Una "sentencia de muerte" a "la España que nos dimos entre todos hace 40 años". Mediada además por un presidente que "pone la cama" -cede sin paliativos- ante las cada vez mayores pretensiones de las fuerzas independentistas. Eso, ni más ni menos, representa, al menos a juicio de Isabel Díaz Ayuso, la reforma del sistema de financiación autonómica que el Gobierno de Pedro Sánchez ultima junto a sus socios, sus "chulos" y sus "rufianes". O lo que es igual siguiendo el hilo argumental Popular, la consecución definitiva de un modelo de financiación singular para Cataluña. En síntesis, el popularmente conocido como "cupo catalán" hacia la Hacienda propia.
Una iniciativa, para más inri, sufragada de la mano de una subida de la carga impositiva que desde la Comunidad no dudan en aproximar a los 2.000 euros por madrileño. "Otra más", protestan con amargura. En consecuencia, menos recursos para el Ejecutivo regional. Hasta el punto incluso de que "no vamos a tener dinero para pagar los servicios públicos" más elementales. Frente a todo ello, dada la extrema gravedad del asunto, un llamado a filas a sus colegas del PP y, de paso, a las voces críticas del socialismo. También a la movilización ciudadana pues "de aquí en adelante no descarto absolutamente ninguna acción".
Así de contundente se ha expresado la presidenta regional en una comparecencia monográfica celebrada esta misma tarde en la Real Casa de Correos de la Puerta del Sol, sede del Ejecutivo regional, con el objetivo único de dar a conocer -una vez más- la postura del Gobierno madrileño en torno a las últimas novedades del acuerdo bilateral Moncloa-Generalitat para la reforma de un sistema de financiación autonómica que a la postre afectará a todas las regiones.
"Pedro Sánchez está en fase terminal. Salvar la cabeza del presidente nos va a costar la ruptura de España. Nos vende a todos los españoles y a esta nación de siglos a cambio del cupo separatista. Nuestra Constitución nunca previó que un tirano se colara en la Moncloa dispuesto a destrozar España. Sánchez le regala casi 25.000 millones de euros al independentismo catalán para seguir financiando la corrupción que vemos a diario en esta región secuestrada. Así pretende camuflar y defenderse de su propia corrupción (…). Tras la cesión de competencias y la amnistía, Sánchez les da hoy la llave de la casa común de todos los españoles a los independentistas", arrancaba sin tapujos Díaz Ayuso.
La firme oposición madrileña ante el cupo catalán, cuyo objetivo último no es otro que la creación de "naciones paralegales -incluyendo la integración de Navarra en el País Vasco- con el dinero de todos los españoles", era ya de sobra conocido. Expuesta una y mil veces con anterioridad. Por activa y por pasiva.
También había quedado patente tiempo atrás que tal grado de descontento se traduciría en la búsqueda de unión entre las comunidades Populares, así como las regidas por los socialistas más escépticos -véase Emiliano García-Page en Castilla-La Mancha-, a fin de presentar batalla legal. Ante la Audiencia Nacional y el Constitucional, aunque con escasas esperanzas depositadas, a tenor, dicen, del freno que supone Cándido Conde-Pumpido. Y también, claro, en Europa. Por esa parte, sin novedades reseñables.
La nueva hoja de ruta de Ayuso, enmarcada en un discurso si cabe más vehemente que en citas previas, incluye no obstante dos elementos tan disruptivos como inéditos hasta la fecha. Por un lado, el riesgo real, garantizado de viva voz por la máxima mandataria, a que servicios públicos de titularidad regional tan básicos como la Sanidad, la Educación o el transporte público terminen por bajar la persiana fruto de la falta de recursos.
"El daño patrimonial y económico que nos hacen las comunidades autónomas es inmenso. Madrid va a tener verdaderos problemas para pagar nóminas, para pagar a los sanitarios, a los médicos... No vamos a tener dinero para pagar. Si el 80 por ciento de lo que recauda Madrid ya se lo da el Estado, nos quedamos un 20 por ciento. Y de ese 20 por ciento casi la mitad se va en Sanidad pública. Díganme cómo pago colegios, cómo pago el Metro... ¿Cómo pagamos más servicios públicos si todo se lo tenemos que dar a los independentistas?", alertaba al respecto.
"Madrid va a tener verdaderos problemas para pagar las nóminas de sus empleados públicos"
Por otro, aún más llamativo, una llamada expresa a la acción más allá de los tribunales. Y es que, cuestionada por la posibilidad de traducir la indignación en otro tipo de movilizaciones, incluyendo la popular en las calles, Ayuso lo tiene claro: llegado a este punto, por responsabilidad, no se deshecha ninguna vía.
"De aquí para adelante no descarto absolutamente ninguna acción. Lo daremos todo y lo haremos todo para impedir que sigan rompiendo el país y tratando a los españoles como si fuéramos tontos. Y que nos vengan con las mismas soflamas de siempre de que es por nuestro bien y por nuestra convivencia. Esto es ilegal. No estaba recogido en ningún programa, en ningún sitio. Es todavía más tirano de lo que hacen en algunas dictaduras bolivarianas porque allí cuando intentan cambiar la Constitución por la puerta de atrás al menos lo someten a alguna votación. Aquí es a hechos consumados directamente. A tragar, a romperlo todo, a romper la Constitución, a reinterpretarla a gusto de cuatro para salvar la corrupción de Sánchez y llevar a España a un camino sin retorno", sentenciaba.
A tenor de la crudeza en el tono empleado este lunes, más alto aún a lo que acostumbra la siempre controvertida presidenta, entre las voces contrarias no tardarán en aflorar acusaciones de golpismo. Fuera como fuese, lo único cierto es que Ayuso atisba un próximo "referéndum de autodeterminación" y, acto seguido, la consagración de una "república plurinacional" que "nadie ha pedido ni votado". Solo el tiempo dará y quitará razones.