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La Iglesia, en el punto de mira del Gobierno

martes 18 de febrero de 2020, 17:24h
El gobierno de Pedro Sánchez necesita dinerito fresco para hacer frente a los gastos contraídos. La forma más fácil y rápida de conseguirlo, es subir los impuestos, sobre todo, aquellos de más fácil control. Lo más eficaz es apretar al contribuyente, para que afloje la cartera y se le quede más exprimida que una naranja estrujada hasta quedarse en la piel.

Hay otras opciones, y entre las que baraja el gobierno PSOE-Unidas Podemos, y mañana mucho más, está la de poner contra las cuerdas a la Iglesia católica, quitándole la exención histórica del IBI, y que pague el impuesto por los inmuebles de su propiedad, como cualquier hijo de vecino contribuyente.

Apoyo la intención, porque creo que son los fieles, los seguidores de cada dogma, los que tienen que afrontar la financiación de su religión, hacerse cargo de los gastos, porque en un estado laico, aconfesional, no pueden nutrirse de los presupuestos generales del Estado, ni estar exentos de pagar ciertos impuestos. Estoy de acuerdo con que los seguidores de cada religión carguen con la cruz de los gastos. Pero, dicho esto, me reafirmo, siempre y cuando ni los sindicatos, ni los empresarios, ni los partidos políticos, ni las entidades culturales, ni el cutre cine español, reciba dinero público, ya sea en forma de subvenciones, convenios, exenciones, beneficios fiscales y otros privilegios que sean lesivos para las arcas públicas.

A los sindicatos, y a sus liberados, que les paguen sus afiliados: a los partidos políticos, que sus militantes; a las organizaciones empresariales, los empresarios; a las entidades culturales, los mecenas de turno, y al cine español, los espectadores, aunque para ello sea necesario hacer buenas películas para incentivar la taquilla.

A la Iglesia católica se le hará pagar el IBI, y seguro que más tarde, se borrará la casilla correspondiente en la declaración de la Renta; es decir, se le quitará el dinero público. ¿Pero este ataque es sólo a la economía de la Iglesia? Supongo que también al resto de confesiones religiosas, sindicatos, organizaciones empresariales, partidos políticos, entidades culturales y cineastas de mucho morro y poco talento. De lo contrario, se les vería el plumero del sectarismo y el anti clericalismo obsesivo. La Iglesia católica no paga el IBI y recibe dinero del Estado, pero a cambio hace prestaciones sociales de gran calado en el ámbito de la sanidad, la educación, la atención a los mayores, a los desfavorecidos, allí donde no llegan las administraciones públicas. Pero algunos piensan que, de esto, mejor no hablar.
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