Política

La receta madrileña para esquivar la sequía

Embalse de Los Morales (Foto: MDO).
Fernando Rodríguez | Jueves 25 de enero de 2024

Las borrascas registradas en buena parte del país en los últimos días, aunque suponen un ligero respiro, no han servido para paliar la sequía perenne que azota regiones de nuestro país como Andalucía, Cataluña o la Comunidad Valenciana. Para muestra, el nivel de los embalses en las cuencas hidrográficas más representativas de estos territorios: la del Guadalete-Barbate, con las reservas al 14,6 por ciento de su capacidad, las internas de Cataluña, al 16, 2, y la del Segura, al 18,4. Pese a que el invierno es considerado, por norma, una época de pluviometría abundante, el nivel general de lluvias en el territorio nacional ha puesto ya sobre aviso a las autoridades que, fruto de la preocupación creciente, han llegado incluso a activar restricciones en el suministro. Una medida radical y que, al menos hasta la fecha, tan solo había sido puesta a prueba durante el verano, cuando las precipitaciones alcanzan sus cotas mínimas.

El escenario en Madrid, sin embargo, es bien diferente. Tanto, aseguran desde la consejería de Medio Ambiente, Agricultura e Interior, liderada por Carlos Novillo, que los embalses de la región se encuentran esta semana al 76 por ciento de su capacidad, con hasta 719,642 hectómetros cúbicos, 78 por encima de las métricas anotadas en los compases iniciales de 2024. Brillan especialmente por su buena salud los embalses de El Villar, al máximo de su capacidad, fijada en 22, 318 hectómetros cúbicos, Puentes Viejas, al 92 por ciento (48,693 hm3) o Riosequillo, al 88 por ciento (43,983 hm3). Los de mayor capacidad, El Atazar y Valmayor, por su parte, se encuentran al 66 y al 84 por ciento, el equivalente a 279,772 y 104,12 hectómetros cúbicos respectivamente.

Estado de los embalses en la región (Fuente: Canal de Isabel II)

"Nuestra inversión es única en España"

El motivo que subyace el éxito hídrico a la madrileña, más allá, claro, de la elevada pluviometría registrada en los últimos meses, aseguran mismas fuentes, se encuentra en el buen hacer del Canal de Isabel II, la empresa de titularidad pública encargada de gestionar todas aquellas cuestiones vinculadas al uso del agua disponible en la región. “Canal actúa permanentemente para fomentar el uso responsable, independientemente de si abundan o no las precipitaciones. Campañas, control de fugas, renovación de red, uso de agua regenerada... Todo eso se hace en continuo, sin esperar a que la situación hidrológica sea delicada”, argumentan. En palabras del propio consejero del ramo, quien actúa, además, como presidente del Canal, el secreto radica en dos factores: inversión y planificación. “Con una inversión que es única en España para optimizar la reducción de pérdidas en las canalizaciones, el movimiento, la planificación del uso del agua y el empleo del agua regenerada, tenemos el suministro garantizado. Todo eso nos lleva a que podamos mantener más agua en los embalses y tener esas cifras que son punteras en toda España. No es casualidad y nos alegramos de dar esa noticia”, señala.

El modelo Canal, al detalle

El modelo de gestión abrazado por el Canal bebe en la actualidad de cuatro patas fundamentales. Por un lado, el programa para la renovación de las conducciones enmarcado en el Plan RED. Por otro, el presupuesto destinado al mantenimiento de las instalaciones, lo que permite reducir, en la medida de lo posible, las pérdidas asociadas a fugas, roturas y averías. Asimismo, cabe destacar también la apuesta en firme del Ejecutivo autonómico por la concienciación ciudadana en cuanto al empleo del agua, lo que ha permitido reducir su consumo per cápita en casi un 30 por ciento desde la sequía de 2005, así como por la producción de agua regenerada.

En la actualidad, el Canal se encuentra inmerso en pleno proceso de sustitución de cientos de kilómetros de conducciones de agua potable. Los trabajos, exponen sus técnicos, se centran en “remplazar las canalizaciones obsoletas por otras de materiales más avanzados y modernos. Por ejemplo, de fundición dúctil -hierro aleado con grafito-, que presenta una mayor resistencia y dureza y se emplea para renovar redes con diámetros de hasta 800 milímetros”. Tales actuaciones aparecen recogidas en el Plan RED, cuyo objetivo último no es otro que la renovación de hasta 3.000 kilómetros de conducciones con vistas al año 2030. En su primera fase, ya en marcha y que supondrá la renovación de 1.200 kilómetros, cuenta con un presupuesto de 350 millones de euros.

La eficiencia en la red, o lo que es lo mismo, el control de fugas, es otro de los puntos fuertes de la política hídrica en la región. Así, el Canal de Isabel II hace especial hincapié en el mantenimiento de un nivel de pérdidas reales -aquellas que están motivadas por roturas y averías en la red de suministro- “muy reducido, que ya está muy por debajo de la media española y europea”. A fin de prevenirlas, la monitorización de la presión y el ruido en las cañerías, así como el uso de imágenes por satélite y fibra ótica, juegan un papel muy relevante. Por su parte, las pérdidas aparentes -las que se relacionan con errores de medida, fraudes y consumos no medidos- también se han reducido “sensiblemente” en los últimos años. Así lo corroboran los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE): en el año 2020, las pérdidas aparentes en la Comunidad de Madrid eran un 15 por ciento inferiores a la media nacional. Un porcentaje que asciende hasta el 76 en el caso de las reales.

La regeneración de aguas residuales cierra el círculo en la transición del Canal hacia la máxima optimización de los recursos. Prueba de ello es que las 33 plantas de regeneración de titularidad pública prestan servicio a 5,2 millones de habitantes repartidos en 26 municipios. En concreto, gracias a los convenios firmados con los ayuntamientos, más de 400 parques y zonas verdes municipales de la región se riegan con agua regenerada, además de una decena de campos de golf. Esta se emplea incuso para otros usos no relacionados con el consumo humano, como el baldeo de calles o diversos procesos industriales. Desde que en 2007 comenzase a producir agua regenerada en sus instalaciones y hasta finales de 2022, concluyen, la empresa pública ha podido ahorrar más de 177 millones de metros cúbicos de agua potable.

Evolución en la producción de agua regenerada en hectómetros cúbicos (Gráfico: Canal de Isabel II)

La 'guerra del agua'

Pese a lo positivo de las cifras reflejadas por el Canal, desde el Gobierno advierten, tal y como ya hiciese la propia presidenta, Isabel Díaz Ayuso, del lunar que amenaza la gestión hídrica en la región. Es la bautizada como 'guerra del agua'. Y es que en Sol interpretan lo recogido en el Plan Hidrológico del Tajo como un “nuevo ataque” en la "estrategia de la carcoma" a cargo de Pedro Sánchez. Un movimiento encaminado a “modificar de manera unilateral las reglas del juego” y que “pone en serio riesgo el abastecimiento a casi siete millones de madrileños”. A su parecer, este pone en tela de jucio el propio funcionamiento del sistema al requerir una autorización mensual para la libre disposición del agua. Algo que, en último término, imposibilita cualquier tipo de planificación. El resultado, una demanda -vía Tribunal Supremo- para tratar de frenal el plan en los juzgados.

Frente a la denuncia, la versión oficial del Ministerio de Transición Ecológica y el Reto Demográfico, encabezado por la también vicepresidenta Teresa Ribera, pasa por la “sorpresa” ante lo que no dudan en tildar de “agresivas” acusacione. Defienden, por ende, que “nunca jamás se había invertido tanto en el Tajo para garantizar la buena calidad del agua y de los ecosistemas fluviales en la Comunidad de Madrid”, considerando además que la acusación “vulnera la Ley de Aguas" y trae consigo un serio perjuicio para la biodiversidad de los ríos.


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