Madrid

El Beti Jai de Madrid abrirá de manera permanente el próximo 28 de marzo

La delegada de Cultura visita el frontón Beti Jai (Foto: Mónica González - Road Experience Audiovisual).

Un vistazo al Beti Jai

Daniel Jiménez Vaquerizo | Miércoles 20 de marzo de 2024

Cuando se cumple el 130 aniversario de su construcción, el histórico frontón Beti Jai abrirá sus puertas de manera permanente partir del 28 de marzo para que madrileños y visitantes puedan disfrutar de esta construcción única en la capital. En 2011 fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC) y que, tras años de abandono, pudo ser rehabilitado y a partir de ahora contará con itinerarios interactivos que darán a conocer su todavía para muchos desconocida historia.

La capital suma otro espacio a su catálogo de visitas imprescindibles en cualquier plan para los amantes del patrimonio y las curiosidades capitolinas. El frontón de pelota vasca Beti Jai (siempre fiesta en euskera) situado en el número siete de la calle Marqués de Riscal, en pleno corazón del distrito de Chamberí abrirá sus puertas al público “de manera permanente" tal y como ha adelantado hoy la delegada del área de Gobierno de Cultura, Turismo y Deporte, Marta Rivera de la Cruz, quien ha señalado que se trata del es el "único frontón monumental que se ha conservado. El que lo haya hecho, después de todas las vicisitudes por las que ha pasado, es casi un milagro. De ahí su inmenso valor patrimonial e histórico y, me atrevería a decir, sentimental”,

Dos fases para su apertura y un centro de interpretacción

El Beti Jai comenzará a recibir visitas el 28 de marzo donde se ofrecerán recorridos guiados diarios y se permitirá el acceso libre al público los fines de semana, tanto en horario de mañana (de 10:00 a 14:00 horas) como por la tarde (de 16:00 a 20:00 horas). Todo el recorrido contará con un equipo de mediadores culturales y asistentes disponibles para atender a los visitantes. Además, el Ejecutivo ha folletos informativos y se ha creado una página web recorre la historia del frontón, el proceso de restauración y la programación de actividades previstas. Durante los fines de semana, también se ofrecerán recorridos interactivos diseñados especialmente para familias. es necesario registrarse previamente en la web https://www.reservaspatrimonio.es. El plazo de inscripción se abrirá el 21 de marzo a las 10:00 horas.

En una fase posterior, programada para el tercer trimestre del año, el Ayuntamiento de Madrid abrirá un centro de interpretación a partir de este verano donde senarrará la historia y evolución de la restauración de este edificio. Este espacio estará abierto al público de martes a domingo para visitas libres. Durante los meses de julio y agosto, las visitas guiadas y los recorridos interactivos se suspenderán temporalmente, pero se reanudarán en septiembre, incorporando este nuevo recurso expositivo. Ala par, el área de Gobierno Cultura, Turismo y Deporte trabajará en la elaboración del nuevo plan de uso del edificio para posteriormente redactar y llevar a cabo el proyecto de obras necesario para transformar el antiguo frontón en una nueva infraestructura cultural para la ciudad.

Joya de la arquitectura con historia

En el año 1891, José Arana, un empresario guipuzcoano establecido en Madrid, dedicado a la venta de productos alimenticios y la organización de eventos y espectáculos, tomó la decisión de encargar al arquitecto Joaquín de Rucoba la construcción de un frontón en San Sebastián. Esta réplica, de dimensiones más grandes, comenzó a erigirse dos años después con un presupuesto de 500.000 pesetas, según las crónicas de la época. Sin embargo, fue necesario aguardar unos meses adicionales, hasta el 29 de mayo de 1894, para la apertura oficial del proyecto ideado por Arana, erigido en un terreno de 3609 metros cuadrados y fusionando diversos estilos arquitectónicos: el eclecticismo en la fachada principal, el neomudéjar en ciertas áreas interiores y la utilización del hierro, característica distintiva de la arquitectura del siglo XIX.

Grabado distribuido en la revista 'El Pelotari' el 29 de mayo de 1894. Foto: Hemeroteca Municipal

Su centro neurálgico consistía en una cancha al aire libre, con dimensiones de 67 metros de longitud, 20 metros de ancho y 11 metros de altura. A su alrededor, se dispusieron las gradas que rodeaban la pista por los lados oriental y meridional. El graderío tenía una capacidad estimada para unas 4.000 personas y se estructuraban en cuatro niveles. Estos niveles estaban cerrados hacia el interior mediante balcones con barandas y estaban conectados entre sí mediante escaleras de madera. El edificio, construido con técnicas y materiales innovadores para la época, se sostenía mediante un entramado de columnas y vigas de hierro forjado, algunas de las cuales estaban curvadas para proporcionar inclinación a las gradas. Además, presentaba una cubierta de madera en la que aún se pueden observar restos de frescos. Durante un cuarto de siglo, el Beti Jai fue el lugar preferido de los aficionados a la pelota, hasta que, en los primeros años del siglo XX, coincidiendo con la prohibición de las apuestas, comenzó su declive como centro deportivo en Madrid, perdiendo su función como frontón en 1919.

El frontón antes del proceso de restauración. Foto: Ayuntamiento de Madrid

A partir de entonces, se desencadenó una serie de proyectos que convirtieron al BetiJai en sede de diversas actividades, desde un taller de Citroën hasta un centro de pruebas de aeronáutica, pasando por una estación de policía, una cárcel y el sitio de ensayo para bandas musicales falangistas, entre otros usos. Hacia finales de siglo, el frontón quedó en un estado semiabandonado, llegando incluso a sufrir un deterioro significativo en su estructura. La falta de compromiso por parte de las destinas administraciones se topó con el ímpetu de los vecinos del barrio que comenzaron a movilizarse para recuperar este espacio único con la creación de la plataforma ‘Salvemos el Beti Jai’. En 2015 fue expropiado por el Ayuntamiento de Madrid. El Beti Jai presentaba problemas de roturas, humedades, pérdida de elementos, alteraciones de la configuración original, vegetación parásita y deterioro de materiales, lo que llevó al Ejecutivo Municipal a iniciar un proceso de restauración durante años.

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