El Tren de Arganda, conocido por el dicho "el que pita más que anda", ha retomado su temporada en marzo, ofreciendo a los viajeros una experiencia a bordo del único ferrocarril a vapor en la Comunidad de Madrid y uno de los cinco que aún operan en España.
Inaugurado el 30 de julio de 1886, el ferrocarril del Tajuña conectaba Madrid con Arganda del Rey y otras localidades del sureste madrileño. Este tren desempeñó un papel crucial en el transporte de mercancías y pasajeros, facilitando el traslado de productos agrícolas desde la vega del Tajuña hasta la capital. Con el tiempo, la línea se extendió, llegando a tener 161 kilómetros y 27 estaciones, siendo la del Niño Jesús en Madrid el punto de origen y Alocén en Guadalajara la más lejana.
Durante la Guerra Civil Española, el ferrocarril sufrió daños significativos, sobre todo en el puente de La Poveda, que fue dinamitado. Tras la contienda, el servicio continuó, pero con el auge del transporte por carretera, la línea fue perdiendo relevancia, clausurándose tramos progresivamente hasta su cierre definitivo en 1997.
Gracias al esfuerzo del Centro de Iniciativas Ferroviarias Vapor Madrid (CIFVM), en 2001 se recuperó un tramo de 3,5 kilómetros del trazado original, permitiendo que el histórico tren volviera a circular. El recorrido actual comienza en la estación de La Poveda y se extiende hasta la laguna del Campillo en Rivas-Vaciamadrid, atravesando el imponente puente metálico sobre el río Jarama, de 175 metros de longitud, considerado el más largo de su tipo en la región.
Los pasajeros tienen la oportunidad de viajar en coches centenarios, remolcados por locomotoras de vapor restauradas, como la 'Arganda' y la 'Áliva', ambas fabricadas a principios del siglo XX. Durante el trayecto, que dura 45 minutos a una velocidad media de 15 km/h, se pueden apreciar paisajes emblemáticos como los Cantiles del Piul, formaciones rocosas que evocan escenarios del lejano Oeste, y la laguna del Campillo, un refugio natural de flora y fauna.
Además, el viaje permite revivir oficios ferroviarios tradicionales, con roles como maquinista de vapor, fogonero, guardafrenos, jefe de tren y jefe de estación, todos desempeñados por miembros del CIFVM.
Personalidades destacadas, como el Conde de Romanones, quien presidió el Consejo de Administración del ferrocarril entre 1915 y 1923, fueron asiduos viajeros de este tren. Se cuenta que el conde invitaba frecuentemente al rey Alfonso XIII a viajar en el coche salón, añadiendo un toque de glamour y relevancia histórica al ferrocarril.
El Tren de Arganda opera durante los fines de semana de la temporada, ofreciendo varias salidas desde la estación de La Poveda. Consulte aquí más información.