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El bosque autóctono, naturaleza con mayúsculas

miércoles 27 de noviembre de 2019, 10:50h

Aún podemos encontrar masas boscosas de árboles propios de nuestra región, aunque han perdido mucho terreno debido a las reforestaciones con especies foráreas

El pasado sábado 23 de noviembre, se celebró el Día Mundial del Bosque Autóctono. Una fecha que se une a otras tantas que, a lo largo del año, subrayan la necesidad de proteger nuestros entornos naturales y especialmente su cubierta arbórea. Y es que, nuestros amigos los árboles son fundamentales para la biodiversidad, que encuentran en ellos alimento y refugio, principalmente. Pero no son menos importantes para nosotros, ya que entre otras muchas funciones, actúan como purificadores del agua y el aire, evitan con sus raíces que las lluvias arrastren la tierra fértil, nos ofrecen diversas materias primas, etc.

Pero, más allá de todo lo anterior, el Día Mundial del Bosque Autóctono también nos advierte de la necesidad de conservar las masas forestales formadas por especies de árboles propias del lugar. En este sentido, en España, incluida la Comunidad de Madrid, y por ende el suroeste madrileño, se han llevado a cabo reforestaciones con árboles que no son propios de nuestro paisaje. Si bien es cierto que en la actualidad se tiene mucho más cuidado, multitud de entornos naturales madrileños, son el resultado de una política forestal equivocada. Plantar árboles que no son autóctonos altera los ecosistemas al introducir en ellos especies que nunca han estado presentes. Pueden llegar a desplazar a las especies autóctonas al ocupar el espacio que les corresponde por derecho. Es más, puede que esa reforestación con especies foráneas no medre, como ha pasado muchas veces, al no estar preparadas ni al suelo ni al clima de nuestra región.

El bosque autóctono es un tesoro botánico. En este sentido, en el suroeste de la Comunidad de Madrid tenemos un nutrido conjunto de árboles singulares de especies autóctonas que representan un patrimonio natural de enorme valor. En Sevilla la Nueva nos encontramos con la imponente ‘Encina Macho’, cuya copa tiene un espectacular diámetro de 16,5 m. En Rozas de Puerto Real se alza un alcornoque de 15 m de altura y 150 años de edad. El ‘Enebro de la Granjilla’ en San Martín de Valdeiglesias o el ‘Madroño del Cerro Majuelito’, en Cadalso de los Vidrios, son otros testigos del paso del tiempo que siguen tejiendo en madera su historia vegetal contra viento y marea. Pero hay muchos más de estos abuelos arbóreos, no sólo en el suroeste madrileño. En la Comunidad de Madrid tenemos ejemplares impresionantes que bien merecen una siempre respetuosa visita.

Los árboles singulares autóctonos son un reducto de lo que un día fueron los bosques que tapizaban buena parte de las montañas y llanuras de nuestra región. Aunque es verdad que las reforestaciones hoy por hoy se hacen con especies autóctonas, en nuestros pueblos y ciudades se siguen plantando muchas que pueden llegar incluso a convertirse en plagas difíciles de erradicar, cuando no son flor de un día que a los pocos años hay que eliminar. Se seleccionan por su rápido crecimiento y aparente belleza, cuando debería apostarse también en esos entorno urbanos por lo que está adaptado a nuestra geografía, por lo que ha estado aquí mucho antes que nosotros.

Jonathan Gil Muñoz
Director de El Guadarramista

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