Si el 2025 ha arrancado cuanto menos revuelto a nivel político, educativo y sanitario, el apartado medioambiental no iba a ser menos. La primera polémica del curso, denunciada por Ecologistas en Acción mediante la presentación de alegaciones al proyecto, pasa por los riesgos naturales y humanos asociados a la creación de un nuevo centro de "gestión y almacenamiento de residuos peligrosos y no peligrosos" promovido por la filial española de Derichebourg en la localidad de Móstoles, aunque muy próximo al término municipal de Villaviciosa de Odón.
En concreto, este colectivo apunta como principal debe del plan propuesto durante la fase de consulta pública la contaminación del terreno propuesto para la construcción de la planta. Contaminación, aseguran, que, fruto de la antigua actividad desarrollada en el lugar, podría encontrarse tanto en superficie como en el subsuelo. Prueba de ello, aseguran, la calificación de la parcela como "No conforme" en los informes independientes que constan en el expediente.
"Anteriormente, en la parcela había una empresa dedicada a la fabricación de motores para lavadoras y demás electrodomésticos. Se han hecho varias catas en la zona y se han localizado balsas de aceite procedentes de esta actividad. Han aparecido unos niveles de hidrocarburos muy altos, superiores, con mucho, a la normativa actual. Algunos de estos, sobre todo los aromáticos, de la familia del benceno, tiene efectos muy perjudiciales para la salud. Por eso el informe indica que el terreno no es el adecuado para la instalación", explica el responsable de Ecologistas en Acción en Villaviciosa, Mariano Pérez, en conversaciones con Madridiario.
De terminar por confirmarse tal grado de contaminación, para lo que los ecologistas exigen que se lleven a cabo los perceptivos estudios, la puesta en marcha de las obras supondría además un "potencial peligro" tanto para la salud de los obreros encargados de los correspondientes movimientos de tierras como para las aguas que discurren por debajo de este terreno y que terminan por desembocar en el río Guadarrama, en pleno corazón del Parque Nacional de la Sierra que lleva su mismo nombre, con el consiguiente daño para la flora y la fauna de la zona.
"Lo que lo que estamos pidiendo a la Comunidad de Madrid es que ponga como condición previa al inicio de las obras la descontaminación del suelo. Además, en caso de determinarse finalmente la contaminación de las aguas subterráneas, que también se tomen también medidas para ello, que se hagan los muestreos oportunos", reclama Pérez.
En caso de optar finalmente por iniciar la actividad, Ecologistas en Acción solicita que se tomen todas las precauciones posibles a la hora de prevenir "vertidos accidentales" que, a la postre, pudiesen ser arrastrados por el agua de lluvia. A tal fin, exigen que la red de saneamiento de la futura planta sea "separativa" y que se garantice, por ende, que "la recogida de pluviales no presenta productos contaminantes", especialmente en épocas de máxima pluviometría, cuando tal riesgo se acrecienta.
Por si todo ello fuera poco, la problemática presenta además una cuarta arista: los ruidos asociados a la propia actividad de la planta una vez esta diese el pistoletazo de salida. Sobre todo a tenor de la proximidad de esta a las viviendas, ubicadas a apenas 500 metros de distancia.
"El ruido de la fragmentadora, una de las máquinas necesarias para la actividad, alcanza incluso los 130 decibelios. Es como el ruido de un avión. Muy superior a los límites establecidos en una zona residencial. Pedimos por tanto que se adopten también medidas para paliar el ruido, ya que, además de la proximidad a las viviendas, no hay ningún obstáculo intermedio que lo aminore", advierte Pérez.
El remedio planteado en consecuencia no es otro que la instalación de pantallas acústicas y montículos aislantes de tierra que interrumpan la vía libre entre la planta y las viviendas: "Existen soluciones técnicas y entendemos que en este caso deben aplicarse".
Por su parte, desde la Consejería de Medio Ambiente, Agricultura e Interior prefieren ser cautos no hacer valoraciones antes de la aprobación definitiva del proyecto. Y es que, tal y como trasladan fuentes próximas al titular del ramo, Carlos Novillo, se trata de "una instalación que no está aún autorizada". Mismas fuentes reconocen, eso sí, que se encuentra "en proceso" de estarlo. Siempre y cuando, claro, cumpliera con todos los criterios exigibles en la normativa vigente.
Una equidistancia que no ha sido acogida de buen grado por Ecologistas en Acción. "Nos llama la atención que con un informe tan contundente sobre la contaminación del suelo no se haya rechazado ya el proyecto y, por el contrario, se haya sacado a consulta pública. Ni siquiera han anunciado medidas a aplicar si finalmente se inicia la actividad...", zanja Pérez.
A las demandas del colectivo verde se suman también desde el Ayuntamiento de Villaviciosa de Odón. Fuentes consistoriales trasladan a este digital que, pese a que el terreno se encuentra en término municipal mostoleño, ellos también habrían presentado alegaciones al proyecto "en tiempo y forma". Estas siguen una línea muy similar a las de Ecologistas, con la vista puesta las afecciones por ruido que podrían experimentar las viviendas más próximas y los posibles perjuicios sobre la flora y la fauna del entorno del Guadarrama.
"Las alegaciones no son un capricho. Es bastante serio"
A tales cuestiones se suma, además, la incompatibilidad en el desarrollo de la futura planta con los desarrollos urbanísticos planificados por el propio Ayuntamiento en las parcelas colindantes. Por todo ello, concluyen, "proponemos que se implante en otra zona. Las alegaciones que hemos presentado no son un capricho. Es bastante serio".