Más de 300 personas han muerto en el Everest desde que comenzaron las expediciones en la década de 1920.
Muchos de ellos siguen ocultos por la nieve o en grietas profundas. Otros, sin embargo, todavía son visibles y visten su ropa de escalar, convirtiéndose en puntos de referencia para los montañeros. Estos han sido apodados con nombres como "Botas Verdes" o "La Bella Durmiente".
En el Monte Everest, a partir de los 8,000 metros de altitud, se encuentra la llamada zona de la muerte, ahí, la presión atmosférica es tan baja que el cuerpo humano no puede adaptarse adecuadamente, lo que provoca que muchos escaladores sufran de mal de altura o incluso mueran.
Para recuperar estos muertos en esa zona donde no se puede permanecer mucho tiempo, no es fácil. Sacar un cuerpo y bajarlo representa otro desafío.
La recuperación de cadáveres en altitudes elevadas continúa siendo un tema polémico entre los alpinistas. Este proceso implica un costo de miles de dólares y puede necesitar la participación de hasta ocho rescatistas por cada cuerpo recuperado.En el transcurso de las misiones, es común que los cuerpos sean colocados en una bolsa y posteriormente se desciendan utilizando un trineo, o como se puede apreciar en el vídeo, lanzarlos hacia abajo, o debido al deshielo que estos caigan montaña abajo.
El transporte de cargas pesadas a grandes altitudes presenta un desafío considerable, especialmente cuando se trata de un cadáver, que puede superar los 100 kilos.