Madrid

Limpieza en Madrid: de la “dejadez” en el centro al “abandono” en la periferia

Falta de mantenimiento en las zonas interbloques de La Orotava, en Pueblo Nuevo (Foto: FRAVM).
Fernando Rodríguez | Jueves 07 de julio de 2022

Vivir en el centro de Madrid trae consigo infinidad de ventajas. Desde una mayor facilidad de acceso a la cultura hasta una oferta de hostelería y ocio nocturno casi inagotable, pasando por un mejor acceso a los servicios, tales como la red de transporte público. Sin embargo, también existen importantes inconvenientes a la hora de desarrollar una vida en los barrios más céntricos de la capital, tales como Malasaña o La Latina. La otra cara de la moneda, denuncian los propios vecinos, supone enfrentar un mayor nivel de contaminación y ruido, fruto, en gran medida, del tráfico rodado, así como mayores dificultades de acceso a la vivienda como consecuencia directa de la especulación inmobiliaria y la consiguiente inflación en el precio de los alquileres. La falta de civismo de una parte de turistas y visitantes también es un aspecto a tener muy en cuenta cuando hablamos de desarrollar una vida en el epicentro de una gran urbe.

Otra de las cuestiones que más preocupa a la vecindad del distrito Centro es la limpieza de la vía pública y el servicio de recogida de residuos. En concreto, desde la Asociación Vecinal Las Cavas, ubicada en La Latina, lamentan que “a pesar del aumento del presupuesto, lo cierto es que no se está notando demasiado. Los puntos limpios están siempre saturados y las labores de baldeo dejan mucho que desear. Simplemente se dedican a regar el asfalto, de forma que la basura se acumula entre los coches. Deberían hacer mucho más”.

"Priorizan las necesidades de los hosteleros frente a los vecinos"

Además, en muchos casos, advierten, se prioriza las necesidades de la hostelería, de manera que los horarios de descanso de los vecinos coinciden con la franja horaria en la que se suelen llevar a cabo este tipo de labores de limpieza. “Creemos que trabajos como la recogida de basuras o el baldeo de las aceras deberían realizarse siempre antes de la una de la madrugada o a partir de las ocho de la mañana para no interferir con el descanso de los más de 140.000 vecinos que vivimos en el centro. Sabemos que los hosteleros están presionando para retrasarlo y que se recoja la basura después de las dos de la madrugada. Es decir, en su horario de cierre. Si esto fuese así, ni siquiera podríamos dormir con las ventanas de nuestras casas abiertas durante el verano porque el ruido sería insoportable. Exigimos que se priorice en todo momento el descanso de los vecinos. Para ello deben adecuarse los horarios de limpieza a nuestra rutina en lugar de a los usos de la hostelería, tal y como se pretende”, explican.

A juicio de los residentes en La Latina, algo similar ocurre en cuanto al Servicio de Limpieza Urgente (SELUR) contratado por el Ayuntamiento de la capital para, tal y como recoge en su propia web, atender “de forma inmediata y con los medios adecuados aquellas situaciones de carácter excepcional que puedan producirse y cualquier otra incidencia especial derivada de situaciones de emergencia que pueda requerir la actuación de un servicio de limpieza integral especialmente preparado y con los medios técnicos idóneos”. Sin embargo, lejos de corresponderse con esta definición, los vecinos aseguran que el SELUR se emplea como “servicio a demanda” para los hosteleros. “Más de una vez hemos visto como acuden a limpiar las zonas de terraza de determinados establecimientos mientras deja completamente de lado otras zonas del barrio. No es nada nuevo. Ya no nos sorprende Incluso ocurría con el anterior equipo de gobierno”, concluyen.

Sin servicio de limpieza en las zonas interbloques

Más allá de los distritos del centro, los problemas de limpieza en los barrios periféricos como San Blas, Simancas, Canillejas, La Elipa, San Cristóbal de los Ángeles, Pueblo Nuevo-Ascao o Entrevías, donde los propios vecinos se han organizado para realizar ellos mismos labores de limpieza, se vinculan más bien con la exclusión de las zonas interbloques de los contratos de limpieza estrenados en noviembre de 2021. Desde el área de Medio Ambiente y Movilidad del Ayuntamiento de Madrid dirigido por Borja Carabante, no obstante, han tratado de enmendar la situación y el pasado mes de mayo anunciaron que los 325 interbloques, espacios verdes y peatonales que rodean los edificios residenciales de titularidad privada, pero de acceso público, en la capital serían atendidos por hasta 200 operarios de limpieza desde el próximo 1 de septiembre. Para ello, el Consistorio invertirá hasta 51,9 millones de euros en los próximos cuatro años.

"¿Y hasta el 1 de septiembre, qué?"

Pese a las buenas noticias, los habitantes de estos barrios consideran que dejar estas zonas a su suerte durante todo el verano no es, ni mucho menos, lo óptimo. “¿Y hasta el 1 de septiembre, qué? Aunque tenemos un compromiso verbal del área para adecentar el entorno, solamente han pasado por aquí a limpiar dos veces en los últimos meses”, apunta Agustina Serrano, vecina de San Blas y miembro activo de la Asociación Vecinal Plata. Además, la vecindad teme que esta solución se retrase algunos meses o que nunca llegue a ser efectiva. “No es normal que hasta ahora se hayan excluidos de los contratos de limpieza las zonas interbloques. Ha sido un fallo muy gordo. Afortunadamente, como saben que tenemos razón, parecen haber rectificado. En cualquier caso, vamos a permanecer vigilantes para hacer que cumplan con su promesa. Tenemos la sospecha de que podría retrasarse hasta octubre o noviembre. Ojalá nos equivoquemos”, concluye.

En la misma línea, desde la Asociación de Vecinos La Vecinal, en Pueblo Nuevo, denuncian que, con el paso del tiempo, “la situación es cada vez peor, sobre todo durante el último año. Incluso han llegado a retirar las papeleras de los espacios interbloques. La realidad dista mucho de los compromisos alcanzados y la sensación de insalubridad es grandísima”. Al margen de las propias labores de limpieza, esta asociación apunta a la dejadez y la falta de mantenimiento como otras de las señas de identidad en la gestión del Ayuntamiento. “Tenemos hoyos en el suelo, auténticos agujeros, las aceras están levantadas, los muros resquebrajados… No existe un mantenimiento continuado en el tiempo. Si sumamos esto a la prohibición de que los barrenderos pasen por la puerta de nuestras casas, la situación es de abandono absoluto”, explican.

Falta de mantenimiento en las zonas interbloques de La Orotava, en Pueblo Nuevo (Foto: FRAVM)

Siempre y cuando se mantenga lo acordado, el Gobierno madrileño debería hacerse cargo también del cuidado de las zonas verdes, lo que implica la conservación del arbolado, la retirada de malas hierbas en el pavimento, el mantenimiento de los sistemas de riego y las tareas de poda y siega, entre otras.

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