Apasionada por la comunicación desde niña, Marián García, conocida popularmente como Boticaria García, dio el salto de la farmacia rural a la divulgación sobre salud hace más de una década. Cuando esta doctora en Farmacia, nutricionista y óptico-optometrista comenzó a escribir un blog una noche de guardia en la rebotica no podía sospechar que en poco tiempo trasladaría su mostrador a internet y se convertiría en una de las voces más influyentes en las redes. Firme defensora del brócoli y enemiga acérrima de los palitos de cangrejo, atribuye a su vena manchega el toque de humor con el que transmite la información científica a su audiencia, siempre sin perder el rigor y determinada a combatir mitos y bulos sobre nutrición, medicina y ejercicio físico. Reparte sus sabios consejos entre televisión, radio, prensa, redes sociales, podcast y libros, una 'hiperactividad' que le ha valido numerosos reconocimientos a los que se suma ahora el Premio de Madridiario a la Mujer del Año.
¿De donde le viene ese afán divulgador?
Desde pequeñita quería ser periodista y dedicarme a escribir y a comunicar. Lo que pasa es que mis padres eran farmacéuticos y tenían una farmacia, así que cuando tuve que ir a la universidad me dijeron: “Hija mía, si quieres comer caliente, estudia farmacia y luego en tus ratos libres ya escribes”. Yo era una niña muy estudiosa y obediente e hice lo que me dijeron mis padres. Pero la cabra tira al monte y cuando aparecieron las redes sociales y cogieron fuerza los blogs, empecé a escribir, abrí un blog una noche de guardia desde la rebotica y al final el blog se me fue de las manos y empecé a comunicar mediante Twitter. Luego llegaron los libros que fueron los que me llevaron a los medios de comunicación, a la radio, a la tele, donde empecé a conseguir tener colaboraciones fijas y de ahí a dar conferencias para hablar de lo que yo hacía, de cómo comunicar en redes. Al final llegó un momento en el que les dije a mis padres: "casi estoy comunicando mucho y viniendo de la farmacia en mis ratos libres, así que vamos a tener que tomar una decisión”. Entonces fue cuando decidí dedicarme totalmente a la comunicación.

¿Cómo recuerda su etapa de farmacéutica rural?
Yo he crecido en un pueblo, en Belmonte, Cuenca, y tenía la farmacia en el pueblo de al lado, con lo cual, mi etapa en la farmacia era una continuidad de mi infancia. Me fui a Madrid para estudiar y volví al pueblo donde yo había crecido y donde había ido al colegio. Lo que recuerdo es que el mismo consejo que daba en el mostrador a las señoras y a los señores que venían, siempre me lo he preparado con el mismo rigor y estudiado con el mismo empeño que ahora que puedo hablar para un millón de personas. Pero sí que es cierto que, en esa etapa, en un pueblo de 500 habitantes, evidentemente, mi trabajo era muy diferente, había pocos pacientes, el trabajo era muy relajado, me podía echar la siesta. Es distinto, pero también esa etapa con más espacio entre paciente y paciente fue la que me permitió poder empezar a abrir el blog y dedicarme a la comunicación.
¿Cree que el humor ha marcado la diferencia en su manera de comunicar sobre salud?
Yo siempre pienso en la comunicación como una píldora que tiene un principio activo. Puedes tener el Paracetamol, el Ibuprofeno, que es el que genera la acción, pero luego tienes los excipientes. Siempre tenemos un mensaje que es el que tiene la fuerza, lo que queremos comunicar, y que debe ir acompañado de un excipiente que en este caso puede ser el sentido del humor.
Pienso que a todo el mundo nos gusta reírnos, tener momentos de distensión. Hay que tener humor sin llegar a distorsionar el mensaje. Pero se puede ser absolutamente riguroso teniendo humor. Hay gente que lo hace con la música, con las ilustraciones, los dibujos. En mi caso, con el sentido del humor manchego, que me ha ayudado mucho y ha sido un factor diferencial. Es verdad que, al principio, dentro del propio sector de la medicina y la farmacia, que es muy serio, había ciertas reticencias. Me preguntaban: "¿Por qué tienes que disfrazarte?". Porque yo me he disfrazado mucho y he hecho muchas canciones. Incluso mis padres me lo decían, y yo respondía: "si lo cuento como todo el mundo, si lo cuento como en los libros, nadie me va a escuchar". Hay que captar la atención de alguna manera y luego ya introducir los mensajes.

Domina el campo de la farmacia y de la nutrición. ¿Una buena nutrición evita pasar por la farmacia?
Una buena nutrición es uno de los grandísimos pilares junto con el ejercicio y el descanso, que son los grandes olvidados. Todo el mundo habla de comer y de las dietas, pero la importancia del sueño muchas veces pasa desapercibida. De hecho, hasta parece que está bien visto decir: “yo duermo poco porque trabajo mucho”. Pues hay que estar poco orgullosos de dormir poco, porque es muy importante y cada vez más de cara a la longevidad. Luego, por supuesto, el ejercicio. Tanto el ejercicio aeróbico como el ejercicio de fuerza son pilares. No me gusta compartimentar porque pienso que ese es uno de los grandes problemas, hablar solo de una de las patas. Lo que pasa es que hoy en día lo que la gente quiere son recetas rápidas y entras en Instagram y lo que te dicen es “tómate un chupito de vinagre y eso bajará el pico de glucosa y con eso vas a estar fenomenal”. Y realmente no funciona así. Pero en el mundo en el que vivimos, lamentablemente lo que funciona es la receta fácil, el tip milagroso y el aquí y ahora.
¿Donde hay más mitos? ¿En la salud, en la alimentación o en el ejercicio?
Yo pensaba que en la alimentación, pero ahora que trabajo mucho en el ejercicio veo que son primos hermanos y que hay mitos en todas partes. Realmente lo que hay es un grandísimo negocio de la insatisfacción corporal y en esto va de la mano tanto la alimentación como el ejercicio. Hay muchísimas personas deseando lucrarse y llenarse los bolsillos a base de decirte lo que tienes que hacer, lo que va a funcionar y lo que las personas quieren oír, que normalmente no es lo que dice la ciencia. La ciencia es reposada, no da verdades absolutas. La ciencia duda y requiere de mucho tiempo. Todos estos mitos están en ambos lados. El problema es que todos comemos y de alimentación todo el mundo puede opinar.

Comparte espacio en las redes sociales con otros muchos que se dedican a difundir bulos y hay mucha gente que ya no sabe a quién hacer caso. ¿Cómo se distingue al bueno del malo y cómo hace el buen profesional para resultar fiable?
Esa es la pregunta más difícil que me puedes hacer, porque ahora, además, con la inteligencia artificial, empieza a ser prácticamente imposible para muchas personas. Yo he sido víctima de deepfake hace menos de un año. Hicieron una simulación con una intervención mía en el programa Zapeando. Era mi cara, mis gestos, mi voz y, aprovechando que yo hablaba de ejercicios, lo que hacían era utilizar esos recursos para hablar de que yo vendía unas píldoras adelgazantes. Me escribió muchísima gente por redes sociales para decirme: “Esto no puede ser verdad. Estás siendo víctima de un fake”. Pero me escribió más gente todavía dispuesta a creer que esa era yo y que me preguntaba cómo podía comprar esas pastillas mágicas que adelgazaba tanto. Es muy complicado. Creo que la clave está en la confianza y la credibilidad. Lamentablemente ahora mismo creo que vamos a necesitar alguna especie de huella digital para garantizar que cuando uno habla es realmente él y no otra persona.
Cuando yo empecé en divulgación, no éramos demasiados los médicos, farmacéuticos, enfermeras, nutricionistas que estábamos en redes y lo hacíamos por pura vocación. La mayoría teníamos nuestro trabajo y en paralelo compartíamos consejos, porque nadie podía vivir de las redes sociales. Sin embargo, con el tiempo, sí que es posible trabajar en las redes sociales y por tanto hay muchísimas personas que, aunque sean médicos o farmacéuticos o nutricionistas, son capaces de emitir mensajes que no están basados en la evidencia. No solo son charlatanes los que emiten mensajes falsos y no pasa nada por ponerlo encima de la mesa. Lo que creo que hay que hacer es actuar contra aquellos profesionales que lo que buscan es lucrarse.
"En el mundo en el que vivimos, lo que funciona es la receta fácil, el tip milagroso y el aquí y ahora".
Se genera muchísima confusión. Hay que tener en cuenta que en las redes sociales lo que más funciona es lo negativo, lo que genera controversia, la polémica. Si tú dices que comer brócoli es bueno, nadie te va a hacer caso. Pero es distinto si tú dices, como me propusieron hace poco, vamos a hacer una sección hablando de que el chocolate es bueno para reducir la caries, porque alguien había visto eso en TikTok. Mucha gente lo que busca es esa controversia, incluso sabiendo que el mensaje no es bueno, porque eso va a polarizar, generar likes y beneficiarle de alguna manera.
¿Cuáles son los mitos más descabellados con los que se ha encontrado o le han consultado?
Ocurren cada año, son todas las dietas restrictivas que podemos encontrar, como la dieta del sándwich, la dieta del potito o el agua con limón en ayunas. Esto sigue siendo cada año un hit, a pesar de que mucha gente lo ha probado y el 90 por ciento de este tipo de dietas a los seis o nueve meses fracasan. Entonces, ¿cuál es el problema? Pues que cuando hacemos este tipo de dietas tan agresivas, nuestro organismo se pone en guardia, se pone a la defensiva, y aparece el efecto yoyo.
También, ahora que estoy muy enfocada en temas de entrenamiento, todos los mitos relacionados con perder grasa de manera localizada. “Haz estos cuatro ejercicios para perder las alitas de murciélago. Haz estos tres ejercicios para perder la grasa abdominal”. La grasa no se puede perder de manera localizada. A día de hoy la ciencia nos dice que no y hay mucha gente vendiendo estos ejemplos.
Y luego están esos trucos rápidos como el chupito de vinagre. Si algo te parece demasiado bueno para ser verdad, quizá no sea verdad. Ese es un poco mi lema. De hecho, pensemos en los productos para la piel. A la gente le encanta hacerse mascarillas con yogur, con miel, con cosas extrañas, cuando la mayor parte de las reacciones alérgicas que se ven en las consultas dermatológicas no son por productos adquiridos en farmacias o que ofrezcan garantías, sino por remedios caseros que se ha inventado la gente. Creo que es importante que haya más concienciación desde las instituciones y los medios. Afortunadamente en este país, en los medios de comunicación se cuenta con divulgadores de calidad. Pero claro, las redes están ahí, no se puede poner puertas al campo.
¿A qué le tiene más manía: a los palitos de cangrejo o al jamón de York?
Sin duda, a los palitos de cangrejo. Porque si el jamón de York todavía es jamón cocido extra del 90 por ciento, podemos tener más de un 90 o 95 por ciento de chicha. Se han puesto las pilas los fabricantes. Pero los palitos de cangrejo, el famoso surimi, por mucho que se empeñen en decirnos que es una buena alternativa el pescado, yo defenderé siempre que un pescado procesado es una lata de atún, una lata de sardinas, una merluza congelada, un lenguado congelado, que puede ser más barato y sin duda más saludable y sin necesidad de comernos cosas que no son tóxicas, pero que nuestro cuerpo no necesita. Si tú necesitas parecerte a un cangrejo y no eres cangrejo, para qué, teniendo otros pescados.
Pero, es consciente de que a la amplia mayoría de la población, si se le da a elegir entre un palito de cangrejo y brócoli, elige el primero. ¿Verdad?
Sin duda, porque el palito de cangrejo va a tener sal, va a estar más rico. Incluso algunos tienen glutamato monosódico, que es un potenciador del sabor. Y además el palito de cangrejo muy probablemente va a ir en una ensalada o con salsas y ese tipo de cosas. Pero eso no significa que no podamos educar el paladar. El problema es que llegamos muchas veces demasiado tarde porque nos hemos pasado la infancia tomando salchichas. Para mí, el palito de cangrejo es como la salchicha del mar. Ojo, que no todos los palitos de cangrejo son iguales. Esto es importante. Hay fabricantes que lo pueden hacer mejor, pero aún así el mejor palito de cangrejo no supera una lata de atún.

Más de un 38 por ciento de los españoles se automedican. ¿Le parece demasiado?
Hay que distinguir entre automedicación y autocuidado. Yo soy muy defensora del autocuidado porque hay muchos fármacos sin receta y si el paciente sabe cómo utilizarlos puede descongestionar mucho las consultas médicas y las urgencias. Tenemos muchísima presión asistencial y la gente va a urgencias o al médico por cosas que se podrían resolver en la farmacia. Dicho esto, ¿qué es lo que me preocupa? El abuso indiscriminado de fármacos en este país. Especialmente el uso y abuso de psicofármacos es sangrante y la gente se los reparte muchas veces. Los ansiolíticos se los deja la prima o los vecinos como si fueran caramelos y esto puede generar dependencia y tolerancia. A nadie se le ocurre ‘rularse’ una pastilla para el colesterol, pero las de dormir sí. Yo, que durante muchos años he vivido en una farmacia, recuerdo que los viernes por la tarde la gente que venía apurada porque se le había acabado la medicación, en general era para ansiolíticos, no para otro tipo de medicaciones que no generan ese efecto. Creo que es muy importante que haya formación a los pacientes y un buen lugar para encontrarla pueden ser las redes sociales, pero para eso debería haber más colaboración entre las instituciones, las universidades y las redes, con un flujo de comunicación compartido.
¿Cuáles son los básicos de Boticaria García en el botiquín de casa y los básicos en la nevera y la despensa?
Yo en el botiquín tengo poca cosa porque siempre he sostenido que tenemos la suerte de vivir en un país en el que hay una farmacia en cada esquina. En casa tengo Paracetamol, gasas, tiritas y la Clorexidina. No usamos ni alcohol ni povidona yodada ni agua oxigenada porque sabemos que la Clorexidina no pica, es transparente y así es muy efectiva. Pero soy bastante minimalista porque, salvo alguna crema reparadora de botiquín para quemaduras, creo que no es necesario más y se puede conseguir todo en cualquier momento.
Con respecto a la nevera, tengo básicos como las legumbres, que creo que son la proteína más olvidada. Lentejas, garbanzos de bote para hacer una ensalada rápida. Las conservas, de atún, sardinas. Una lata de sardinas tiene una cantidad de Omega 3 espectacular. Ahora que están tanto de moda los suplementos, pues habrá que empezar por comer sardinas. Soy muy fan también de esos vasitos de arroz, aunque sea un prefabricado. Pero si no tienes tiempo, hay arroz integral y quinoa que es calentar y listo, sin más ingredientes. Soy muy fan de los procesados saludables porque soy consciente de la vida que llevamos todos. Hay que ofrecer recetas que sean alcanzables. Y luego en mi casa no falta tampoco los lácteos, los yogures, el kefir... Poco a poco vamos sacando del olvido a los fermentados.
Siempre digo que la mitad de tu plato se parezca a la bandera de Portugal, con mucho verde y mucho rojo, pero no chorizo, ojo. Tomatitos cherry, pimientos, zanahorias. Eso sería el rojo. Y el verde, además del famoso brócoli, tenemos toda la gama de verdes, que son todas las hojas que tienen clorofila, incluso legumbres, como puede ser también el edamame o los guisantes para un plato de guisantes con jamón. Y los huevos. En casa somos muy de huevos también. Siempre hay polémica con los huevos, pero la FDA el año pasado los incluyó dentro de los alimentos saludables. No hace falta tomarse cuatro huevos fritos con beicon al día. Pero si alguien quiere tomarse un huevo al día, no hay problema. Es una fuente de proteínas. De hecho, es la fuente de proteínas de mayor calidad.
Un pódcast, redes sociales, colaboraciones en televisión, radio y prensa, libros... Así es imposible estar al pie de un mostrador de farmacia. ¿Se ve volviendo atrás en algún momento?
Durante los años que estuve en la farmacia fui muy feliz porque a mí la comunicación y la divulgación con el paciente me gusta y me atrapa. La ventaja es que no he perdido esa cercanía. Yo antes tenía un mostrador delante en un pueblo por donde pasaban 500 personas como mucho el día de las fiestas. Pero realmente ahora tengo casi un millón de seguidores y esa gente me escribe cada día en mi mostrador que ahora se llama pantalla de Instagram y yo recibo consultas constantemente cada día sobre muchos temas en los que puedo dar resultados. Además, tengo la suerte de que gracias a los libros puedo escuchar y compartir. Con el último libro he hecho más de cien presentaciones, más de 50.000 kilómetros por todo el mundo, y este fin de semana y los que vienen podré hablar con la gente en la Feria del Libro.
No soy una comunicadora que estpy en un plató de televisión y luego vuelvo a mi casa en una nube, una urna de cristal. Estoy en el barro constantemente. Me encantan las charlas, las conferencias, las presentaciones, las firmas y, sobre todo, escuchar en redes sociales. De hecho, la mayoría de mis libros y de los post que hago responden a las peticiones que me hacen. Si yo veo que en el mismo día ha habido seis o siete personas que me han hablado de la creatina y durante una semana muchas mujeres me están preguntando sobre la creatina, pues tendré que hacer un post sobre la creatina. O si me están preguntando sobre los suplementos de Omega 3 que también están de moda, pues le dedicamos un pódcast. De hecho, esta última derivada mía sobre el ejercicio surgió porque en un capítulo de Tu cerebro tiene hambre hablaba de ejercicio y aunque yo quería hablar del hambre emocional y de la dopamina, por lo que más me preguntaban era por cómo se hace un entrenamiento de fuerza y al final esa parte es la que acabó cogiendo más fuerza y derivando en programas de entrenamiento de fuerza. Estoy en permanente escucha. Echo de menos la farmacia por muchas cosas, pero mi verdadera vocación es la comunicación. Lo que sí sé que echaría mucho de menos sería no poder ir a la tele, no poder ir a la radio, aunque sea exigente, porque me obliga a estar permanentemente actualizada y expuesta.
Después de siete libros para adultos, el octavo lo dirige al público infantil.
Misterio en el supermercado, con un microscopio mágico con una lente para aprender a elegir los alimentos. Es verdad que he escrito siete libros previamente a adultos y siempre me quejo de que los adultos llegamos tarde. Bueno, pues vamos a dar un paso atrás, vamos a empezar un poco antes. Para mí escribir es una parte fundamental porque, aunque yo defiendo mucho las redes sociales, en el año 2013, cuando escribía post en el blog de 3.000 palabras, la gente los leía y ahora que haces un reel o un vídeo en TikTok de más de 30 segundos ya es un drama. Todo tiene que ser de 15 segundos. Lo entiendo, conozco las reglas del juego e intento seguirlas, pero eso no quita para que yo sea muy consciente de que si tú quieres profundizar en qué es el hambre emocional o cómo funciona la microbiota o cómo debe ser una buena alimentación, eso no se consigue en un vídeo de 20 segundos. Por tanto, las redes me sirven para despertar esa curiosidad y que luego, como en este último libro, haya personas que se puedan acercar a la Feria del Libro para decirme: “Tu libro me ha cambiado la vida porque no entendía lo que pasaba en mi cerebro y porque tenía hambre a todas horas”. Eso no lo voy a conseguir nunca con un vídeo de TikTok, sí con un libro.
Le han dado un montón de premios a los que se suma ahora este de Madridiario a la Mujer del Año. ¿Qué supone para usted todo este reconocimiento?
A mí los premios me generan siempre muchísimo respeto, porque yo había sido siete veces finalista en premios de salud, de profesionales sanitarios, de blogs, antes de ganar el primero en 2016, los perdía todos. Y de repente un día gané. Cada vez que tengo el honor de recibir un premio pienso en toda la gente que ha pasado por ahí, el jurado que ha valorado tus méritos, y me impulsa mucho a seguir estudiando. Porque hay momentos de un poco de flojera. Llevo ya más de 12 años dedicada a esto, llega el verano, hay que volver a hablar de protección solar y este año más que nunca hay gente hablando de que no hay que protegerse y te dan ganas de tirar la toalla, la del verano y la otra, y decir: "Mira, ahí os quedáis, que me dedico a otra cosa". Pero cuando llegan ese tipo de premios y ves que realmente hay mucha gente valorando el trabajo, junto con los comentarios de la gente de la calle dices: “oye, qué suerte tener el privilegio de poder comunicar y que alguien lo reconozca”. Así que mi agradecimiento eterno siempre.
Aunque a mí el premio que me hizo mucha ilusión de primeras fue el de que me eligieran como pregonera de mi pueblo, porque pienso que no hay nada más difícil que ser profeta en su tierra, debo reconocer que todos los premios son muy ilusionantes y en este caso, que me lo dé un medio de comunicación, para mí es especialmente relevante porque hasta hace unos años a todos los que trabajábamos principalmente en redes sociales, desde los medios se nos veía un poco como con recelo. Yo me he empeñado muchísimo siempre en estar en las redes y también en la tele, en la radio, porque pienso que todos tenemos que ir de la mano. Entonces, es como un espaldarazo que a mí me hace especial ilusión por lo que supone.