Madrid

El Servicio de Ayuda a Domicilio de Atende teje historias para los más pequeños

Cuentacuentos en escuelas infantiles por usuarios de Atende (Foto: Clece).
MDO | Lunes 21 de julio de 2025

“El contacto con la infancia les devuelve la alegría y ayuda a prevenir la soledad no deseada”. Así resume Sara López, una de las animadoras socioculturales del Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD) del Ayuntamiento de Madrid, lo que supone para los usuarios participar en Cuentacuentos en escuelas infantiles, una actividad que une a personas mayores y niños en torno a la narración de cuentos tejidos a mano con temática medioambiental. Esta iniciativa, impulsada por Atende, la filial de Clece que gestiona el SAD en 8 distritos de la capital, acaba de obtener una mención especial en la Jornada Buenas Prácticas Intergeneracionales 2025, impulsada por la Dirección General de Mayores y Prevención de la Soledad no Deseada del Consistorio, que reconoce proyectos destacados realizados desde los servicios sociales de la ciudad.

Este proyecto surge de la colaboración con la Asociación IAIA, una red nacional de tejedoras que comenzó su labor en centros de mayores y de salud mental y que ha ido extendiendo por todo el país sus actividades de tejido con fines solidarios y educativos.

“Al principio fue complicado porque las personas que participaron en la actividad estaban acostumbradas a tejer bufandas, no un cuento. Era un reto para ellas”, comenta Laura Martín, otra de las animadoras socioculturales del SAD de Atende involucradas en el proyecto. “Costó ponerla en marcha porque había que buscar patrones en internet, salir un poco de la idea típica que ellas tienen de ganchillo que es hacer ropa para sus nietos, para sus hijos, para toda la familia”, añade su compañera Sara.

Desde 2022, un centenar de personas usuarias de este servicio municipal, sobre todo mujeres, pero también hombres que nunca habían cogido unas agujas de tejer, han participado activamente en la creación de los cuentos “SOS Abejas y “SOS Cambio Climático, confeccionados con técnicas de ganchillo y punto.

Cuentos 'SOS Abejas' y 'SOS Cambio Climático, elaborados por los ususarios del SAD

Trabajo en equipo y aprendizaje colaborativo

“Las páginas del cuento están hechas a dos agujas. Y las figuritas y los relieves que las decoran, están hechos a ganchillo”, aclara Sara. Esa dualidad de técnicas ha permitido que cada usuario contribuyera según sus habilidades. “Quien sabía hacer punto lo hacía a dos agujas, quien sabía hacer ganchillo creaba las figuras para poner en el cuento. A quien no sabía tejer, le enseñaban las demás o hacía las cosas más sencillas como ensamblar el cuento. Buscamos un trabajo para cada una de las personas participantes”, aclara Laura.

A veces las propias limitaciones físicas de la edad condicionaban el papel de cada uno en este trabajo en equipo. “A mucha gente mayor con artrosis y artritis les cuesta mover la aguja de ganchillo y a otras la vista les dificulta la labor”, señala Sara, quien recuerda también a un usuario que aprendió a tejer para participar en esta actividad: “No sabía nada, no había cosido ni tejido nunca en su vida y quiso aprender, así que le enseñaron con las dos agujas, que para él era más fácil”.

La metodología de esta práctica se basa en el aprendizaje cooperativo. Las propias personas mayores enseñan a otras a tejer, favoreciendo el intercambio de saberes, la participación activa y el fortalecimiento de las relaciones. Además, muchas de ellas han buscado recursos en las redes sociales, demostrando una gran capacidad de autogestión y adaptación tecnológica.

“Esta aventura ha enganchado a algunas usuarias a hacer amigurumis, que ahora se llaman así, muñecos de ganchillo de todo tipo de cosas”, relata Sara. Gracias a la elaboración de estos cuentos, una de las participantes ha descubierto un camino artístico que revierte en la decoración del propio SAD. “Nos ha regalado cactus de ganchillo, calabazas en Halloween y, cuando hicimos el altar de muertos, ella nos preparó unas catrinas -personaje popular de la cultura mejicana-”, añade.

Los usuarios del SAD de Atende en uno de los talleres de elaboración de los cuentos. (Foto: Clece)

Sesiones de cuentacuentos

Una vez elaborados los cuentos, las personas mayores creadoras de estos los comparten con niños de entre 2 y 5 años a través de sesiones de cuentacuentos en escuelas infantiles. “Yo creo que para los peques es una actividad muy enriquecedora, pero para los mayores mucho más. En cuanto cruzan el umbral de la puerta con los niños, se les pone la sonrisa en la cara”, subraya Laura.

Coincide con ella su compañera Sara: “Según entran en el aula las personas mayores, se genera un vínculo y una conexión: les dan abrazos, les cuidan… y al revés también, es algo recíproco”.

Dan fe de ello las propias usuarias. “Nos encanta ir a las escuelas infantiles”, ratifica María Sánchez, una de las participantes en el proyecto. “Explicamos los cuentos, cantamos canciones, y los niños lo pasan muy bien y nosotros también lo pasamos estupendamente”.

“Antes hacía muchísimo ganchillo y punto, pero ahora ya no puedo porque la vista la tengo muy mal”, comenta María. Aunque eso no ha sido un obstáculo para que arrimase el hombro en este proyecto. “Como éramos muchas, cada una hacíamos una parte”, asegura. A ella le tocó encargarse de los motivos y asegura: “Hay otras, que son muy manitas porque el cuento lleva cosas muy pequeñas, un arbolito, un girasol, un tarrito de miel, y la verdad es que está muy bien conseguido”.

Si la experiencia la disfrutan los mayores, no es menos satisfactoria para los menores, que además de divertirse con el cuento, reciben el cariño y la sabiduría de quienes lo relatan. “Es una de las actividades que más me gusta y lo saben las monitoras. Tengo ya seis biznietos y cuando vienen a visitarme me vuelven loca. Así que cuando voy a las escuelas infantiles me figuro que estos son mis nietos y los disfruto muchísimo”, confiesa María.

La actividad no se limita a una narración ante un público pasivo, sino que se invita a los pequeños a tocar y manipular los cuentos tejidos, fomentando el aprendizaje sensorial y emocional, algo que destaca Ángeles Torres, otra de las usuarias participantes: “Uno de los cuentos trata sobre una oveja que se llama Rayita. Vemos toda la historia de la oveja mientras se la vamos contando, y luego se les da a ellos para que lo toquen y lo vean, que pasen las hojas. Les gustó mucho, está muy bien, muy interesante”.

En las sesiones de cuentacuentos se invita a los pequeños a tocar los cuentos tejidos. (Foto: Clece)

Ángeles no tiene nietos, así que disfrutó doblemente la proximidad de los pequeños que, aunque “unos son más inquietos que otros, en general, están muy atentos”. Esta actividad intergeneracional es una de sus favoritas y a las que siempre se apunta, como a ir a museos y a las fiestas que organizan en la sede de Atende. “La última que hemos tenido ha sido la del solsticio de verano y nos lo pasamos muy bien”, asegura.

Beneficios y reconocimientos

El proyecto de cuentacuentos intergeneracional representa una innovadora forma de fomentar la solidaridad, el respeto mutuo entre generaciones y el compromiso con el medioambiente desde edades tempranas. Los niños disfrutan de una experiencia sensorial, afectiva y educativa única. Por su parte, los mayores experimentan una mejora significativa en su estado de ánimo y autoestima, se sienten útiles, valorados y rejuvenecidos mientras se combate la soledad no deseada.

Laura, una de las animadoras socioculturales, remarca, además, la función de esta actividad enfocada al envejecimiento activo: “Mejora su situación física y mental porque tienen que preparar el cuento y están activos. Además, les cambia la cara al compartir con los más peques esta experiencia y les hace ser protagonistas”. Por su parte, Sara explica que la mayoría de sus usuarios superan los 80 años, una edad que normalmente supone un menor contacto con las generaciones más jóvenes. “Sus hijos ya han quedado muy lejos, incluso, los nietos ya tienen 35 años y están empezando a tener biznietos. Ya hace mucho tiempo que ese contacto con la infancia no lo tienen tan cercano”, afirma.

La mención especial obtenida por Cuentacuentos en escuelas infantiles en la Jornada de Buenas Prácticas Intergeneracionales 2025 les llena de satisfacción. Laura atribuye este reconocimiento a varios motivos: “Es una actividad que realizaban los propios usuarios desde el inicio; nosotras les dirigíamos, pero realmente ellos son la parte activa de todo el proceso: tejen los cuentos y luego los cuentan en la escuela. Además, hemos unido el tema intergeneracional con el tema de la educación ambiental, que también aporta valor”.

Por su parte, Sara asegura que “siempre es de agradecer que se reconozca el trabajo”. En este sentido, recuerda el importante papel que cumple el SAD en el cuidado de personas mayores y el poco reconocimiento que tiene en la sociedad: “Cuando hablamos de mayores siempre pensamos en residencias, centros de día o centros de mayores. El Servicio de Ayuda a Domicilio tiene menos visibilidad pero juega un papel muy importante ya que contribuye a que estas personas puedan seguir viviendo en su casa”.


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