El distrito de Barajas es una de las zonas con mayor patrimonio arqueológico de la ciudad de Madrid. Su proximidad a la Vega del Jarama, su localización estratégica y su tardía urbanización son algunas de las razones que explican una herencia que incluye desde asentamientos de la Edad del Cobre hasta vestigios de la Guerra Civil.
En 2018, la Asociación Cultural Barajas BIC solicitó a la Comunidad de Madrid la puesta en marcha de un centro de interpretación para la divulgación pública del abundante patrimonio del lugar, pero el proyecto se quedó en nada. Seis años después, la asociación ha rescatado esta vieja demanda.
Barajas BIC ha solicitado a la Dirección General de Patrimonio la firma de un convenio entre la Comunidad de Madrid y AENA para la creación de un Centro de Interpretación Arqueológica. “El proyecto para la próxima ampliación del Aeropuerto de Barajas –entiende la asociación– supone una extraordinaria oportunidad para la puesta en valor de este desconocido patrimonio”.
En la solicitud, Barajas BIC añade que “la política de Responsabilidad Corporativa de AENA recoge el compromiso de esta entidad pública con los intereses sociales y culturales del entorno de los aeropuertos, que se materializa en convenios y acuerdos de colaboración con otras instituciones para promocionar las actividades y proyectos que los puedan desarrollar”. El documento fue enviado el 20 de marzo de este año y, según ha informado el presidente de la asociación, David Carrascosa, aún no han recibido respuesta. Fuentes de la Consejería de Cultura han confirmado a este periódico que “no hay novedad” en el estado de esta solicitud.
Asentamientos del Calcolítico (Cerro del Castillo), la Edad de Bronce (Las Quebradas y El Muladar), y la Edad de Hierro (El Malecón). La villa romana de El Rasillo, los yacimientos de El encadenado-El Soto, Las Charcas y la Huelga, pertenecientes a los períodos visigodo e islámico, un nido de ametralladoras de la Guerra Civil… “Barajas está muy cerca de la Vega del Jarama y antiguamente los ríos eran lugares muy adecuados para instalar asentamientos”, explica David Carrascosa.
Buena cantidad de los restos se descubrió a raíz de las obras de ampliación del aeropuerto (entre 1998 y 2005). “Durante la construcción de las nuevas pistas aparecieron yacimientos romanos, islámicos, musulmanes… Es una de las zonas más ricas arqueológicamente hablando de Madrid”, cuenta el presidente de la asociación.
Los últimos restos se hallaron hace sólo unas semanas, durante las obras de renaturalización y mejora de una zona verde del distrito ubicada en el ámbito del Castillo de la Alameda. Se trata de vestigios de poblados de distintas épocas, desde el 2.800 a.C. al siglo VII.
Esto, asegura Carrascosa, era algo muy previsible debido a los distintos asentamientos que se han sucedido en el Cerro del Castillo a lo largo de la historia. Por esta razón, antes de que comenzaran las obras, Más Madrid formalizó una propuesta para que la Comunidad hiciera una revisión arqueológica. No obstante, “el Ayuntamiento empezó las actuaciones sin supervisión arqueológica de la Comunidad de Madrid, a pesar de estar obligado por ser esta una zona arqueológica”, narra el presidente de Barajas Bic.
Dani García Sánchez, portavoz de Más Madrid en la Junta Municipal del Distrito de Barajas y graduado en Historia y en Arqueología y Patrimonio, explica que la administración regional “tiene una carta arqueológica donde tiene identificados todos los yacimientos que conoce con coordenadas, es decir, con una ubicación tremendamente exacta”. García Sánchez añade que “cuando se quiere hacer una obra en una zona protegida, es necesario un proceso previo que consiste en pedir un un proyecto arqueológico que tiene que autorizar la Dirección General de Patrimonio de la Comunidad de Madrid”.
El patrimonio arqueológico y paleontológico de la Comunidad de Madrid está regulado en la Ley 8/2023 de 30 de marzo de Patrimonio Cultural de la Comunidad de Madrid. Una norma que establece el protocolo de actuación y que distingue entre los hallazgos casuales y las actuaciones que afecten a yacimientos incluidos en el Catálogo de patrimonio cultural. En el segundo supuesto es necesaria la solicitud de autorización previa que aporte un proyecto arqueológico o paleontológico.
"Madrid tiene un problema crónico"
En cuanto a la preocupación de la ciudad respecto al patrimonio, el portavoz de Más Madrid considera que la ciudad tiene “un problema crónico”. “Es una de las únicas capitales europeas que no tienen un servicio de arqueología y demuestra una ausencia de sensibilidad insistente. Todavía –continúa García Sánchez– se ve el patrimonio arqueológico como un problema de retrasos y sobrecostes en lugar de como una oportunidad para conocer parte de tu historia”.
El caso de los restos aparecidos en el entorno del Castillo de la Alameda es “un ejemplo magnífico” de cómo se trata el patrimonio arqueológico, apunta el portavoz: “Se sabía de antemano que había un poblado calcolítico y aún así el Ayuntamiento inició las obras sin proyecto arqueológico”.
Una vez descubiertos, se puede optar por conservar los yacimientos “más o menos musealizados” o, directamente, documentarlos y taparlos, “que es lo que normalmente se hace”. Dani Sánchez García considera que el Ayuntamiento debería trabajar más en la divulgación del patrimonio, en “organizar visitas con vecinos o estudiantes para que la gente los conozca y los valore”.
El presidente de Barajas BIC, David Carrascosa, coincide en que la labor de la ciudad de Madrid respecto al patrimonio no es la mejor, pero reconoce que la cuestión económica dificulta los avances. “La arqueología, en sí, es cara y mantener el patrimonio, también. Tienen que ser hallazgos muy importantes para que se acaben musealizando o para que se haga un centro de interpretación, por ejemplo”.
Tal y como indican técinicos del Ayuntamiento, una vez encontrados y registrados los restos, se envía a la Consejería competente en materia de patrimonio cultural (Consejería de Cultura) una copia de los estudios e informes generados en el desarrollo de la actividad arqueológica o paleontológica. En cuanto a la musealización o no de los yacimientos, explican que "se tiene en cuenta el valor cultural de los hallazgos y la compatibilidad de su musealización in situ con las características técnicas del proyecto de obras del que formen parte, siempre en función del interés público".
David Carrascosa cuenta que la mayoría de hallazgos "no se ven, se estudian, se catalogan y permanecen protegidos bajo tierra, como los que hay debajo de las pistas del aeropuerto en Barajas, por ejemplo".
Los técnicos del Ayuntamiento respaldan la afirmación del presidente de Barajas BIC. Según explican, "en la ciudad de Madrid, al haber ido creciendo sobre sí misma desde sus orígenes alrededor del Alcázar y hacia el Este con una gran densidad, la mayoría de los restos se encuentran bajo los espacios públicos, e incluso bajo las edificaciones existentes, y, por tanto, protegidos, quedando documentados a través de los trabajos arqueológicos que van ligados al desarrollo de las obras públicas y privadas que se llevan a cabo en Madrid".