El PSOE y Junts se sentarán esta semana a tratar el traspaso de competencias migratorias sin una hoja de ruta clara, pero con la presión de los de Carles Puigdemont de obtener la "gestión integral" de las mismas y en medio del recelo de los aliados políticos que marcan su línea roja frente a leyes que puedan restringir derechos o alentar la xenofobia.