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Iñaki Gabilondo y Luis del Olmo, X Premio Madrid a Toda una Vida
Iñaki Gabilondo y Luis del Olmo, X Premio Madrid a Toda una Vida (Foto: BDI)

Gabilondo y Del Olmo, los reyes del micrófono

Los periodistas Iñaki Gabilondo y Luis del Olmo reciben el premio Toda una vida en la X edición de los Premios Madrid.

Son dos reyes de la radio, dos 'monstruos' cuyos programas han seguido durante años millones de oyentes en toda España. Su ejemplo ha hecho que miles de jóvenes optaran por estudiar Periodismo, su pensamiento ha ayudado a moldear esta sociedad, su profesionalidad ha sido reconocida por amigos y enemigos. Por todo ello, los miembros del jurado de los Premios Madrid, que organiza 'Madridiario', acordó condeder conjuntamente el premio Toda una vida a Iñaki Gabilondo y Luis del Olmo.

Iñaki Gabilondo


La radio ha sido su vida. Es uno de los mejores comunicadores que durante muchos años ha liderado las mañanas en la SER- Iñaki Gabilondo (San Sebastián, 1942) mira hacia adelante con el fiel compromiso de seguir haciendo lo que le gusta.

Cuando era pequeño, ¿siempre soñó con convertirse en periodista?
Desde que era pequeño yo quería trabajar en la radio. En mi infancia no había televisión, la conocí cuando estuve en la universidad. Así que soñábamos y fantaseábamos con la radio. Además vivía muy cerca de Radio San Sebastián y cuando pasaba por delante de la radio, para mí era el mundo mágico donde siempre quería vivir.

¿Y cómo consiguió llegar a las ondas?
Mi primer trabajo fue dirigir Radio Popular en San Sebastián. Coincidí con la época en la que en la radio no había información y algunas emisoras empezaron a pensar que el franquismo terminaría y se pusieron a buscar jóvenes periodistas. Querían un director para la cadena Cope que fuese joven, de San Sebastián y que le gustara la radio. Así que ese fue mi primer trabajo.

¿Qué tiene de especial la radio para que haya pasado tanto tiempo en antena?
Tiene de especial muchas cosas. Lo primero que es el único medio de comunicación que tiene horas, minutos y segundos y el único compatible con la vida. La radio te acompaña a todas horas, es un medio muy cálido y va al compás de la vida sin que te obligue a detener nada.

Durante su trayectoria profesional, ¿qué momentos recuerda con más cariño y más amargura?
He tenido dos partes en mi vida, una de ellas cuando fui directivo de varios medios y otra etapa como conductor de programas en la radio. Y cada uno de esos momentos tiene sus emociones. También he sido muy feliz haciendo el Hoy por hoy y cuando fui director de Informativos de televisión y tuve que ponerme en pantalla por primera vez el 23-F.

¿Cuáles han sido los momentos más duros ante el micrófono?
Los peores, sin duda, los atentados. Cada uno de los atentados que he tenido quedar ha sido una gran amargura. El 11-M fue una locura, una alucinación y ese es el momento más amargo y tremendo de una radio enloquecida con lo que estaba sucediendo.

¿Cuál es la mejor noticia, la que se da primero o la que se cuenta mejor?
La que se cuenta mejor. Creo que la histeria de contar las noticias primero tiene un poco de deporte, no tiene mucho de verdad y se corren muchos riesgos. A lo largo de mis 45 años de vida profesional, siempre he preferido ser el último con la verdad que el primero con errores.

¿Qué opina del nuevo panorama informativo salpicado por los cierres y los ERES?
Es muy amargo. Estuve en CNN+ cuando se cerró y lo viví con una gran amargura. Todo el mundo está afectado por el doble impacto de la crisis, la económica y la provocada por la aparición de los medios digitales que han transformado el paisaje y han dejado temblando los modelos de negocio.

¿Siente cierta nostalgia de la situación del periodismo de hace unos años?
Imaginar la cantidad de náufragos de periodismo que hay ahora, tanto parados, tantos jóvenes que quieren y no pueden llegar, evidentemente sí provoca cierta nostalgia.

¿Aún le queda algo por hacer a Iñaki Gabilondo?
He hecho mucho más de lo que esperaba. Sin embargo, como curiosidad tengo que decir que todavía no he tenido la ocasión de hacer un programa de radio de deportes y música, dos de las cosas de las que más entiendo.

Nunca es tarde porque ¿dónde estará Iñaki Gabilondo dentro de 10 años?
Me voy a morir siendo periodista. Es cierto que ya no estoy en los grandes escenarios pero sigo ahí y seguiré haciendo lo único que sé hasta que me muera.

Otro veterano de las ondas, Luis del Olmo, también recogerá con usted el premio a Toda una Vida.
Somos veteranos de guerra y hemos vivi-do juntos una etapa histórica muy importante. Yo creo que hemos aportado el ejemplo de haber sabido competir como fieras y, a pesar de ello, haber mantenido entre nosotros una excelente relación personal y de respeto. Le he considerado una persona decisiva en la historia de la radio en España.

Luis Del Olmo

Hablar de Luis del Olmo (Ponferrada, 1937) es hacerlo de uno e los magacines más veteranos de la radio española, 'Protagonistas', que él dirigió desde el principio. A sus 75 años, este periodista e incansable luchador por transmitir la verdad, continúa madrugando cada mañana para dar los buenos días a los oyentes.

Toda la vida haciendo radio. Después de tantos años, sigue con el mismo empuje que al principio. ¿Qué tiene la radio de especial?
La radio es un veneno. Los que estamos enamorados de este medio entregamos todo nuestro esfuerzo, nuestro amor y nuestra vida. Es el invento número uno de la humanidad. Dentro de mil años, la gente seguirá escuchando la radio.

¿Siempre quiso ser periodista? ¿Cómo recuerda sus inicios?
Desde que un buen día a alguien se le ocurrió montar una emisora en mi pueblo, Ponferrada, y llevaron al instituto un programa de radio para ver cómo lo llevábamos los alumnos. Fue así cómo tuve ocasión de escucharme y me dije: esto es maravilloso. Con los años me fui acercando a la emisora, primero a la de Ponferrada, luego me trasladé a Radio Asturias, en Oviedo, y más tarde a La Voz de León. Después, llegué a Madrid y Barcelona haciendo ‘Protagonistas’ que ya ha cumplido más de 11.300 programas.

¿Cómo ha cambiado la radio?
La radio ha cambiado totalmente. He tenido la oportunidad de hacer radio en los últimos años de la dictadura, toda la transición y en esta bendita democracia. Aquella radio se hacía con mucho cuidado por si algún invitado decía algún improperio contra el Gobierno lo que podía provocar hasta el cierre de la emisora. La radio de ahora, sin embargo, goza de libertad absoluta con los oyentes. Es el medio que tiene más futuro y mayor esperanza de vida, a pesar de los recortes que están afectando a los medios de comunicación.

A lo largo de toda su vida profesional, ¿qué noticia le ha resultado más difícil dar y la mejor que ha transmitido en antena?
La más dura fue una conversación que tuve con un mandatario de la banda criminal ETA. Fue la entrevista más fuerte y venía motivada por la muerte de un ingeniero que trabajaba en el País Vasco y que asesinaron de tres tiros en la nuca. Se me ocurrió pedir a los oyentes vascos que condenaran aquella salvajada. Y entre las llamadas entró la de un mandatario terrorista. En cuanto a los momentos felices, los que se repiten cada mañana cuando hablo con los oyentes.

¿A quién le hubiera gustado entrevistar?
Me habría gustado tener una segunda entrevista con el gran pintor Miró. Repetir una entrevista con él hubiese sido la felicidad completa. También tengo pendiente una entrevista con la reina. Me consta que me tiene mucho afecto.

¿A qué está obligado un buen comunicador?
A decir la verdad o, al menos, su verdad que, a lo mejor, no coincide con la de los oyentes. Siempre recuerda la frase ‘La verdad os hará libres’.

¿Es posible apostar por la verdad y conseguir triunfar?
Tienes que apostar por la verdad y luego si triunfas o te das la bofetada, mala suerte. Hay que comulgar con la verdad porque, de lo contrario, los oyentes no se lo creen.

¿Ha pensado en retirarse o seguirá aún mucho tiempo en la brecha?
Estoy en los últimos momentos de mi vida radiofónica. No sé cuándo diré ‘adiós a las armas’, entendiendo que mi arma es el micrófono, que solo dispara momentos felices. Decir adiós al micrófono se puede producir en cualquier momento. Por ahora, aguanto y mi corazón está fuerte.

Si volviese a nacer, ¿se dedicaría a lo mismo?
Yo creo que sí. Si no se hubiese creado la emisora en mi pueblo posiblemente estaría ahora como ingeniero de minas en Ponferrada.

¿Qué le parece compartir con Iñaki Gabilondo este reconocimiento a Toda una vida?
Es un honor compartir cualquier premio con Iñaki. Es una enciclopedia con patas, uno de los fenómenos que ha dado la radio de nuestro tiempo y que será recordado durante muchos años.

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