Con una protesta a cargo de docentes y personal de comedor y limpieza de las escuelas infantiles a escasos metros de la Cámara, arrancaba un nuevo Pleno en la Asamblea de Entrevías. El protagonismo, como cabía esperar, ha recaído en los incidentes acaecidos durante la movilización contra los pactos de Gobierno entre el PSOE y los partidos independentistas catalanes que tuvo lugar en la noche del martes. Ni siquiera la propuesta Popular de recuperar el impuesto de Patrimonio regional tras la decisión del Tribunal Constitucional de avalar el impuesto a las grandes fortunas ha podido hacer sombra a un nuevo debate de calado nacional en el seno del hemiciclo.
Desde primera hora de la mañana, el Partido Popular se ha empeñado en dejar claro su firme rechazo a las actitudes de “grupos ultra” que “rompieron la manifestación pacífica” celebrada en el día ayer. “Con los ultras, ni a la vuelta de la esquina”, lanzaba contundente Isabel Díaz Ayuso al inicio de la sesión. Tras oponerse a los "actos vandálicos", la presidenta mostraba su total apoyo a “quienes se manifiesta pacíficamente en defensa de nuestra democracia”: “Celebro estas movilizaciones (...). Si piensan que van a callar la voz del pueblo, lo llevan claro”.
El resto de partidos con representación parlamentaria se han unido a la condena, aunque con importantes matices en función del color político de uno y otro. Mientras los socialistas agradecen las palabras de la regidora, exigiendo además "ejemplaridad" en las intervenciones de los diputados de la Asamblea para no contribuir al incremento de la tensión que se palpa en las calles y barrios, en Más Madrid se muestran escépticos y acusan a Díaz Ayuso de “celebrar” las protestas. En Vox, por su parte, culpan de los actos violentos a “grupúsculos de infiltrados” cuyo origen radica en “las cloacas del Estado” y, por ende, responsabilidad directa del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska.
"Las movilizaciones irán a más"
Antes incluso de comenzar el Pleno, el portavoz Popular en la Asamblea, Carlos Díaz Pache, ponía el foco en el “descontento muy grande” que existe “entre los españoles” pues “las negociaciones de Sánchez con los independentistas agotan su paciencia”. Es este, a su parecer, el motivo por el que “las movilizaciones van a ir a más” en los próximos días, hasta desembocar en las convocadas por su propio partido este mismo domingo. Puesto que “los ultras que revientan las manifestaciones no representan a los madrileños”, matizaba, lo ocurrido “no puede ensombrecer el hartazgo” porque “los acuerdos dejan tocado el Estado de derecho”.
Idéntica línea argumental seguiría Díaz Ayuso durante las preguntas de control al Gobierno. Aunque ninguna de ellas versaba acerca de la cuestión, sería ella misma la encargada de abrir la veda y condenar los episodios violentos vividos en la movilización de la pasada noche: “Quería condenar los hechos ocurridos ayer en la ciudad de Madrid, cuando grupos ultras rompieron la manifestación pacífica, y mostrar todo mi apoyo a quienes se manifiestan pacíficamente en defensa de nuestra democracia”. La regidora también ha aprovechado su turno de intervención para defender la labor de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, a quienes encomienda la tarea de que “los culpables sean detenidos y juzgados”.
El líder de los socialistas madrileños, Juan Lobato, ha remarcado la necesidad de "dar ejemplo" y, aunque agradece las palabras de la presidenta, considera que tildar a los representantes de otras formaciones de "traidores" no hace más que elevar la tensión, lo que puede tener "consecuencias": "Con Aznar avisando, Aguirre señalando y Abascal actuando, me alegro de que hoy usted aquí condene lo ocurrido y le pido a Feijóo que haga lo mismo (...). La gente nos ve peleándonos cada día. Llamar a los rivales políticos traidores puede tener consecuencias. De los desordenes publicos a las agresiones hay muy poquito".
"Con los ultras no voy ni a la vuelta de la esquina"
La respuesta a cargo del Partido Popular no se haría esperar. Con los ultras, apuntaba la regidora, "no voy ni a la vuelta de la esquina", pero "celebro estas manifestaciones". En este punto, Díaz Ayuso recriminaría además a la formación de Lobato su política de pactos con "quienes llevan a cabo los escraches, con la kale borroca, con 'ETA mátalos', con guillotinas, con apalear policías, con incendiar sedes del PP o con los CDR. Hasta hace nada eran terroristas, pero como ahora necesitan sus votos son hombres de paz (...). Si piensan que van a callar la voz del pueblo, lo llevan claro. Si Sánchez piensa que el pueblo español traga con todo, se equivoca. Quizás sea él quien traga con todo".
La líder de Más Madrid, Mónica García, se mostraría aún más cotundente que su homólogo socialista al señalar que "no basta con condenar tarde y mal" pues "la turba de ultras no sale, como los hongos, de un día para otro". Por el contrario, aseguraba, "salen del señor Aznar y la señora Aguirre". También, añadía, de los "insultos" de Ayuso hacia el presidente del Gobierno: "Dice que vamos camino de una dictadura, que estamos sometidos por un tirano y que el Rey es cómplice por firmar los indultos. Estas afirmaciones no la hacen culpable, pero si responsable de este monstruo que ahora no es capaz de controlar".
"Se esconden detrás de la ultraderecha"
En su recta final, la sesión de control traería consigo un nuevo enfrentamiento dialéctico con protagonismo para Díaz-Pache, la diputada del PSOE-M Marta Bernando y el portavoz del Ejecutivo regional y consejero de Presidencia, Miguel Ángel García. Tal y como ya ocurriese en plenos anteriores, Pache elevaría el tono para dejar claro que su partido no arrojará la toalla frente a un Partido Socialista que "ha abandonado la causa que compartíamos" -en referencia a los grandes pactos de Estado en la lucha contra la banda terrorista ETA-. Antes de lanzar un nuevo llamamiento a participar en la movilización del domingo en la Puerta del Sol, el portavoz del Grupo Parlamentario Popular tendría tiempo para cargar contra el modelo de "privilegios" que supone la amnistía, algo que, afirma "está muy lejos de los valores socialistas". También contra el propio Lobato, a quien acusa de "contribuir al proceso de destrucción de España".
Sin arrugarse lo más mínimo, Llorente contraatacaba acusando al PP de "esconderse detrás de la ultraderecha": "Todos los ciudadanos han visto perplejos lo ocurrido ayer por televisión. Fascismo es lo que pasó ayer. Usted sigue echando leña al fuego con su intervención. Esto no va de amnistía. Va de que ustedes no admiten los resultados del 23J. Va de que ustedes no han asumido que no van a gobernar este país".
La tensión se elevaría aún más con las palabras de Miguel Ángel García, quien no dudaría en acusar a la izquierda de "amasar el comodín de Franco y de la ultraderecha" fruto de su temor a "perder la calle". Para García, la preocupación de la oposición debería girar en torno al "proyecto que quieren ofrecer a un país que están rompiendo" porque "no todo vale para que Pedro Sánchez siga en el poder".
Ya en los pasillos del parlamento, la líder de Vox, Rocío Monasterio, aplacaría la tibieza mostrada durante el debate precedente para acusar al Ministerio del Interior que encabeza Fernando Grande-Marlaska de "infiltrar grupúsculos violentos" en la protesta de Ferraz: "Sospechamos que son cloacas del estado". En último término, Monasterio ha llamado a "acudir a todas las manifestaciones que se convoquen" para denunciar que "se entregue España a una minoría".