La atleta española Sara Andrés se prepara para los Juegos Paralímpicos de París, los terceros que va a disputar y que se celebran después de la complejidad de los de Tokio, una cita que pese a tener apoyo psicológico, le pasó "factura". Pero este encuentro supuso un antes y un después en su trayectoria. La deportista paralímpica madrileña ganó dos bronces en 200 y 400 metros en el Mundial de Londres, mismo metal que se colgó en el Europeo de Polonia de 2021 en los 100 metros y, en 2023, fue plata en el Mundial de atletismo paralímpico de París en la categoría T64. Un ejemplo de resiliencia y adaptación a los cambios, como al que tuvo que enfrentarse cuando sufrió el accidente de coche a los 25 años que la dejó sin sus dos piernas. Ese día, su vida cambió de manera radical, pero le enseñó que hay que enfrentarse a las dificultades con tesón y humor. "Lejos de hundirme, me impulsó para lograr metas", reconoce. Por todo su bagaje deportivo y su manera de afrontar los baches, Sara Andrés ha sido galardonada con el Premio Madrid a la mejor Iniciativa Deportiva.
¿Qué supone este reconocimento?
Me siento halagada por recibir este premio, además de representar siempre a Madrid allá donde voy. Muy contenta de que me hayan elegido para este Premio Madrid a la mejor Iniciativa Deportiva, porque al final los premios es un poco el reflejo de lo que la sociedad ve y de cómo te valoran, a veces necesitas ese pequeño reconocimiento para saber que lo estás haciendo bien.
Un reconocimiento a una trayectoria deportiva también de superación. ¿Debemos visibilizar y normalizar la discapacidad?
Creo que se está haciendo y sí, hay que continuar dándole un hueco a lo que es natural. No sé si es normal tener una discapacidad porque no todo el mundo la tiene. Somos el 15 por ciento de la población, con lo cual no es tan normal tener una discapacidad, pero sí que es natural tenerla. Creo que es importante que la gente lo sepa, lo vea, naturalice y empatice también con las personas con discapacidad para que la sociedad vaya mejor. Es importante la labor de visibilizar y naturalizar lo que, por ejemplo, para mí ya es una realidad.
Ha sido reconocida por su lucha por la inclusión y los derechos de las personas con discapacidad y una inspiración para muchos debido a su perseverancia. ¿Las discapacidades pueden ser ‘supercapacidades’?
Creo que no, lo que sí que puede ser una supercapacidad es adaptarte a ellas y generar otras capacidades. La discapacidad te da y te quita muchas cosas, pero también te ofrece una manera de adaptarte a la vida y de intentar superar esos miedos que, a lo mejor, sin la discapacidad no te atreverías. Digamos que te envalentona con valor para poder afrontarlo. Y luego descubres que tienes otras supercapacidades que solo hay que verlas, encontrarlas y explotarlas. Lo bueno es que te enfrentas a ella, intentas superarla y descubres cosas que jamás habías pensado que tenías.
"Es importante visibilizar y naturalizar la discapacidad"
Un accidente de coche provocó que perdiese las piernas con solo 25 años, pero su vida no se frenó ahí, más bien se aceleró. Varias medallas y unos juegos a la vuelta de la esquina. ¿Cómo enfocó su vida tras ese duro percance?
Al principio fue muy duro, pero estuve muy bien cuidada, con los psiquiatras, psicólogos, la gente que me rodeaba, la familia, los amigos. Entonces, poco a poco fui enfocando mi nueva vida y haciendo un nuevo marco que iba a ser mi realidad, intentando encajar todas las cosas que podía hacer en ella, ir descubriendo hasta dónde podía llegar. Ese enfoque me ayudó muchísimo.
¿Cómo se prepara para las próximas citas deportivas? ¿Cuánto entrena cada día?
Me preparo entrenando todos los días con muchas ganas. Depende del día, entreno más o menos. El tiempo es un poco relativo porque hay entrenos que tardas mucho y otros menos, pero bueno, lo normal son tres horas seis días a la semana. Y depende de la de la época de temporada, a veces doblo, entreno por la mañana y por la tarde.
¿Cómo es un día en la vida de Sara Andrés?
Cada da me levanto, desayuno y me voy a entrenar. Por la tarde intento contestar mails y atender a los sponsors. También tengo conferencias y eventos, cada día es un poco diferente y eso me gusta, pero a la vez te tienes que organizar bien para no volverte un loca con tantas cosas. Y ya por la noche ceno, veo una serie y a dormir. Entre semana no hago mucho, luego el fin de semana quedo con amigos, hago algún plan, siempre y cuando no interfiera en competiciones o entrenamientos.
¿Cómo se siente ante la cercanía de los Juegos Paralímpicos de París? Aunque antes tiene una cita en Tokio.
Estoy nerviosa, quiero que lleguen ya los juegos pero, por otra parte, no quiero que lleguen. Quiero que suceda y a la vez disfrutar el camino. Así que con ilusión, con ganas y con cabeza también. Estoy intentando estas semanas centrarme en el día a día, porque como pienses a largo plazo, te entra la ansiedad y lo que hay que hacer es disfrutar del momento. Sí, a finales de mayo tenemos el Campeonato del Mundo en Kobe, Japón, que nos vendrá muy bien para vernos con nuestras rivales y ver cómo estamos, qué cosas hay que mejorar, en qué tenemos carencia todavía y podemos corregir, de mayo a septiembre, para hacerlo lo mejor posible en París.
¿Es igual de importante la salud y fuerza mental para afrontar estos Juegos?
Sí, la salud mental y la fuerza mental. Muchos atletas entrenan fenomenal y, a la hora de competir, se descentran, les invaden los nervios y no lo hacen bien. A mí me ha pasado en algún momento, en Tokio estaba muy descentrada y tenía ya ganas de que acabara. Esa ansiedad me estaba comiendo por dentro y la verdad que no lo disfruté nada. A la vuelta me di cuenta de que si no disfrutaba de lo que hacía, mejor dejarlo porque no era plan estar sufriendo. Y volví otra vez a retomar esos momentos de meditar, pensar, saber estar con uno mismo y ver lo que a uno le hace feliz. Es bueno pararse, reflexionar y cuidar la salud mental. El Comité Paralímpico trajo una psicóloga a Tokio y nos estuvo ayudando. Este año supongo nos pondrán también un apoyo, que viene bien cuando estás muy nerviosa, pero lo importante es disfrutar con lo que uno hace y abstraerse un poco de las expectativas de los demás. Ganes o no ganes, hay que estar contento.
"Cada prótesis para correr cuesta 10.000 euros"
El material de los deportistas con discapacidad, ¿necesita mucha inversión? ¿Cuánto cuestan las prótesis y cada cuánto tiempo hay que renovarlas?
A las personas con discapacidad física, amputados o en silla de ruedas, nos cuesta bastante el material. Al principio, hice un crowfounding, con familia y amigos para comprarme las primeras prótesis para trotar. Las prótesis de correr tienen una forma como de ballesta para que te den esa fuerza al apoyar la pierna y entonces te impulse cada vez más. Su duración depende del uso, la fábrica dice que un millón de apoyos o un año, pero yo he estado con prótesis siete años seguidos entrenando con ellas porque cuestan mucho dinero y no podía cambiarlas. Las prótesis de correr son unos 10.000 euros cada una, con lo cual, al ser dos, 20.000. Mis compañeros de atletismo que van en silla de ruedas, más o menos les cuesta eso una silla de ruedas hecha a medida. He roto muchas prótesis del tiempo que llevaba con ellas. La fibra de carbono no aguanta y se raja.
¿Dificultades con las prótesis?
Muchas dificultades. Al principio cuesta, es un nuevo patrón y tienes adaptarte a ellas. Es complicado, pero al poco tiempo coges la inercia. Cada vez que cambio de prótesis me caigo porque no recuerdas como es correr con prótesis nuevas. Es normal caerte, igual que cuando algún atleta prueba una zapatilla nueva que no se siente cómodo al principio. La sensación es como ir en zancos.
¿Cómo recuerda su labor de docente? ¿Echa de menos a los alumnos?
Ser profesora me ha encantado y echo de menos a los alumnos. Pero muchos me siguen en redes sociales y hablamos de vez en cuando. Intento ir al cole un par de veces al año. El año pasado estuve la graduación de mis niños de 6º, que pasaron a la ESO, así que muy contenta de verles y volver a conectar con ellos.
¿Entre sus planes figura el retomar las clases?
Después de mi carrera deportiva, quizás me plantee volver. Es una puerta que está abierta. Lo malo del deporte, que tiene una edad; lo bueno de la docencia, que puedes ejercerla siempre tengas ganas y estés motivada. Así que es una de las opciones.
"Después de mi carrera deportiva, quizás me plantee volver a la docencia"
Se la ve una persona muy positiva, ¿cómo se consigue? ¿Las experiencias que le han tocado vivir hacen tomarse la vida de otra manera?
Soy positiva y más desde que perdí mis pies porque se consigue entrenando. Igual que entrenas a nivel físico, puedes entrenar la mente y esa capacidad de resiliencia, de pensar las cosas positivas. Y se entrena también reírse de uno mismo, rebajando el valor de las cosas y practicando, observándose mucho los pensamientos que uno tiene y redirigiéndolos hacia lo positivo. Y cuando lo haces muchas veces, vienen cosas positivas ante las adversidades. Cuando viene algo malo, siempre es un shock, pero después se traduce en algo positivo y en ver cómo lo voy a hacer o cómo voy a enfrentarlo.
¿Cuál ha sido el mejor momento de su carrera deportiva? ¿Y el peor?
El mejor momento de mi carrera, quizás el más reciente, el del Mundial de París en 2023, que fui segunda del mundo en 100 metros lisos. Nunca había conseguido una plata, así que fue increíble. Me sentí muy satisfecha, orgullosa y pude compartirlo con mi chico y con mi entrenadora Sara Montero, que se esfuerzan día a día por acompañarme. La vida de un atleta es dura, se pasan muchos altibajos, inseguridades y exigencias. Así que se lo debo a ellos, que siempre me mantienen en alto y me acompañan. El peor momento deportivo, antes de Tokio. El entrenador que tenía en ese momento me dejó tirada dos meses antes y me sentí bastante perdida. Estaba muy agotada a nivel mental y muy obsesionada con ganar medallas y si no sucedía, sentía que no iba a ser buena o que no había merecido la pena. Me sentí muy sola. Luego pasó Tokio y me vino muy bien para replantearme cosas nuevas, encontrar a mi nueva entrenadora y a un grupo de atletismo con el que entreno y que me ayudan. Así que es que hasta lo malo ha servido para bien.
"Puedes entrenar la capacidad de resiliencia"
¿Cree que el deporte paralímpico tiene cada vez más el hueco que se merece?
El deporte paralímpico cada vez tiene más hueco y debe seguir así. Cualquier competición paralímpica muestra el nivel que tiene y te das cuenta que merece un hueco como un deporte más. Es importante que se siga visibilizando y se siga promocionando el deporte para hacer cada vez más ruido y para que tengamos que luchar menos por estar en periódicos, noticias, telediarios, que se retransmita nuestro deporte, es importante que llegue a todo el mundo para enseñar lo que hacemos, para personas con discapacidad que quieran hacer deporte y vean que pueden. Hacer deporte es salud y y nos va a venir bien.
¿Se puede vivir sólo de ser un deportista paralímpico?
Pues no, al principio no. Gracias a mis sponsors Cantabria Labs y Sanitas, que me ayudaron y confiaron en mí, pude dejar el trabajo de profesora con una excedencia y dedicarme solo al deporte. Pero es verdad que solo puedes hacerlo cuando has llegado a un nivel muy alto, es decir, cuando tienes una medalla. El Comité Paralímpico Español te ofrece una beca ADOP, pero cuando llegas a un determinado nivel. Al empezar no vas a conseguir ser medallista y es quizás cuando necesitas más apoyo. Estaría bien hacer un proyecto para impulsar a la gente que empieza, que consigan esas medallas, pero no lo hay. Tienes que buscarte la vida para poder dedicarte a ello, para encontrar las prótesis, pagarlas, etcétera. Y después, cuando consigues el éxito, la ayuda sí que llega, hay un sueldo con el que puedes vivir del deporte, pero es muy difícil. Necesitas tener un plan B y tener otros ingresos, porque en el momento en que tú no refrendas esa marca o medalla, la beca desaparece. Es complicado tener una seguridad en el deporte.