Sorpresa e indignación. Es lo que sintió José Carlos Sánchez al llegar a la Parroquia de San Miguel Arcángel y encontrarla repleta de pintadas con mensajes como "fascista", "asesinos", "nazis" o "en el Pardo lo vamos a quemar". Sucedió poco después de los últimos anuncios sobre la exhumación de los restos del dictador Francisco Franco del Valle de los Caídos y los desagradables mensajes permanecen en la fachada del templo religioso, situado en el distrito de Fuencarral.
"Es un asalto a nuestra libertad y a la de todos. Está al borde del delito de odio", afirma disgustado el párroco, que a su vez denuncia que el Ayuntamiento de Madrid se ha negado a retirar estas palabras. Tal y como apunta, una parte de las mismas fueron retiradas con rapidez, pero aún quedan otras que el Consistorio se niega a retirar al no tratarse de un edificio de titularidad pública.
La exhumación de los restos del dictador ha supuesto una gran polémica, especialmente desde hace meses, cuando el Gobierno liderado por Pedro Sánchez inició los trámites para hacer efectiva ese traslado de los restos hacia otra ubicación. Muchas fechas en el aire y distintos recursos han sido presentados por la propia familia Franco, lo que ha paralizado el proceso en alguna ocasión.
Recientemente, el Tribunal Supremo avaló por unanimidad la exhumación de Franco y se estableció como lugar para la inhumación el cementerio de El Pardo-Mingorrubio, donde se encuentra enterrada su mujer, Carmen Polo. En un primer momento, localizaciones como la Catedral de La Almudena sonaban como posibles ubicaciones.
En cualquier caso, la familia ha mantenido su postura en contra ante este proceso y el prior de la Abadía Benedictina de la Santa Cruz del Valle de los Caídos, Santiago Cantera, ha adelantado que impedirá el acceso para evitar la exhumación. El Supremo, por otro lado, ha reiterado que el Gobierno queda autorizado para proceder al retiro de los restos y que tanto el prior como la familia deben acatar la ley.