Los inicios de la banda más antigua de la capital, conocida como Asociación Musical Banda de Vallecas, se remontan a 1981 cuando el director de la charanga 'Vallekana Bin Ban', Vicente Gil, y algunos componentes de la misma decidieron crear una banda de música que llevara el nombre del barrio allá donde fuera. Gracias a la colaboración de los vecinos y al aporte económico que hicieron a través de una colecta, consiguieron reunir los instrumentos necesarios para impulsar este proyecto.
En un principio, esta agrupación que “no tenía ni partituras”, según indica su actual presidente David Baquero, acogía 29 miembros que con el tiempo consiguieron hacerse oír en el barrio y actuar en las fiestas y eventos de la zona. Entre sus actuaciones destacan las de primavera durante los meses de mayo y junio, el concierto en el Bulevar de Peña Gorbea, además de su participación en las fiestas de El Carmen, Navidad y la cabalgata de los Reyes Magos.
A día de hoy, la banda cuenta con medio centenar de integrantes de los cuales ocho permanecen desde sus inicios. Los músicos de la banda, de entre los 18 y 84 años, comparten una gran afición por la música. El Centro Cultural El Pozo del Tío Raimundo es la sede donde realizan los ensayos dirigidos por la batuta de Manuel Morales, en un puesto por el que antes pasaron Vicente Gil y Paloma Agudo.
En su repertorio se pueden encontrar, además de los estilos propios de estas agrupaciones, partituras de zarzuelas, bandas sonoras, pasodobles, arreglos de música clásica y música ligera para banda.
Después de tantos años, la Banda de Vallecas es considerada por algunos de sus componentes como "una parte imprescindible en sus vidas", no en vano su creación consiguió sembrar el gusto por la música entre sus miembros y darles un lugar común donde poder compartir esta nueva pasión.
Elena Almazán, integrante de la banda desde sus inicios, ingresó en la agrupación con 20 años y ningún tipo de formación musical. “No tenía ni idea de música, pero faltaba un clarinete y mi hermano me dijo que si quería podía probar. Al mes siguiente ya toqué en mi primer concierto”, comenta a Madridiario esta clarinetista a la que entrar en la banda le cambió la vida. “Descubrí mi pasión por la música, me formé en escuelas y conservatorio y al final acabé como profesora de música”, relata.
De formar parte de la Asociación Musical Banda de Vallecas lo que más le gusta "es la sensación de compromiso, me gusta hacer feliz a las personas con la música y también tocar con más gente, creo que esto es muy importante”. Además, allí ha hecho grandes amigos e incluso ha conocido a su marido: “Sin duda a partir de la banda he ido construyendo mi vida”.
"A partir de la banda he ido construyendo mi vida"
Otro de los veteranos de la banda es Carlos González, que comenzó hace 38 años como percusionista tocando el bombo y actualmente toca también la caja batería. “Comencé en la música con las charangas, pero la idea de tocar algo de manera más seria me llamó mucho la atención”, afirma sobre esta agrupación musical sobre la que se siente orgulloso. “La gente está muy contenta con nosotros, tenemos un público muy fiel que nos sigue desde hace mucho tiempo y que espera con ilusión los conciertos del Bulevard en primavera”, unas actuaciones que dejan patente la calidad de la banda y el aprecio que le tienen los vecinos de la zona.
“En un principio casi siempre hacíamos pasacalles, pero con el tiempo fuimos mejorando y ahora somos más de estar sentados y de conciertos más serios. Es una música más de escuchar que de festivo y, aunque esto no lo dejamos atrás, el repertorio hoy en día es más serio y difícil y se aleja un poco de tocar únicamente cosas dirigidas a las fiestas”, explica el percusionista.

A pesar de que la agrupación haya conseguido formar parte de la identidad del barrio, su objetivo actual es ampliar fronteras, realizando viajes con los que poder darse a conocer en otros lugares del territorio nacional. “Aunque tenemos mucha visibilidad dentro del barrio nos gustaría poder darnos a conocer entre las demás bandas de otros lugares”, plantea su presidente no sin lamentar lo incompatible de esta aspiración con su presupuesto. “Tenemos que mantener un flujo de caja continuo, si queremos salir y hacer viajes al igual que otras bandas hacen, necesitamos tener fondos que nos permitan que esto sea económicamente viable”.
“Nos gustaría darnos a conocer entre las demás bandas de otros lugares"
Desde que en 2004 se desligaron de la Junta Municipal, el proyecto continuó de manera independiente, lo que influyó en la necesidad de obtener dinero con el que poder costearse los gastos que requiere una banda con cierto número de miembros y repercusión. “Nos encantaría tocar muchísimo más, pero al final también tenemos que ser conscientes de lo que nos cuesta. La financiación de aquí es toda particular y tenemos que ir poco a poco”, recuerda David Baquero.
Elena Almazán ha actuado con la banda en algunos lugares como Navarra, Toledo y Ciudad Real y coincide con el presidente en que “siempre nos estamos peleando con el Ayuntamiento para que paguen al director o nos ayuden a la hora de darnos más visibilidad. Sentimos que se tiene que valorar más la música de banda porque actualmente está muy desprestigiada”.
Las cuotas de la asociación oscilan entre los 70 y 90 euros al año, mientras que el pago por actuación ronda los 600. "Lo que hacemos es firmar una serie de actuaciones al año y el Ayuntamiento nos pagan cada actuación, pero esto no es suficiente teniendo en cuenta los gastos que tendríamos que atajar", traslada el presidente.
“El Ayuntamiento mostró interés en los años 80 cuando hubo un gran auge de este tipo de música pero, a día de hoy, no les resultamos importantes. Creen que somos una actividad más o un taller cualquiera y no se dan cuenta del peso que la banda tiene en el barrio y lo mucho que esta significa”, añade el percusionista.
Con la idea de poder aumentar sus fondos y conseguir mayor difusión, Baquero admite haber comenzado a ser activo en las redes sociales. “El futuro está ahí. Las utilizamos para visibilizar nuestro trabajo y hasta ahora nos está yendo muy bien”. Además, desde que se les presentó la oportunidad de participar en el concierto del Wizink Center durante la final de la Kings League, la repercusión en redes fue mayor. “Fue un momento único y nos ayudó a captar nuevos integrantes, ojalá confíen en nosotros para más eventos de este calibre”.
A pesar de las oportunidades que brindan las nuevas tecnologías, este ámbito artístico no resulta tan atractivo hoy en día como hace años. "Es cierto que a través de las redes hay más personas que se animan, pero la gente joven cada vez está más desligada de esta música y es complicado que los niños se interesen desde pequeños", lamenta Elena Almazán.
A pesar de los inconvenientes, de cara al futuro la asociación seguirá trabajando y abriéndose camino en busca de nuevos retos y destinos. Baquero asegura que "seguiremos intentándolo por todos los medios, tocaremos donde nos dejen y buscaremos nuevas aventuras". Mientras tanto, piden a las instituciones un mayor apoyo para seguir prosperando. "Necesitamos seguir reclamando que las instituciones nos sigan dando apoyo, porque al final cada vez es más difícil hacerte un hueco en sus presupuestos".
Tras cuatro décadas de vida, la asociación continuará resistiendo al paso del tiempo "logrando mantenerse en pie a pesar de las dificultades" y con un "proyecto a largo plazo en el que el compromiso con el grupo es de vital importancia”, como subraya González. Así, bajo este sentimiento de unidad y con la ayuda del trabajo y la experiencia, esta agrupación que ya se ha convertido en historia viva de la capital continuará sumando años.