www.madridiario.es

PREMIO 'TODA UNA VIDA'

Premio Toda una Vida. Padre Ángel García
Ampliar
Premio Toda una Vida. Padre Ángel García (Foto: Diego Sánchez)

Padre Ángel García: "Madrid es un lugar excelente para irradiar solidaridad"

A sus 71 años, el padre Ángel García lo ha visto casi todo: catástrofes, hambrunas, huérfanos, parados, enfermos... Lleva toda la vida trabajando para ayudar "a los más desamparados" a través de la ONG Edad Dorada-Mensajeros de la Paz, que tiene su sede en Madrid y está presente en 36 países. Ahora, con ocasión de recibir el premio Madrid, Toda una Vida, mira hacia atrás con la satisfacción de haber construido una gran obra humanitaria, pero siempre con nuevos viajes y proyectos en mente.

De joven quiso ser como el cura de su pueblo y luego como san Juan Bosco. ¿Lo ha conseguido?
Lo primero sí. Yo quería ser como el cura de mi pueblo no porque dijera misa, sino porque dejaba dinero a las viudas y era consolador. Yo también quería ayudar a los demás. Lo de ser como san Juan Bosco ya es otra cosa. Yo sólo quería seguir a alguien que siente amor por los niños, que sin dejar de ser cura se dedicaba de forma especial a los más desfavorecidos. Como Don Bosco no va a haber nadie, pero, aunque no se le pueda imitar, sí se puede seguir sus pasos.

¿Cómo empezó Mensajeros de la Paz?
En la época de los grandes internados donde los niños iban vestidos con mandilones azules y casi no tenían ni nombre, quisimos hacer pequeños hogares, de cuatro a siete niños en cada uno, donde hermanos y hermanas pudieran vivir juntos. Esa idea en aquella época sonaba a revolución, pero tuve la suerte de que el obispo Tarancón no sólo me ayudó y me acompañó, sino que me toleró algunas imprudencias o barbaridades. Empezamos con hogares para niños, seguimos con hogares para jóvenes, para disminuidos, niños con sida, personas mayores, mujeres maltratadas…

¿Cómo es hoy esta organización?
Estamos en 36 países y prácticamente en todas las comunidades autónomas, tenemos a más de 45.000 niños con nosotros, pero sobre todo hemos aprendido a querer y a dejarnos querer. Los verdaderos artífices son los trabajadores, los educadores y los profesionales. Cuando se cree en Dios y en los hombres, es posible hacer esto, y eso que entre nosotros hay mucha gente que ni siquiera es católica. Ahora que estamos en África o en Irak, hay muchos protestantes y musulmanes, y últimamente paso más tiempo entre mezquitas que entre iglesias católicas.

Usted viaja continuamente por los países donde está presente Mensajeros de la Paz. ¿Qué lugar cree que es el más problemático en estos momentos?
Irak, porque en otros países hace falta ayuda económica o material, pero lo que hace falta allí es ayuda humanitaria. Hay muchos países apoyando un conflicto donde sigue habiendo muerte y sólo hay una ambulancia para 1.700.000 personas en la zona de Faluya. Los presidentes de los cinco países permanentes del Consejo General de las Naciones Unidas ni siquiera han tenido la delicadeza de reunirse después de cuatro o cinco años y cientos de miles de muertos. No me canso de escribirles cartas; sus conciencias no pueden estar tranquilas.

Mensajeros tiene su sede en Madrid desde hace muchos años. ¿Cuál es su relación con la región?
Madrid nos ha dado la seguridad necesaria para poder expandirnos. Es un lugar estupendo para irradiar la solidaridad. El pueblo de Madrid es uno de los más solidarios que existen. Ahora, en tiempos de la globalización, Madrid es un lugar que te hace sentir ciudadano del mundo.

Mensajeros de la Paz atiende a las personas mayores a través de Edad Dorada y del Teléfono Dorado. ¿Está creciendo la demanda de cariño de los ancianos?
La madre Teresa de Calcuta decía que la soledad causa más muertes que el cáncer, incluso que los accidentes de carretera. Aquí empezamos con el Teléfono Dorado, al que las personas mayores pueden llamar gratis cuando están solas y ya ha recibido 15 millones de llamadas. Madrid es una de las ciudades donde más gente muere sola en su casa. Aquí tenemos de todo, pero a veces también pasamos de la gente, y hay que concienciar a los ciudadanos de que la soledad no la pueden paliar nadie, sólo el cariño. Por eso pusimos en marcha la iniciativa de los animales de compañía, para que estas personas puedan tener un ser viviente a quien acariciar y que les reciba cuando llegan a casa. Muchos ya saben lo triste que es llegar a casa y abrir con tu propia llave la puerta, y encender rápidamente la radio o la televisión para que haya un ruido de fondo. Ahora, los niños empiezan a ser los solos de la sociedad: tienen la llave de su casa, abren y no hay nadie, o si lo hay van directos a su habitación y a sus padres no se les ocurre hacer los deberes con ellos.

¿Qué consejo les daría a los niños?
Yo se lo pediría a ellos. Hay que escucharles: hablan de cómo no se reparten bien las riquezas, de cómo a veces damos más importancia a las cosas superfluas y no a las importantes. Deberíamos aprender de ellos. Si hay problemas de integración entre los mayores, ellos no suelen tenerlos: les da igual el color de los demás. Les diría que sigan siendo niños. Hoy los alcaldes ponen barrios 'wi-fi' , pero lo que hay que poner son espacios para que los niños se reúnan y jueguen físicamente.

¿Cuáles han sido los momentos más difíciles?
Hace poco se nos murió un niño guineano de 8 años a causa de un cáncer. Ver las muertes de los otros, y sobre todo las evitables, son momentos muy difíciles. Ni los terremotos, ni las hecatombes, ni los ‘tsunamis’, ni los canales llenos de muertos, me impresionan, pero ver que un niño se me va a morir en cuatro días y no poder hacer nada cuando se pudo haber hecho algo me revuelve las tripas. Otro momento difícil se produce cuando te detectan una enfermedad, pero luego te repones y sigues adelante.

¿Qué le queda por hacer?
Ahora mismo me pesa no haber usado esos años mejor todavía. Una de las asignaturas que me quedan pendientes es que exista una iglesia abierta 24 horas, para la gente que quiera ir no solo a rezar, sino a descansar, a hablar o a desahogarse a cualquier hora. Igual que hay farmacias de guardia, debería haber una iglesia abierta 24 horas dispuesta a confesar o a atender a las personas en cualquier momento. Lo intentamos, pero no fructificó. Espero que pronto pueda hacerse realidad. También estamos intentando poner la iglesia de las meretrices, porque hay iglesia de casi todo, de los santos, de los médicos... ¿Por qué no una iglesia de las prostitutas, las más solas y desamparadas?

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de Madridiario

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.