El Teatro Real ha coproducido con la Royal Opera House de Londres la escenificación de Theodora, un oratorio dramático de Haendel que ha vuelto a la actualidad en las últimas décadas. El compositor lo estrenó en Londres en 1750, en una época turbulenta que lastró la acogida del público. Él mismo fue consciente de que una historia sobre una heroína cristiana podía tener una pobre acogida, a pesar de que consideraba que era una de sus mejores partituras y el coro final del segundo acto, el mejor de su producción. El Real ya ofreció la versión de oratorio en 2009 y esta será primera vez que se escenifique.
Dos montajes escénicos volvieron a poner de actualidad esta partitura: el del Festival de Glyndebourne, en 1996, y, posteriormente, en 2009, el de Salzburgo. En esta última producción participó Ivor Bolton, el director de orquesta que también ocupa el foso ahora en el Real. Estas dos producciones llamaron la atención de crítica y pública sobre una obra prácticamente arrinconada de Haendel y ahora reclamada en los teatros más importantes.
Teodora es un personaje histórico, conocida como la emperatriz de Bizancio, y esposa de Justiniano I. Sobre ella se han escrito decenas de historias y obras de todo tipo. Aunque en el oratorio original de Haendel, la acción transcurre en Antioquía, en el siglo IV dC, la directora la ha trasladado a nuestros días, con escenarios y vestuario actuales. En esta versión, Teodora trabaja en las cocinas de la embajada de Valens, que pretende destruir con la complicidad de su compañera de sufrimientos, Irene. El embajador planea una gran celebración en homenaje a Júpiter para el cumpleaños del emperador. Y anuncia que ejecutará a todos los que se nieguen a participar en la fiesta pagana. El complot de las sirvientas es descubierto y, en lugar de ser ejecutadas, son obligadas a ejercer la prostitución con los soldados romanos. De esta situación la salvará Didymos, el soldado enamorado de ella, que le ofrece intercambiar las ropas y así, Teodora puede escapar. La huida supondrá la ejecución del soldado y de Teodora, si es hallada.
Katie Mitchell se ha convertido en una de las directoras de escena más reclamadas en toda Europa. Abanderada de llevar el feminismo y las denuncias sociales a sus montajes teatrales, ha dirigido los grandes dramas de Shakespeare y óperas como Alcina, Ariadne auf Naxos, Lucia de Lammermoor, o Pelléas et Mélisande. Sus propuestas nunca dejan indiferente al público y esta Theodora, que se estrenó en el Coven Garden en 2022, seguro que tampoco. La reposición en Madrid está dirigida por Dan Ayling, que desde el año 2009 asiste a Katie Mitchell en sus montajes. En el reparto madrileño figuran cuatro de los estrenistas londinenses. Es la primera vez que el Real presenta un montaje suyo. El año pasado vimos su Orlando en teatros del Canal.

La soprano Julia Bullock, que debutó en el Real con The indian queen hace diez años, también participó directamente con Katie Mitchel en la creación de esta producción escénica, que encabezó en Londres.
El contratenor galés Iestyn Davies encarna a Didymus, un personaje que, en la obra, está transitando hacia la conversión al cristianismo. En el elenco de solitas también aparece Joyce DiDonato, una mezzosoprano habitual en el teatro madrileño en las dos últimas décadas.

Ivor Bolton, el actual director musical del Real, estará al frente de la orquesta en este montaje sobre una partitura que, como decía antes, conoce perfectamente y para la que se ha implicado en su versión escénica.
Theodora se representará en siete funciones del 11 al 23 de noviembre en el teatro Real.