiciones de Tàpies y tres de Chillida", cuenta a Madridiario en una entrevista Guillermo de Osma, director de la galería que lleva su nombre. "Ellos se respetaban mucho, habían intercambiado obras y habían participado en exposiciones artísticas importantes, como las Bienales de Valencia", explica, "y luego trabajaron los dos con la galería MAEGHT de París, o sea que los dos trabajaron con los mismos galeristas, expusieron en los mismos sitios y les interesaba mucho la obra del otro".

Las obras están dispuestas "precisamente buscando ese diálogo", es decir, no se trata de una exposición cronológica que empieza con obras tempranas de ambos: "Hemos buscado obras donde, aunque no sean de las mismas épocas, sí aparezcan elementos comunes", confiesa el galerista. La naturaleza es uno de esos elementos que comparten, "quizás más Chillida, porque trabajaba mucho en la forja con minerales y metales, que al fin y al cabo salen del suelo". "Cuando se encuentra en el caserío de Zabala, que era un caserío maravilloso que estaba en bastante mal estado, lo restaura y decide hacer lo que hoy se conoce como la Fundación: un poco el lugar de Chillida y la naturaleza domesticada por el hombre", desvela el experto.

Aunque a Tàpies le gustaba la naturaleza, lo mostraba en sus obras "quizá de una manera más indirecta": "A través, precisamente, de todos esos materiales de la madera, las tieras, el polvo de mármol, la arena... y a veces también materiales que vienen de la fabricación humana, como sillas, colchones, trapos de cocina, fieltros... Aunque no son materiales directamente de la naturaleza, son producidos por el hombre, pero él recicla sus obras".

El papel, una relevancia importante en la exposición

Tanto Tàpies como Chillida utilizan el papel en sus obras con bastante frecuencia, aunque con distintos usos: "Uno lo utiliza más como soporte, pero como ves esta obra (cuenta, mientras señala una obra de Tàpies del año 59), que es interesantísima, fíjate en cómo ha roto el papel. Lo ha desgarrado, le ha hecho incisiones, lo ha arañado, le ha aplicado pintura.... Es decir, lo ha tratado de muy diversas formas, ¿no?". Sin embargo, para Chillida el papel es el elemento fundamental de su obra, y de hecho "siempre va a utilizar papeles hechos a mano que se los hacen en tres lugares diferentes: uno en el País Vasco, otro en Alemania, y otro en Japón". De ahí la diferencia de colores y rugosidad de ellos.

En definitiva, "para ellos el papel es como un elemento fundamental". "Además, el papel tradicionalmente servía para hacer bocetos o para hacer dibujos, a veces muy curiosos, a veces muy rápidos, pero fundamentalmente para estudio", explica Guillermo de Osma. "Para ellos el papel tiene una cualidad que puede servir para hacer una obra definitiva que no tiene por qué ser menos que una obra sobre madera o sobre el lienzo, que están construidos siempres con elementos más nobles", añade. De hecho, Chillida realizó muchísimos bocetos de manos: "Cuando Chillida llega a París en el 1947-1948, dentro de su aprendizaje, se va a forzar en dibujar con la mano izquierda", explica, mientras añade que "hay manos derechas que están dibujadas con la izquierda".

Vacío y dualidades

Cuenta Guillermo de Osma que "el escultor trabaja en el vacío". Y es que, ambos realizaron obras escultóricas: por parte de Chillida, trabajará con las lurras, que constituyen un elemento importantísimo en su obra, que tiene como objetivo "envolver y, al mismo tiempo, reproducir nuevos vacíos a través de la obra de arte". En caso de Tàpies, a pesar de que hay pocas esculturas en la exposición porque no se encontró "ninguna que nos encajara con la idea de la exposición", su visión "es más una visión de pintor, de un artista plástico que escultórico".

Por otra parte, Guillermo de Osma afirma que las dualidades que se encuentran entre Chillida y Tàpies "se ven bastante bien en la exposición": "Chillida trabaja con cosas sólidas, que tienen peso, y la gravidad es evidente, pero al mismo tiempo la levedad de las gravitacionales es una gravitación que en el fondo es algo tan entre frágil y sólido, no entre aéreo y material. Esa especie de dualidades se producen en las buenas obras de arte, te diría".

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