Hace tiempo que los mercadillos forman parte de los planes de los madrileños. Ya sean grandes y castizos como el del Rastro o más pequeños y discretos, numerosas localizaciones de la región cuentan con sus mercadillos de cabecera donde comprar fruta fresca, bisutería o prendas a precio de ganga. A pesar del éxito consolidado de este tipo de mercados a pie de calle, hace unos años, comenzó a ponerse de moda el mercadillo de Majadahonda en redes sociales como TikTok, lo que llevó a cientos de curiosos a acercarse a él para conocerlo.
Esta fama ha derivado en grandes aglomeraciones y, por este motivo, el Ayuntamiento de Majadahonda decidió ampliar y reubicar el mercadillo con el fin de garantizar una "mayor seguridad, accesibilidad y confort", según fuentes consistoriales. Este proyecto, sin embargo, no fue bien acogido ni por la oposición ni por los vecinos, que a día de hoy denuncian ruidos y suciedad, "orines y malos olores por no contar con baños públicos en el mercadillo" y también problemas de contaminación lumínica y movilidad, "de estacionamiento, vehículos mal aparcados...".
Mejoras para los peatones sin perder aparcamiento
El proyecto de ampliación, que comenzó a principios del mes de julio, tiene como objetivo "construir una plataforma a nivel entre aceras y asfalto, como la que ya existe en esta misma vía junto a la glorieta en la que confluyen las calles Santa Rosa y Santa Catalina", han asegurado a Madridiario desde el Ayuntamiento. Con esta ampliación no pretenden aumentar el número de puestos sino reubicar 16 de los que ya se exponen y situarlos en un lugar más amplio, una mejora que, desde el Consistorio, pretende lograr "una mejora de la accesibilidad de los peatones a la zona sin que ello suponga una pérdida de plazas de aparcamiento, que se mantendrán tanto en número como en amplitud", indican.
"No tenemos nada en contra de los vecinos"
Por su parte, David Bravo, presidente de la Asociación de Vendedores de Majadahonda y propietario de uno de los puestos del mercadillo, ha expresado a este diario su opinión hacia el proyecto: "Va a haber cambios como el de los baños que ya se han pactado y todas las remodelaciones se llevarán a cabo pensando en la comodidad y seguridad de los vecinos". Bravo, además, ha hecho hincapié en el "respeto" que los comerciantes tienen hacia los vecinos: "Entendemos que en ocasiones molestamos, pero lo que buscamos es todo lo contrario".
A pesar del visto bueno por parte de algunos de los residentes, aquellos que verán afectadas sus calles y comercios manifestaron al Ayuntamiento su malestar junto con la oposición, algo que llevó a "liderar una moción en el pasado Pleno Municipal por parte del PSOE a la que se han sumado el resto de grupos de la oposición para pedir al equipo de Gobierno diálogo y una solución consensuada que garantice la actividad comercial, pero también el derecho al descanso de los vecinos y vecinas", ha comunicado el portavoz socialista.
Desde el Consistorio se han comprometido a "proporcionar los recursos de seguridad y limpieza necesarios para cumplir con la ordenanza", un proyecto que, a pesar de la polémica, pretende mejorar las condiciones del consumidor y ampliar un mercadillo que conviva respetuosamente con los vecinos, como lleva sucediendo desde hace casi 30 años.