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¿Me pueden despedir estando de baja?

¿Me pueden despedir estando de baja?
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Por MDO
miércoles 25 de junio de 2025, 11:01h

Estar de baja médica supone un momento delicado para la salud física o mental, pero también una fuente de incertidumbre laboral al no saber si es posible perder el puesto de trabajo por este motivo.

Es habitual que como trabajador que se encuentra en mitad de una baja médica o de una recuperación, te preguntes: ¿me pueden despedir estando de baja? La respuesta no es única ni definitiva, habría que aclarar los márgenes legales que rodean la situación por la que se esté pasando para evitar confusiones y, sobre todo, que se cometa una injusticia.

En principio, habría que saber que una baja médica implica una suspensión temporal del contrato, pero no su extinción. El trabajador deberá conservar su puesto y su vínculo con la empresa, incluso en aquellos casos en los que se esté recibiendo una prestación de la Seguridad Social o de una mutua en lugar del salario que le corresponde. En teoría, el despido por estar de baja no está permitido, sin embargo, las cosas pueden llegar a complicarse.

Qué ocurre si la empresa despide a un empleado durante una baja

La legislación española, desde la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) de 1 de diciembre de 2016, en el asunto C-395/15 – Daouidi se marcó un punto de inflexión importante en el marco de protección laboral para trabajadores en situación de incapacidad temporal. Además, queda respaldada por pronunciamientos del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, reforzando la protección del trabajador durante una incapacidad temporal.

Despedir a un empleado por estar enfermo se considera improcedente por discriminatorio. Sin embargo, eso no significa que un trabajador de baja esté blindado por completo. La empresa podría alegar otras causas permitidas por la ley (económicas, organizativas o disciplinarias) siempre que pueda acreditarlas de forma clara y justificada.

Imaginemos, por ejemplo, un proceso de reestructuración interna en el que la empresa suprime el departamento donde trabajaba una persona actualmente de baja. Si existen documentos que respalden esa decisión, el despido puede considerarse legal, independientemente del estado de salud del trabajador. Pero si la empresa no puede demostrar otra causa más allá de la baja médica, el despido debería impugnarse para que se declare improcedente e incluso nulo.

El caso de la baja por depresión

La salud mental en los espacios de trabajo ha ido cobrando visibilidad en los últimos tiempos, también en el entorno jurídico-laboral. La baja por depresión, por ejemplo, ha sido objeto de sentencias en las que se reconoce el derecho del trabajador a no ser discriminado por su estado emocional. Si una persona se encuentra bajo un tratamiento psicológico y se le despide sin causa objetiva durante ese periodo, lo más probable es que los tribunales se muestren a favor de anular el despido.

Más allá de proteger a la persona, se trata de evitar que las empresas se sirvan de situaciones de vulnerabilidad para ajustar plantillas de forma encubierta. En estos casos, la clave está en lo que se puede probar, tanto desde el punto de vista médico como desde el punto de vista laboral. Por eso es fundamental conservar todos los documentos relacionados con la baja, comunicaciones con la empresa e incluso posibles testigos si ha habido presiones previas al despido.

Qué puedes hacer si te ves en esta situación

Si un trabajador recibe una carta de despido mientras está de baja, debe actuar con rapidez. Existen 20 días hábiles para presentar una reclamación judicial. Antes de nada, conviene analizar con detalle la carta de despido y comprobar si se mencionan causas económicas o existe algún indicio de que el motivo real es la baja y si se ofrece indemnización. En función de estas respuestas, un abogado laboralista podrá valorar si se trata de un despido procedente, improcedente o nulo.

En caso de despido improcedente, la empresa deberá elegir entre indemnizar al trabajador o readmitirlo. Si el despido se declara nulo, la readmisión es obligatoria, con el pago de los salarios no percibidos desde la fecha del despido y el reconocimiento del tiempo de baja.

Además, si se puede demostrar que el despido fue discriminatorio, es posible que se abra la puerta a una reclamación por daños morales. Esto ocurre con frecuencia cuando hay antecedentes de enfermedad mental, acoso laboral o situaciones de presión continuada.

Conocer tus derechos es proteger tu salud

Estar de baja no debería ser sinónimo de inseguridad laboral. Sin embargo, en la práctica, muchos trabajadores se sienten desprotegidos. La clave para evitar abusos es doble: por un lado, tener claro el marco legal y, por otro, actuar con agilidad si se vulneran derechos. La figura del abogado laboralista es fundamental, pero también lo es contar con pruebas que respalden tu versión de los hechos.

En definitiva, aunque es posible despedir estando de baja si existen causas ajenas a la enfermedad debidamente justificadas, no todo vale. Y cuando se trata de salud mental, como en los casos de baja por depresión, los jueces tienden a ser especialmente cautelosos con las decisiones empresariales. La salud, ya sea física o emocional, no debería colocar al trabajador en una situación de riesgo, sino ser motivo suficiente para que el sistema le proteja.