La feria Madrid es Ciencia se ha convertido un año más en escaparate del talento joven, y entre los centros participantes destaca el IES Antonio de Nebrija, que ha llevado a esta cita una ambiciosa muestra de proyectos tecnológicos que combinan innovación, investigación aeroespacial y compromiso social.
El profesor de Tecnología del centro educativo David Clara resume así la filosofía del centro: “Hoy hemos traído un montón de proyectos, porque nosotros en nuestro centro estamos muy comprometidos con la robótica educativa”. Una apuesta que se traduce en iniciativas que van desde la construcción de satélites en miniatura hasta el desarrollo de ciudades inteligentes.
Uno de los proyectos estrella es su participación en el programa educativo de la Agencia Espacial Europea a través de Esero España, donde los alumnos han diseñado y lanzado un CanSat, un satélite del tamaño de una lata de refresco. Bajo el nombre de Team Rocket, el dispositivo ha tenido como objetivo medir temperatura, presión y altitud durante su descenso, además de analizar el comportamiento de distintos materiales ante cambios bruscos de temperatura.
Desde el propio alumnado, Belén Vilte Fleitas, de 4º de la ESO, explica el planteamiento: “El trabajo Cansat se basa más que nada en hacer como un satélite del tamaño de una lata de refresco. Y nuestra intención era ver con qué material era mejor o peor al aguante de la presión o de la temperatura”.
"Nuestra intención era ver con qué material era mejor o peor al aguante de la presión o de la temperatura”
Su compañero Nicolás Zagrossi de la Osa destaca el carácter práctico del proyecto: “Además, un satélite fabricado por nosotros mismos”, en el que han trabajado con sensores, sistemas de radio y almacenamiento de datos para analizar el vuelo.
El proyecto, que forma parte de la asignatura tecnológica del centro, se organiza en equipos de tierra, aire y espacio, y no se limita a un único lanzamiento. Tras una primera fase a baja altura, continuará con pruebas mediante globos sonda que permitirán alcanzar hasta 30 kilómetros, rozando la estratosfera y ampliando la recogida de datos.
Junto al ámbito aeroespacial, el instituto ha presentado en la feria varias propuestas vinculadas a la vida diaria dentro de su macroproyecto de ciudad inteligente. Entre ellas, viviendas domotizadas capaces de regular luz y persianas de manera automática.
La alumna Irati Segundo lo explica desde su experiencia: “Mi parte es la habitación, que va con un sistema de persianas y de luz, que si detecta que es de noche, baja la persiana y enciende la luz”. Además, estos sistemas pueden controlarse manualmente mediante aplicaciones desarrolladas por los propios estudiantes.
"Hemos traído un montón de proyectos. En nuestro centro estamos muy comprometidos con la robótica educativa”
Otra de las propuestas con mayor impacto social es un sistema de seguridad vial que detecta la somnolencia al volante. Adrián Ferrero describe su funcionamiento: “Si detecta que se cierra el ojo, para el coche y manda un mensaje por teléfono y llama al 112”. Este desarrollo se integra dentro de un enfoque educativo orientado a resolver problemas reales.
La participación del centro en la feria Madrid es Ciencia refleja un modelo educativo basado en el aprendizaje práctico, la interdisciplinariedad y el trabajo en equipo. Los estudiantes no solo diseñan y construyen dispositivos, sino que también documentan sus proyectos, buscan patrocinadores y difunden sus resultados.
Como señala el docente David Clara, se trata de iniciativas complejas en las que el alumnado asume roles diversos y se enfrenta a retos reales del ámbito científico y tecnológico. Una experiencia que, más allá de la feria, apunta directamente al futuro académico y profesional de estos jóvenes ingenieros en formación.