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Los vertidos amenazan nuestro patrimonio natural e histórico

viernes 17 de julio de 2020, 13:15h

El incivismo y la falta de vigilancia, cuando no la permisividad, están detrás del depósito ilegal de basuras de todo tipo en espacios como ríos o vías pecuarias

Buenas noticias para el río Guadarrama a su paso por el suroeste de la Comunidad de Madrid. Como el lector recordará, el lunes de la semana pasada volvíamos a hablar en esta sección sobre la urgente necesidad de actuar contra la contaminación que sufre el Guadarrama. Pues bien, justo al día siguiente, representantes del Ministerio para la Transición Ecológica, la Comunidad de Madrid, la Confederación Hidrográfica del Tajo y los alcaldes de Arroyomolinos, Batres, Móstoles, Navalcarnero y Villaviciosa de Odón acordaron las líneas maestras de un plan de choque contra el vertido y acumulación de residuos sólidos urbanos en el río Guadarrama en el tramo que discurre entre Móstoles y Arroyomolinos.

Se trata de un acuerdo que se ha hecho esperar demasiado y que esperemos eche a andar lo antes posible y que sirva, como es su objetivo, para recuperar el estado natural del río Guadarrama. Pero el problema de los vertidos de escombros y basuras de todo tipo no sólo lo padece este cauce. En este sentido, el Ayuntamiento de Alcorcón ha solicitado al gobierno de la Comunidad de Madrid diferentes actuaciones encaminadas a preservar las vías pecuarias que atraviesan el municipio madrileño.

El detonante han sido las quejas que le han hecho llegar al Consistorio los vecinos que utilizan estos caminos públicos, dando cuenta de la aparición en las vías pecuarias de escombros, enseres, etc. Pero eso no es todo, las vías pecuarias en Alcorcón, y en muchos otros puntos de la Comunidad de Madrid, también sufren la circulación de vehículos no autorizados, la ocupación de sus límites históricos por la agricultura, la alteración de su trazado o directamente su apropiación.

Estos problemas que amenazan la supervivencia de las vías pecuarias, están sin duda agravadas por la lenta muerte de tradiciones como la trashumancia o la trasterminancia. Unas actividades que están a punto de desaparecer en nuestro país y que servían, entre otras cosas, para mantener vivas y en perfecto estado las vías pecuarias. Por supuesto que la falta de vigilancia y en muchas ocasiones la manga ancha de las administraciones públicas competentes ha hecho el resto.

Pero es alarmante que la cuestión de fondo en la conservación tanto del río Guadarrama como de las vías pecuarias sea la misma: el vertido de escombros. ¿Qué pueden tener en común para que suceda esto? Seguramente, los delincuentes que realizan esos vertidos buscan espacios abiertos relativamente cercanos a núcleos urbanos, poco transitados y vigilados donde realizar los vertidos ilegales, en vez de depositarlos en los puntos de tratamiento, lo que tiene un coste económico.

Es decir, que al final con lo que nos encontramos es con lo de siempre: el dinero gana y el medio ambiente pierde.

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