El corazón del bádminton europeo late en Huelva. Fue en esta provincia donde nació, en junio de 1993,
Carolina Marín. Entonces, Gonzalo y Toñi ni siquiera sospechaban que su hija se convertiría en
una de las mejores deportistas de la historia de España.
Oro en los Juegos de Río de Janeiro 2016, tres veces campeona del mundo (2014, 1015 y 2018) y ocho veces campeona de Europa (2014, 2016, 2017, 2018, 2021, 2022, 2023 y 2024), Carolina impuso su bádminton en un deporte que siempre estuvo dominado por países como China, Indonesia, Corea del Sur o Japón. Descubrió el bádminton gracias a una compañera del colegio y, con sólo 23 años, su victoria en Río la convirtió en la primera jugadora no asiática en alcanzar la gloria olímpica. Y junto a las danesas Lene Køppen (1977) y Camilla Martin (1999), sus tres campeonatos mundiales destacan como las únicas victorias de una deportista ajena al continente oriental.
El palmarés de Carolina Marín es más que suficiente como para considerarla una de las mejores volantistas de la historia, y sólo la mala suerte con las lesiones ha impedido a la onubense ampliar aún más su éxito.
"Puedo porque pienso que puedo"

Aún está fresca en la memoria de los españoles el amargo desenlace del paso de Marín por los Juegos de París 2024. La española estaba a punto de meterse en la final (ganaba 21-14, 10-7) cuando sintió el ‘clack’ en su rodilla. Otra vez. Carolina ya se había roto el ligamento cruzado de la rodilla derecha en 2019, mientras disputaba la final del Masters de Indonesia. Dos años después, apenas un mes antes de la inauguración de los Juegos de Tokio 2021, volvió a sufrir la misma lesión. En este caso, en su rodilla izquierda. “Me agobié muchísimo. Ya sabía que todo estaba en peligro y más cuando me llevaron al hospital y me hicieron la resonancia” explicó en su momento. Lo que aún no se imaginaba entonces es que, al examinarla, los médicos descubrirían que tenía los dos meniscos rotos. ¿Cómo sobreponerse a tantos obstáculos? Carolina no piede ocasión de recordar su lema: "Puedo porque pienso que puedo".
Poco antes de su participación en París, Marín fue galardonada con el Premio Princesa de Asturias de los Deportes 2024 por “su extraordinario palmarés en un deporte en el que ha llegado a ser una referente internacional”. El jurado enfatizó que “además de la mejor jugadora de la historia del bádminton en España y una de las mejores del mundo, es un ejemplo de superación, fuente de inspiración y transmisora de valores, dentro y fuera de la pista”.
Hace sólo unos días, Marín se convirtió en la primera deportista en conseguir la distinción de Doctora Honoris Causa por la Universidad de Huelva. “No conseguí esa medalla tan deseada por la que luchaba y he soñado mucho, pero desde luego que he conseguido muchas medallas mejores que esa y que me las guardo en el corazón”, declaró al recoger el galardón.
Carolina Marín se trasladó con 14 años a la Residencia Joaquín Blume de Madrid para seguir su camino junto a Fernando Rojas, su entrenador desde entonces. "Fue un momento duro para mis padres y para mí, pero el tiempo nos ha demostrado que tomamos una buena decisión" cuenta en su página web. Por supuesto, la marcha de su tierra no enfrió el vínculo con sus raíces: “Huelva es mi vida, mi familia, mis raíces y mi esencia” (Huelva Hoy). Si el clima y el calendario se lo permiten, no es extraño encontrarla en la playa de El Portil. Pero, al menos este lunes, la mejor volantista de la historia de España estará en la capital del reino para recoger el Premio Extraordinario 25 Aniversario de los Premios Madrid que entrega Madridiario en el The Palace, a Luxury Collection Hotel.