Aglomeraciones en los andenes, vagones llenos como trenes de ganado –ya hay hasta empujadores en alguna estación–, demoras frecuentes, deficiencias notables en las infraestructuras, tramos cortados por obras durante meses… Hace un tiempo que las incidencias en el transporte público han dejado de ser un evento extraordinario. Miles de madrileños salen de casa cada mañana –sea en el Metro, el Cercanías o el autobús– con cada vez menos garantías de llegar en hora al trabajo o la universidad.
El día en que se escribe este texto, mismamente, una avería en la Línea 9 ha hecho que el que firma haya tardado más de dos horas y media en recorrer un trayecto que no suele ocupar más de una.
Un panorama que de una u otra forma se repite en otros puntos del país. Es evidente que el transporte ferroviario en España no pasa por su mejor momento, y no hace falta acordarse de Adamuz para sostenerlo. ¿Por qué ocurre esto? ¿Qué se puede hacer para ponerle remedio?
Moisés Martínez, un joven de 23 años, da algunas respuestas en sus redes sociales. Creada hace menos de un año, su cuenta @ferromagerit acumula 36 mil seguidores en Instagram y más de un millón de likes en TikTok. Los trenes, las carreteras y el urbanismo son la columna vertebral de un contenido en el que se intercalan desde propuestas de mejora hasta curiosidades de lo más variopinto. El casi imperceptible cambio de ruido en los trenes de la L6, la historia del ferrocarril del Tajuña, los códigos de las carreteras nacionales o la historia de proyectos que no llegaron a nacer, como la "casi" Línea 14 de Metro, son sólo un puñado de ejemplos.
“Todo esto me viene de las páginas amarillas”
Memoria de historiador, ojo de archivo y maneras de reportero. “Todo esto me viene de las páginas amarillas”, cuenta a Madridiario. “Hace unos 20 años en las páginas amarillas había una parte donde estaba el callejero de la ciudad. Aparecían todos los mapas. Me llegaba en el correo cada año y así fue como me aprendí las calles de mi barrio, luego las del siguiente y el del siguiente, y ya un tiempo después me acabé aprendiendo todo lo del metro y el cercanías”.
“El problema está en las infraestructuras”, resume Moisés, en referencia a los fallos en el transporte ferroviario. El joven conversa con este periódico bajo la pasarela del Parque Enrique Tierno Galván, en el entorno de las antiguas vías de la estación de Delicias. “Los andenes de Metro se llenan de pasajeros porque las frecuencias de paso no son suficientes. Y lo que funcionaba del Cercanías, está dando problemas. Recuerdo, por ejemplo, el descarrilamiento en San Fernando de Henares, en octubre”, apunta.
Más allá del mantenimiento, arreglar los problemas de movilidad en Madrid requiere imaginación. La Comunidad creció en torno a 57.000 habitantes en el último año –el saldo migratorio positivo de más de 135.000 personas compensó el descenso natural de la población–, con lo que, seguramente, supervisar la presión de los tornillos o la tensión de las catenarias no será suficiente.
Moisés tiene dos sugerencias para facilitar la movilidad en una región en la que, cada día, unos 5 millones de pasajeros utilizan el transporte público. La primera: una Línea 13 de Metro: “Si la Línea 6 fue concebida para ser la M-30 suburbana, que rodea todo el centro, necesitaríamos una segunda circular (o semicircular) que conecte mejor los barrios de la periferia. Sería la M-40 suburbana”.
“No es normal –opina Ferromagerit– que vayas por lo alto de la Línea 1 y para ir, por ejemplo, a Alsacia, que llegarías directamente en Fuente de Gran Tona, tengas que ir directamente hacia la línea 6. Con esa nueva línea tardarías menos de la mitad del tiempo de lo que tardas habitualmente”, explica.
La segunda idea tiene que ver con la ampliación de la Línea 11, un proyecto ya en marcha al que Moisés habría hecho algún cambio en el trazado: en vez de que pasara por Arturo Soria para llevarla a Mar de Cristal y Valdebebas, “lo ideal” para él sería que pasara por Canillejas e Ifema antes de desembocar en Valdebebas. “Estaría un poco más lejos del Centro, pero más cerca de los barrios de la zona M-40”, comenta.
Entre propuesta y propuesta aparece la idea del Cercanías para el corredor de la A-3. Es cierto que la Línea 9 de Metro llega hasta Arganda del Rey, pero es lenta y vieja, y la densidad de población de la zona –solo Rivas acumula ya más de 100.000 habitantes–, que será aún mayor con los nuevos desarrollos del sureste, convierte esta carencia en una anomalía.
"La Línea 9B necesita más frecuencia de paso y trenes que funcionen mejor"
“De hecho –incide Moisés– esta línea estaba pensada para ser un Cercanías, pero se acabó retirando del proyecto y se lo quedó el Metro”. El entrevistado no está seguro de la conveniencia de retomar aquel proyecto, pero sí de que, en todo caso, es necesario reforzar lo ya existente. “Para empezar, la Línea 9B necesita más frecuencia de paso y trenes que funcionen mejor… Y van a hacer una nueva parada en Los Berrocales-Ahijones (entre Rivas Urbanizaciones y Puerta de Arganda), pero no en El Cañaveral, que sólo tiene dos líneas de autobús. Ya me dirás tú cómo solucionas así el problema del transporte…”, se resigna.
Además del café para cafeteros, Moisés ha dedicado algún reel a temas de actualidad. En el Metro de Madrid, la polémica por excelencia es la que arrastra la L7B. Desde su apertura en 2007, la línea se ha cerrado nueve veces –suma más de cinco años de interrupción en total–, con dinero invertido en obras y vecinos desplazados de sus casas.
“San Fernando está construido sobre acuíferos porque pasa justo al lado del río Jarama. Y, claro, el terreno es húmedo. Si construyes ahí un túnel de metro, creas un agujero donde se filtra todo el agua y crea desperfectos en los terrenos de las casas, que se hunden y les salen grietas”, resume.
Pero Moisés recuerda que, en un primer momento, “el trazado no iba a ser así, ni iba a pasar por el Hospital ni nada, lo que pasa es que lo hicieron todo un poco con prisas y a lo loco y ahora estamos como estamos”. De nuevo, ve dos formas de afrontar la cuestión. Una, seguir invirtiendo en mejorar el túnel, “que a la larga puede suponer demasiado gasto”; y otra, convertir la línea en un metro ligero que transcurra en superficie y tapar el túnel.
Ferromagerit tampoco es ajeno al litigio de las antiguas cocheras de Cuatro Caminos. Doce años después no hay ni museo ni viviendas, sólo un solar desangelado. Como tantos otros, Moisés es de los que opina que habrían cabido ambas cosas y, hoy, propone reconstruirlas a escala para recuperar parte del patrimonio. “Reconstruyes una réplica como lo han hecho con el templete de Gran Vía, y dejas esa parte para hacer un monumento en honor a Antonio Palacios. Después construyes las zonas verdes y las viviendas, que además en la zona hacen bastante falta, y no echas por tierra el trabajo de los cooperativistas”.
“No tenemos esa mentalidad de apreciar lo que es verdaderamente histórico”
El fracaso de ese proyecto tiene algo que ver con que “no tenemos esa mentalidad de apreciar lo que es verdaderamente histórico”. El propio Moisés grabó un vídeo con Marcos Crespo, de Depresión Sonora, en el que valoraban como un elemento estético e histórico los azulejos de las décadas de los 70 y 80 que revisten algunas estaciones –especialmente en la L9– en contraste con el plástico Vitrex con el que se han cubierto muchas otras.
“Cada estación cuenta una historia y debería respetarse un poquito más. No te digo que una parada de los años 20 se deje exactamente igual, pero sí que se mantenga el diseño sin dejar de lado todo lo moderno. Por ejemplo en la de Ventas, que están reformando, han quitado los azulejos originales pero han puesto unas réplicas que tienen más personalidad que las planchas de plástico”, explica Moisés.
Y la cuestión no va sólo de respeto por la historia. Más allá de la solera, cuesta encontrar en Madrid una estación, aunque fuera una de las modernas, con el peso emblemático y artístico de las de Moscú, Teherán o San Petersburgo.
Al transporte ferroviario, en fin, se le pueden poner muchas pegas, y cada día más legítimas. Del mismo modo que se podrían cuestionar algunas de las decisiones urbanísticas que se han tomado en esta ciudad. Aunque, como es obvio, no todo va a ser malo.
Esta charla ha tenido lugar en uno de los lugares favoritos de Moisés: “Estamos en la zona del Pasillo Verde Ferroviario. Por aquí, que antes era un entorno industrial, pasaban las vías de tren en superficie y en los años 80 pusieron el Cercanías, lo soterraron, e hicieron en toda esta zona un carril bici. Por el camino pusieron también estructuras geométricas y obeliscos que lo representan y que unen además el camino y que a mi parecer es bastante bonito y debería mencionarse más”.