La Unión General de Trabajadoras y Trabajadores (UGT) ha denunciado que las sepulturas de Pablo Iglesias, Francisco Largo Caballero, Julián Besteiro y Dolores Cebrián, ubicadas en el Cementerio Civil de Madrid, han sido vandalizadas entre la noche del lunes 5 de agosto y la mañana de este jueves día 8.
En concreto, de la tumba del fundador del sindicato, Pablo Iglesias, han robado las letras y los adornos de bronce. Se trata de piezas únicas con una antigüedad de 95 años desde su construcción. Además, este panteón está catalogado como elemento protegido. En el caso de las tumbas de Julián Besteiro, Dolores Cebrián y Largo Caballero también se ha producido el robo de las letras.
El sindicato ha condenado los hechos y ha anunciado que denunciará lo sucedido en sede policial, ante los servicios funerarios y el Ayuntamiento de Madrid, responsable de la gestión del cementerio. Del mismo modo, UGT reclama al consistorio madrileño "implementar las medidas de seguridad adecuadas para proteger las sepulturas y que se eviten estos actos delictivos".
UGT ha subrayado que "este tipo de acciones de incitación al odio no va a amedrentar a nadie en el sindicato" y que va a seguir "exigiendo reparación para las víctimas del franquismo".
Por su parte, el PSOE-M ha mostrado su "más firme condena" a los ataques "frutos del odio" a tumbas de históricos miembros de su partido como su fundador, Pablo Iglesias Posse, el presidente de la formación de 1925 a 1931 y presidente de UGT, Julián Besteiro, o quien fuera presidente de la Segunda República Francisco Largo Caballero.
"El odio no tiene cabida en nuestra sociedad. Desde el PSOE-M mostramos nuestra más firme condena a estos ataques fruto del odio", ha trasladado en sus redes sociales.
La Asociación Histórica de Cementerios lleva tiempo denunciando la degradación y abandono del Cementerio Civil, donde se encuentran enterrados grandes figuras políticas, como Dolores Ibárruri, Marcelino Camacho, reconocidos intelectuales como Blas de otero o Almudena Grandes y víctimas de la represión franquista, como Julián Grimau o alguno de los últimos fusilados por la dictadura en 1975.