Hay que hacer un ejercicio de memoria para recordar la última vez que un espectáculo coordinado de luces y agua, tuvo lugar en el auditorio del parque Juan Carlos I en el distrito de Barajas. Algunos recordarán las excursiones familiares cargados de bocadillos y refrescos en las que muchas familias madrileñas buscaban un lugar refrescante para paliar las sofocantes noches veraniegas de la ciudad. Esta infraestructura cubierta ahora por las pintadas y el moho del paso de los años vuelve ahora a la actualidad tras 16 años de desidia y con varios anuncios ineficaces de planes para este enclave que ahora Ayuntamiento de Madrid plantea que gestione una iniciativa privada que haga frente además a los más de 5,7 millones de euros que supondría hacer frente a su rehabilitación tal y como señala el Consistorio en un informe de la Dirección General de Patrimonio Cultural al que ha tenido acceso Madridiario, unos costes a los que habría que sumar los 89.655 euros que al año costaría el mantenimiento de unas instalaciones que han sufrido constantes actos vandálicos durante este tiempo.
La historia del auditorio del parque Juan Carlos I, es la crónica de una infraestructura que tras años de gloria terminó sus días oculto bajo el desinterés de los distintos equipos de Gobierno que han pasado por el Ayuntamiento la falta de una decisión final sobre su futuro, más allá de anuncios como el que ya realizó la anterior delegada del Área de Cultura y Deportes del Consistorio, Andrea Levy, que en 2021 adelantaba que el Ejecutivo municipal iniciaba las labores administrativas para poner fin a los años de abandono para que su reapertura "sea una realidad en el primer trimestre de 2023". Ahora, un nuevo equipo al frente de esta cartera, bajo la batuta de Marta Rivera de la Cruz, tiene un estudio sobre la mesa y un plan que descarta la gestión pública, tal y cómo adelantaba este lunes en la comisión del ramo la secretaria general del área, Carmen González, al indicar que, en las intenciones municipales para este auditorio, “a día de hoy se ha descartado la gestión directa".
Maroto defiende que Madrid Destino gestione
La encargada de trasladar la petición para una pronta reapertura para este auditorio ha sido defendida por la portavoz de los socialistas en el Consistorio, Reyes Maroto, que ha rechazado la futura gestión privada para el espacio. La edil se lamentaba que se lleve "16 años esperando su reapertura" y mientras que siguen "buscando empresas privadas, el auditorio se deteriora cada día más". Para Maroto, la iniciativa de restaurar esta infraestructura debería acometerse por parte del Ejecutivo, no trasladando la futura obra a la empresa concesionaria que, llegado el caso, quede encargada de la gestión del auditorio, “no entiendo por qué no han valorado acometer desde el Ayuntamiento las obras”, indicaba ante los responsables del área.
Para la portavoz del PSOE, "el único responsable” de la situación del auditorio es “el Ayuntamiento que no hace nada para recuperar este extraordinario equipamiento público para que vuelva a convertirse en uno de los espacios culturales y turísticos de referencia de Barajas y de la ciudad”. Ha señalado dirigiéndose a los representantes del Ejecutivo municipal, que respondían a Maroto argumentando que “el deterioro que ha sufrido la instalación, por el paso del tiempo, determina que hoy en día no pueda usarse, no solamente por el estado de deterioro, sino porque no cumpliría ninguna de las normativas en materia de protección de incendios, de accesibilidad o de protección a las personas", declaraba la técnico municipal, al tiempo que adelantaba que al Palacio de Cibeles ya había llegado una oferta de una entidad privada, y que, sin ampliar detalles “todavía no se ha admitido”, pero que “está siendo estudiada y valorada”. La edil de la oposición rechazaba las intenciones municipales para las instalaciones, y defiende que sea el Ayuntamiento, a través de la empresa pública Madrid Destino, quién gestione “de forma directa” este auditorio. Al tiempo que acusaba al Ejecutivo del Partido Popular de “volver a priorizar la gestión privada en un espacio que entendemos que debería ser de gestión pública”.
Son miles las familias madrileñas que durante los más de 15 años que esta instalación permaneció abierta disfrutaron de un espectáculo musical que acompasaba sus ritmos con un juego de luces y agua durante las noches estivales con un aforo de más de 9.500 personas sentadas en las butacas roídas por el paso del tiempo. La fuente del auditorio, al igual que el recinto, fue inaugurada el día 7 de julio de 1992 por parte del alcalde José María Álvarez del Manzano, coincidiendo con la capitalidad europea de la cultura que aquel año correspondía a la ciudad de Madrid. La instalación contaba con un proyector de vídeo de gran potencia; tres proyectores de alta potencia y un láser de luz blanca con una resolución de 16 millones de colores, animación gráfica en 3D, 16 efectos de rayos y dos escáneres. Según datos del Ayuntamiento, el verano de 2001, 109.000 personas visitaron la fuente cibernética del parque Juan Carlos I, lo que la convirtió en el espectáculo más visto en Madrid durante ese verano. En el mismo recinto, se celebraron importantes conciertos de artistas de talla internacional como como Alicia Keys, Avril Lavigne o la banda estadounidense Guns N' Roses.
Como describe en su ficha técnica, esta instalación contaba con una gran fuente cibernética monumental de forma casi semicircular, ubicada en el fondo escénico del auditorio donde se desplegaba una pantalla de agua compuesta por múltiples surtidores y difusores que alcanzan una altura máxima de 18 y una longitud de 64 metros. A través de un sistema informático, la sincronización y variedad rítmica de los distintos juegos acuáticos permitían numerosas composiciones, combinando el agua en diversas formas y sonidos con la luz, que provenía de numerosos focos de iluminación y varios proyectores láser de múltiples colores y tonalidades, todo ello acompañado por música que se emite a través de un potente sistema de sonido.
Contaba con géiser con un chorro de 35 metros
La arquitectura acuática de la fuente se lograba mediante una serie de componentes controlados por válvulas electromagnéticas integradas en una estructura sumergida. Estos componentes incluían: una pantalla de surtidores verticales; una fila de 12 pulverizadores que podían crear cinco escenarios diferentes; un conjunto de 24 transportadores de ritmo y movimiento oscilante, cada uno compuesto por seis surtidores; un gran géiser central con un chorro libre de 35 metros de altura; tres palmeras, dos de las cuales tienen 12 surtidores parabólicos y una con 18 que podían crear seis escenarios distintos; y una fila de 12 surtidores parabólicos que forman dos grandes abanicos y podían representar cinco escenarios básicos. Una infraestructura hidráulica que es parte esencial de la arquitectura del lugar y que los vecinos piden recuperar desde 2021.