Con los ojos del mundo fijados sobre el cónclave que, desde la emblemática Capilla Sixtina, aspira a elegir nuevo Papa, la actividad política en la Comunidad Madrid no da tregua. Como cabía prever -dado que la semana pasada no se celebró-, la Sesión de Control al Gobierno en el Pleno que este jueves se desarrolla en la Asamblea de Vallecas ha girado en torno a las consecuencias del apagón masivo que durante horas experimentó la península hace apenas diez días.
Reproches, claro, de todo pelaje. Mientras desde el Ejecutivo madrileño cargan contra la gestión de Pedro Sánchez, tildada ya con anterioridad de "lenta e ineficaz", la oposición a Isabel Díaz Ayuso no duda un ápice en describirla como "amiga del caos". Una presidenta, en definitiva, que, además de "echarse a un lado" y "pedir al Gobierno que tome el mando", se estaría "frotando las manos" con cada "mala noticia" que ocurre en España con la única "esperanza" de que todo "termine estallando" sobre La Moncloa.
"No pueden disimular la alegría cada vez que hay una mala noticia porque no pierden oportunidad de convertirla en un ataque contra el Gobierno de España. Vaticinó caos y pillaje porque piensan que los madrileños son como el Partido Popular, que no pierde oportunidad de organizar un saqueo. ¡Qué triste! Son los del cuanto peor, mejor. Los amigos del caos. Desean que España funcione mal, pero se van a quedar con las ganas. El servicio se reestableció en menos de 12 horas mientras criticaban que la gestión era lenta e ineficaz. Si fuese el PP, hubiesen tardado horas en salir de El Ventorro -establecimiento en el que supuestamente se encontraba el presidente valenciano, Carlos Mazón, en los compases iniciales de la última dana-. Lo que hicieron fue echarse a un lado y pedir al Gobierno que tomase el mando", resumía, contundente, la portavoz de Más Madrid, Manuela Bergerot.
"Son los del cuanto peor, mejor. Los amigos del caos"
En la misma línea, la vocal del PSOE-M en Entrevías, Mar Espinar, cuestionaba la labor de un Ejecutivo regional que durante el apagón centraba esfuerzos en "incordiar al Gobierno" mientras "Madrid respondía con responsabilidad". "¿Por qué cedió el mando de la emergencia al Gobierno si considera que es el caos? ¿Respondía al teléfono cuando la llamaban los responsables de la emergencia? Se frota las manos cada vez que pasa algo malo en España. Me juego una cañita a que cedió tan rápido el mando con la esperanza de que le estallase en la cara al Gobierno", reprochaba a renglón seguido la primer espada socialista en la Cámara.
La réplica de Díaz Ayuso pasaría, a renglón seguido, por la "gestión chavista" que, considera, rige la Administración del Estado. La principal consecuencia de todo ello, aseguraba, "la imagen internacional del país por los suelos" y, sobre todo, "las cinco vidas que se han perdido y nadie va a poder recuperar". Y advertía, "podría haber sido mucho peor" pues tanto "las eléctricas" como los "colegios de ingenieros venían alertando de que -el apagón- se podría producir". Sin embargo, lamentaba, "la ideología manda mucho más".
En cuanto al motivo que la condujo a solicitar el máximo nivel de emergencia, la mandataria autonómica apuntaba, sorprendentemente, hacia lo ocurrido meses atrás en Valencia: "No quería ver la imagen de Valencia, con ciudadanos abandonados en las calles. Luego me desplacé al 112 y presidí un Consejo de Gobierno hasta la una de la mañana. ¿Sabe quien me escribió un mensajito a las diez de la noche?. Si me necesita ya sabe donde me tiene... Hay que tener la cara muy dura para negar lo que ocurrió aquel día", reprochaba frente a los ataques de Espinar. Una suerte de fe de erratas en diferido sobre lo "negligente" de la gestión de crisis a cargo de la Administración Popular de Mazón -en la región vecina. Así lo interpretaba, al menos, Bergerot...
La línea argumental expuesta en inicio por la presidente sería reforzada minutos más tarde por su segundo de a bordo en la Asamblea, un Carlos Díaz-Pache que, con su habitual sorna, no perdía la oportunidad de rescatar el punto en torno a la soberanía energética nacional que el Partido Popular trasladó al hemiciclo hace apenas unos meses. "Hasta 45 millones de españoles sin luz durante horas y nadie da explicaciones (…). Han defendido a un cobarde que se esconde en La Moncloa y que no asoma la patita hasta que alguien lo hace por él. Dijeron que el fantasma del apagón era un discurso fácil y populista. Pues zas, apagón, como advertimos", recordaba.
"Dijeron que el fantasma del apagón era un discurso fácil y populista. Pues zas, apagón, como advertimos"
El debate energético ha sido además la percha idónea para recuperar la defensa Popular en torno a la necesidad de conjugar la transición hacia las renovables con la suspensión del calendario vigente para el cierre de las nucleares. Cualquier otra alternativa sería, dicen, pura "demagogia". Para muestra, sin ir más lejos, Almaraz. "Enfrentar renovables y nuclear es demagogia, porque se complementan, como todo. ¿Por qué atacarlo todo? ¿Por qué mentir con Almaraz? Si tiene los reactores apagados, Almaraz no puede servir, pero si la nuclear de Francia, que cerró Alsacia y luego se arrepintió. Los vecinos de Almaraz lo piden porque no se quieren empobrecer (…). Hace falta que convivan la nuclear y las demás opciones" pero "ustedes solo están en los votos y el business, pero nunca en los intereses de España", zanjaba la presidenta.
Al margen de incendios energéticos, desde Vox han preferido poner el foco sobre la "amenaza" que, sostienen, supone "el avance del islamismo en nuestra región". Y muy especialmente en lo relativo al uso de hiyab en las aulas madrileñas. "Denunciamos lo que está ocurriendo en los colegios: niñas presionadas -para usar el velo islámico-, docentes intimidados e instituciones que se rinden ante un fanatismo religioso que quiere encerrarnos en cárceles de tela. No tienen derecho a taparnos la boca para no provocar a misóginos con acentos que no deberían estar en Madrid", aseveraba Isabel Pérez Moñino a raíz de la "censura" del PP a la comparecencia de la "experta" Elena del Pilar Ramallo para "arrojar luz" sobre este asunto desde el parlamento autonómico.
Acusaciones, en cualquier caso, que serían respondidas en base a la "falta de proyecto" que, a ojos de Díaz Ayuso, caracteriza en la actualidad a quienes fueran sus socios -o su muleta- en la pasada legislatura: "Atacan al Partido Popular en todos los plenos con mentiras, demagogias y creando problemas donde no los hay. Eso sí, luego traen iniciativas copiadas. Todo lo que hemos hecho y un poquito más. Hoy se inventan otra barbaridad. Que defendemos el hiyab y la inmigración irregular. ¿No les da vergüenza?".