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Por qué siempre es una buena decisión realizar una inversión en oro
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(Foto: BDI)

Por qué siempre es una buena decisión realizar una inversión en oro

Por MDO
jueves 28 de junio de 2018, 21:23h

La fascinación de la humanidad por el oro se remonta al 4000 A.C, y durante gran parte de la historia del ser humano, la posesión del oro fue un signo de riqueza, ligado al poderío de los gobiernos y de la nobleza y aristocracia. Incluso, las primeras monedas acuñadas de oro se usaron para financiar el comercio de las rutas comerciales más extensas de la humanidad, mientras que Darío El Grande, famoso emperador de Persia, acuñó la primera moneda, el Daric, para facilitar la expansión de sus ejércitos en territorios extranjeros. Aún en el presente siglo, a pesar de la aparición de nuevas formas de inversión, el oro sigue siendo una codiciada mercancía. Por algo será.

Por qué invertir en oro físico

La historia demuestra que invertir en oro nunca fue una inversión de alto riesgo. El oro es un activo único, que posee mucha liquidez, y aunque no es abundante, y puede ser un bien de lujo tanto como una inversión.

El oro actúa como un diversificador y un vehículo para mitigar pérdidas en tiempo de crisis de los mercados, y puede servir como protección frente a los riesgos inflacionarios y cambiarios.

Los inversores en oro saben que este precioso metal, es un activo principal impulsado por muchos factores, no solo por la demanda.

Además proporciona rendimientos competitivos muy interesantes en comparación con otros activos financieros importantes.

Y lo que es más importante, frente a otro tipo de divisas, incluido el dólar estadounidense, el oro siempre mantiene su valor.

La demanda global de inversión de oro en todo el mundo creció un 18 % anual desde el comienzo del nuevo siglo, tanto en mercados desarrollados como en mercados emergentes.

¿A qué factores se atribuye este crecimiento global de las inversiones en oro físico?

Básicamente a una clase media en plena expansión en Asia, a un enfoque renovado en cuanto a las inversiones después de la crisis financiera del período 2008-2009 y, que en la actualidad, negocia más de doscientos mil millones de dólares por día en el mercado extrabursátil.

Cómo es el mecanismo para comenzar a invertir en oro

Existen diferentes alternativas para acceder a la compra de oro, de las cuales se pueden utilizar diferentes productos para lograr una mayor variedad en los objetivos de inversión.

Siempre es necesario considerar las opciones disponibles en el mercado, la forma de inversión que sea apropiada de acuerdo a las circunstancias y el asesoramiento profesional que estan inversiones requerirán.

Decidir cómo invertir en oro implica revisar los diversos productos de inversión relacionados con el oro, que tienen diferentes perfiles de riesgo y rendimiento, como así también, diferentes características de liquidez y tarifas.

Las ventajas de la inversión en oro físico

Como existe una cantidad finita de oro en el mundo, el poder adquisitivo relativo del oro, permanece estable durante los períodos de inflación.

Para una inversión estable, independiente de bonos y acciones a largo plazo, la inversión en oro físico es una de las alternativas más seguras. En una desaceleración económica, el metal precioso proporciona un punto estable y reconfortante de la inversión.

El oro es reconocido a nivel mundial por su valor intrínseco, tanto si se desea vender o comercializar, siempre existirá un mercado interesado en él.

Afortunadamente, comprar oro físico es muy simple. Solo se necesita elegir una compañía de inversiones en oro bien establecida y decidir la forma en la que se quiere disponer de ese hora.

Ya sea en forma de lingotes de oro o en monedas de oro, las transacciones implican la posibilidad de contar con un bien, que no sólo tiene valor monetario, sino también valor histórico.

Las monedas de oro son buscadas por muchos inversores por sus atractivos diseños, su valor histórico y su valor numismático.

En forma de lingotes o de monedas, el oro sigue despertando pasiones, las mismas que despertó en las antiguas civilizaciones egipcias y aztecas.