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La Feria del Libro, en el Retiro

Por Pedro Montoliú
jueves 31 de mayo de 2018, 13:11h

Corría el año 1933 cuando un grupo de editores madrileños quiso contar con una feria específica dedicada al libro. Las autoridades vieron bien la iniciativa y veinte editoriales instalaron sus casetas en el lateral izquierdo del paseo de Recoletos.

La primera feria fue inaugurada por Fernando de los Ríos, entonces ministro de Instrucción Pública, y Pedro Rico, alcalde de Madrid. Incluso se organizó como actividad paralela un festival en el teatro Español al que acudieron el presidente de la República Niceto Alcalá Zamora y el presidente de las Cortes Julián Besteiro.

Los buenos resultados de la experiencia hicieron que al año siguiente fueran cuarenta las editoriales entre las que ya hubo algunas de Barcelona y hasta de México. Ello obligó a diseñar una caseta en condiciones y a convocar un concurso para el cartel anunciador al tiempo que se solicitaba el carácter oficial de la feria.

Ese año se dio la circunstancia de que el jardinero mayor del Ayuntamiento redactó un informe según el cual la afluencia masiva de personas y la instalación de tantas casetas afectaba negativamente a los parterres, lo que obligó a instalar la feria en el lado derecho de Recoletos. Las ferias de 1935, con 45 casetas, y 1936, con tan solo 32, fruto de la inestabilidad política, dieron paso a un periodo de ocho años sin este certamen.

La feria fue creciendo e incluso viajó a otras ciudades pues en 1946 se trasladó a Barcelona con motivo del XXV Congreso Eucarístico Internacional y recaló en Sevilla dos años después. En 1960 eran tantas las peticiones que las editoriales se situaron en el lateral derecho de Recoletos y los libreros en el izquierdo y en 1965 la feria se expandió al otro lado de la plaza de Colón.

Ante este inusitado crecimiento, en 1967 se decidió instalar la Feria del Libro en el salón del Estanque del parque del Retiro. Ello permitió que de las 135 casetas que se colocaron ese año se pasara a más de 200 tan solo dos años después, lo que obligó a realizar un nuevo traslado, esta vez al paseo de Coches de donde la feria no se ha movido desde 1970, a excepción de 1979 cuando, con la excusa de que la feria estuviera bajo techado, fue llevada al Pabellón de Cristal de la Casa de Campo. La prueba resultó fallida pues el descenso de ventas hizo que editores y libreros reclamaran en bloque su vuelta al Retiro en donde lleva 48 años.

Ahora se baraja la posibilidad de que, otra vez por cuestiones medio ambientales, la Feria se traslade. Incluso se habla de Madrid Río como destino, rumor que ha sido muy mal recibido. Cierto es que el parque del Retiro es un jardín histórico artístico y que es necesario preservarlo. Esa fue la razón por la que el gobierno municipal encabezado por Enrique Tierno lo cerró al tráfico rodado, lo que supuso que dejaran de atravesarlo 11.000 vehículos diarios.

Estoy de acuerdo también en que se controle el número de actos que se pueden organizar en el Retiro pues hace unos años este parque parecía un recinto ferial donde hasta se celebró la Pasarela Cibeles, pero no comparto la opinión de que un evento como la Feria del Libro que se ha convertido en seña de identidad de la ciudad se traslade ante el temor a que un día se caiga otro árbol.

Yo paseo diariamente por el parque; según eso, ¿debería dejar de hacerlo? ¿Quiénes plantean la eliminación de cualquier manifestación popular en Retiro nos están diciendo que a pesar de los estudios y las talas realizados hay un peligro latente? Si es así que cierren del parque y que nos lo expliquen a los miles de paseantes, patinadores y ciclistas que, día tras día y especialmente los sábados y domingos, disfrutamos de esta zona verde.

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