Revisar por completo el urbanismo de la capital, adaptarlo a los nuevos tiempos y preparar la ciudad para los retos futuros parece un desafío casi imposible que requiere de la implicación de todos los actores sociales de la ciudad que deben plasmar sus anhelos, reivindicaciones y consensos en el nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) que el Ayuntamiento de Madrid ha iniciado de la mano de una comisión de expertos y la convocatoria de encuentros en los distritos. Un trabajo que requerirá de la participación de multitud de actores para modificar ‘la biblia’ del urbanismo matritense. Madridiario charla con los encargados de elaborar el nuevo PGOU, sumando las voces de colectivos vecinales y los partidos de la oposición, una radiografía del momento que afronta Madrid para el urbanismo del mañana en la capital.
El Ejecutivo municipal se ha marcado un reto gigante: renovar las normas de todo el urbanismo de la ciudad, un propósito que no es nuevo para los populares y que han ido plasmando esta intención en sucesivos programas electorales. Si echamos un vistazo a la hemeroteca municipal nos remontamos a 2011 cuando Alberto Ruiz Gallardón plasmó en las líneas de su plan para los comicios las ideas para renovar el PGOU de 1997. Después de su partida al Ministerio de Justicia, sería su sucesora, Ana Botella, quien recogió el guante y siguió adelante con la idea iniciando un periodo de consultas ciudadanas que finalmente quedaría en papel mojado al acercarse la convocatoria electoral de 2015. El Ejecutivo de Manuela Carmena no se sumó a la propuesta heredada y, más allá de anuncios y sin mucha concreción, no recogió la idea de elaborar un nuevo PGOU trabajando con modificaciones concretas. El actual alcalde, José Luís Martínez-Almeida, retoma el proyecto de los ‘populares’ que, tras su primer mandato donde compartía las competencias de Urbanismo con su antiguo socio Ciudadanos, ahora, con la mayoría absoluta que le proporcionaron los resultados de mayo de 2023, ha puesto toda la carne en el asador para diseñar el nuevo plan general “para el Madrid del futuro”, como ha llegado a señalar a los medios de comunicación en varias ocasiones.
Para concretar los pasos imprescindibles ante un nuevo PGOU, Almeida puso deberes a sus fieles colaboradores y encargó al titular del área de Gobierno de Urbanismo, Medioambiente y Movilidad, Borja Carabante, capitanear todas las acciones para llevar a buen puerto este ingente propósito. Entre los primeros pasos que ha dado este departamento municipal figura la creación de un negociado para coordinar toda la acción de Gobierno. La Oficina del Nuevo Plan General de Ordenación Urbana de Madrid inició una tournée para acercarla a los 21 distritos de la capital y que “todos los vecinos colaboren con el Madrid del futuro”, ha apuntado Carabante.
El Ejecutivo de Martínez-Almeida quiere contar con la visión de personalidades de relevancia técnica en la materia, por lo que constituyó el Consejo Asesor Urbanístico para recoger las propuestas y sugerencias de nueve expertos de distintos ámbitos, todos vinculados al urbanismo y con conocimiento del planeamiento en la ciudad. Algunos, como el decano del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM), Sigfrido Herráez, que conocen bien la complejidad de los cambios urbanísticos en la capital, ya que durante 14 años integró gobiernos del PP en la capital como concejal de Vivienda y Movilidad.
Además, el Consistorio activa la creación de varias mesas de colaboración compuestas por representantes del sector público y privado, con el objetivo de desarrollar propuestas y compartir conocimientos sobre temas específicos como vivienda, sostenibilidad, movilidad urbana, innovación, talento e inversión, estrategia de crecimiento y modelos de ciudad, según ha indicado Carabante. La primera mesa de trabajo en ponerse en marcha ha sido la de vivienda, que el pasado lunes celebró su primera reunión en el salón de plenos de la Junta Municipal de Distrito Centro. Integrada por profesionales y entidades públicas y privadas con objetivos comunes en planificación, diseño del territorio y estrategia urbana, la meta es organizar varios encuentros para elaborar un documento conjunto de reflexión que aborde los retos planteados. Una primera reunión donde, además de los representantes del Consistorio, participaron el director general del Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana, la directora general de Vivienda de la Comunidad de Madrid, así como representantes del ámbito académico, profesional y de entidades privadas como la Asociación de Promotores Inmobiliarios de Madrid (ASPRIMA), el COAM y Metrovacesa, entre otros agentes económicos.
Carabante defiende un plan "muy participativo"
“En pleno trabajo”, apunta a Madridiario Borja Carabante, al ser preguntado por el momento en el que se encuentra la elaboración del nuevo Plan. El encargado de capitanear todo el proceso y cumplir los tiempos que ha prometido el propio Almeida, insiste en que su intención es realizar un plan “muy participativo” con la convocatoria de los encuentros distritales. Para Carabante, la participación de las administraciones regional y central en la primera mesa centrada en la vivienda es una “buena noticia”.
Sigfrido Herráez, decano del COAM y miembro de este consejo que asesora al Consistorio para crear las bases del nuevo PGOU, repasa con este medio los principales puntos claves para la institución que dirige en esta primera fase, Herráez, que además fue responsable de las políticas de vivienda como concejal del Ayuntamiento de Madrid entre 1991 y 2005 bajo el mandato de José María Álvarez del Manzano, alerta de “caer en el peligro de presumir de grandes números" en materia de vivienda: “Hace falta empujar la parte cuantitativa”, indica a este medio, al tiempo que insiste que “debemos pensar en una ciudad del siglo XXI con los requerimientos que eso plantea”. Para Herráez, aunque la disposición de suelo era “bastante mayor” en el plan general de 1997, la posibilidad de crecimiento futuro de la ciudad se plasma en los nuevos desarrollos urbanos, en especial Madrid Nuevo Norte y la zona de la Operación Campamento, que sumarán “miles de viviendas”. El decano del COAM pone el acento en la necesidad de “redensificación de muchos barrios de la ciudad”, un concepto que se traduce en mejorar barrios construidos en la década de los 50 y 60 para que sus vecinos “aumenten su calidad de vida” con mejoras en los edificios y espacios comunes.
Al buzón de peticiones para el “Madrid del futuro”, como subraya el propio Martínez-Almeida, también llegan las demandas de los colectivos vecinales, que inciden en la necesidad de aumentar los equipamientos en aquellos barrios con menor renta y en reequilibrar los distritos del norte y del sur de la ciudad. Para Vicente Pérez, responsable de la comisión de Urbanismo de la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid (FRAVM), en el futuro PGOU se debe dar “un impulso importante” a los equipamientos y a la puesta en marcha de nuevas escuelas infantiles, así como el desarrollo de “fórmulas alternativas para la tercera edad”. Como el resto de actores consultados por Madridiario, Pérez coincide en sellar los retos en materia de vivienda como punto clave en el nuevo plan general, con una apuesta clara para reforzar la rehabilitación del parque público. Desde la entidad vecinal defienden como “muy importante” el reequilibrio entre el norte y el sur, por lo que señalan que se debe aprovechar el plan para desarrollar “operaciones importantes” en el sur que contribuyan a igualarlo con el norte. Una manera de “eliminar la la desigualdad económica social” que existe entre los distritos de de Vallecas, Carabanchel, Latina Villaverde, Usera y Chamartín, Salamanca, Chamberí u Hortaleza.
Si hay algo en el que Ejecutivo municipal, oposición, expertos y representantes vecinales coinciden es en no es dejar la vivienda como mero debate de una mesa técnica y quieren que el futuro Plan General sirva para afrontar las dificultades de acceso para gran parte de la población. Con diferencias en las recetas que debe aplicar en el nuevo PGOU en un momento donde la vivienda se cuela entre los problemas más destacados por la ciudadanía en la reciente Encuesta de Calidad de Vida y Satisfacción. El propio Carabante insiste en que las medidas que defiende el Consistorio van en "la línea correcta" para aumentar la oferta y no incidir en los precios, lejos de aplicar topes a los mismos, apostando por finalizar los desarrollos urbanísticos y la puesta en marcha de nuevas promociones de vivienda pública, “para aquellas familias y colectivos más vulnerables que no pueden acceder al mercado libre”, ha señalado el edil a este medio.
Los grupos de la oposición en el Ayuntamiento difieren de las líneas de acción de los ‘populares’ ante el reto de la vivienda. Para el concejal de Más Madrid, José Luis Nieto, el Plan General debe ser una “oportunidad para definir ese modelo de ciudad que resuelva el problema de acceso y encarecimiento de precios de la ciudad”, indica a Madridiario. Ponen el foco en el control de la vivienda turística irregular, la transformación incontrolada de usos residenciales, "la infravivienda o la perversión, por parte de las promotoras, de ciertos modelos de vivienda que disfrazan de innovación lo que es precariedad residencial como el coliving". El concejal del principal grupo de la oposición señala como una “apuesta decidida”, la conocida idea de la ciudad de los 15 minutos, al tiempo que subraya que la ciudad debe apostar por el reequilibrio y reducir las "desigualdades territoriales históricas". Para Nieto, la elaboración del nuevo PGOU es una oportunidad para “adaptar el urbanismo de la ciudad al siglo XXI”, que tenga presente una "mirada de género" y que incorpore rectificaciones en desarrollos urbanos como los PAU, que considera se han demostrado “fallidos, tanto por su homogeneidad como por su falta de densidad”.
Más Madrid y PSOE defienden "adaptar la ciudad al S.XXI"
La mirada crítica también viene por parte de los socialistas. El urbanista y edil del PSOE Antonio Giraldo defiende que el futuro PGOU debe repasar lo que el de 1997 “no llegó a resolver nunca” o, lo que es lo mismo, revisar los grandes compromisos pendientes como la apuesta por el reequilibrio territorial en la capital. Para Giraldo, un nuevo Plan debe ser una oportunidad para reflexionar sobre “qué queremos que sea Madrid”, donde la apuesta por adaptar Madrid a un futuro en el que el cambio climático estará presente, la ciudad debe “adaptarse a estos cambios”. El concejal scialista apunta que, a diferencia del plan de los 90, este será el primero que aborde el municipio de Madrid sin suelo donde expandirse. Señala, además, que entre las tareas futuras del Consistorio figurará coordinar las políticas de conectividad con los municipios limítrofes a la capital. Giraldo subraya que las políticas de rehabilitación deben tener un importante protagonismo en el futuro diseño urbano de la ciudad: “Tenemos que renovar barrios, mejorar las condiciones de las viviendas actuales, tanto en eficiencia como en habitabilidad”, concluye.
Por su parte, desde el grupo municipal de Vox defienden que el papel de la vivienda en el futuro PGOU debe pasar por la revisión y reducción de tributos y cargas en el proceso edificatorio, la liberalización del suelo municipal no protegido y la construcción de viviendas sociales públicas, tanto en régimen de propiedad como de arrendamiento -con opción a compra-, un proceso en el, sostienen, se debe “simplificar de carga burocrática para agilizar los procesos inmobiliarios y proporcionar protección a los propietarios frente a las mafias de ocupación”. Para el grupo que lidera Javier Ortega Smith, el futuro plan general debe servir para realizar una “revisión y rebaja masiva” de tributos y cargas en el proceso edificatorio, incluyendo la revisión catastral y la reducción del tipo general del Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI), así como la “liberalización de todo el suelo municipal no especialmente protegido” y la implementación de un programa de ayudas para la rehabilitación de viviendas.