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Padre y hermano de Gabriel, el joven boxeador asesinado en Prosperidad
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Padre y hermano de Gabriel, el joven boxeador asesinado en Prosperidad (Foto: Europa Press)

Comienza el juicio a tres pandilleros por el asesinato de un joven boxeador en Prosperidad

Por MDO/E.P.
lunes 10 de marzo de 2025, 14:54h
Actualizado: 11/03/2025 13:24h

Tres integrantes de los Dominican Don't Play (DDP), implicados en el asesinato de Gabriel Kraus, un boxeador de 20 años, han rechazado ser responsables del violento crimen sucedido en agosto de 2021, apesar de las identificaciones y la abundante evidencia en su contra que los ubica en el lugar donde el joven falleció tras ser atacado con machetes en el barrio de Prosperidad.

El juicio en Audiencia Provincial de Madrid ha comenzado con la selección del jurado popular. La familia, representada por su abogado, y el fiscal piden una pena de prisión permanente revisable debido a que se trata de un asesinato agravado, dado que los acusados forman parte de una banda criminal.

El letrado de la familia ha estado acompañado por el padre y el hermano de Gabriel, quienes son de origen brasileño. Aunque la vista oral comenzará mañana con los informes previos de las partes y la prueba testifical, los acusados tendrán la oportunidad de declarar al final del juicio a solicitud de sus defensas, lo que les brinda mayores garantías procesales.

El padre y entrenador de la víctima espera que los acusados reciban la pena máxima por haberle quitado la vida a su hijo, "un atleta" que se entregaba por completo al deporte y que tenía planes de viajar a Estados Unidos tras la pandemia para centrar allí su carrera profesional.

"Salió con amigos y estas personas llamaron a la puerta. Le agredieron porque se negó a hacer un símbolo de sumisión al no pertenecer a ninguna banda", ha subrayado el padre, quien ha reclamado que la Justicia no sea blanda para este tipo de asesinos.

Tres menores fueron condenados a cinco y ocho años de internamiento en un centro de régimen cerrado por el crimen de Gabriel, siendo uno de ellos el responsable directo de la puñalada que le causó la muerte en el corazón.

La defensa de dos de los tres imputados, representada por los abogados Carmen Balfagón y Enrique de Miguel, rechaza la implicación de sus clientes en el asesinato. En el caso de uno de ellos, argumentan que no se encontraba en la escena del crimen.

La acusación del fiscal se basa en las geolocalizaciones de los teléfonos móviles, que colocan a los tres imputados en el lugar donde ocurrió el crimen. Asimismo, las imágenes de las cámaras de seguridad en las calles por las que escaparon los registraron. Varios testigos también los identificaron.

Los hechos

Según el escrito de acusación, un grupo de jóvenes formado por seis adultos y tres menores se encontraba en un apartamento de Madrid celebrando una fiesta alrededor de las 19 horas del 19 de agosto de 2021. Después de transcurrir media hora, cuatro integrantes del grupo decidieron salir a la calle. Se encontranam "fumando y bebiendo en la acera y ocupando parte de la calzada donde estacionan los vehículos, en actitud festiva", mientras el resto permanecía dentro del apartamento.

En ese momento, transitaban por la misma calle los tres acusados junto a un menor, cuando una de las personas que se encontraba en la fiesta gritó en voz alta la palabra SUWOOP, que identifica al grupo juvenil violento de origen latino conocido como Blood.

La presencia de la víctima con prendas de vestir rojas, específicamente su camiseta, que representa la identidad de la mencionada banda, llevó a los tres hombres que en ese instante se encontraban en el lugar a interpretar la situación como una provocación entre bandas rivales.

E. R. M., amigo de la víctima, recriminó el gesto, "plenamente consciente de que se encontraban en un barrio dominado por la banda de los DDP y gestos como ese podían generarles problemas, al tratarse de bandas contrarias".

Poco después, armados, Joseo, La Bestia y Panda, junto a otros cinco menores, se dirigieron al apartamento donde se celebraba la fiesta con la intención de acabar con la vida del joven. Al llegar al lugar, los acusados exigieron a la víctima que realizara el símbolo de "Baja Patria" o "Baja de Siete", expresiones características del argot de grupos juveniles organizados de carácter violento y origen latino, "que se corresponderían con gestos de humillación hacia la banda rival Bloods o Trinitarios".

La negativa de la víctima provocó que Panda le propinara un puñetazo, el cual fue repelido por el agredido. En ese instante, las personas que estaban con el acusado rodearon a la víctima; mientras algunos le daban puñetazos y patadas, otros le infligieron varias cuchilladas que finalmente le causaron la muerte.

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