Los aspirantes al cuerpo de Bomberos de la Comunidad de Madrid están cansados de esperar la fecha del segundo examen de la oposición. Una prueba que parece que no llega porque casi cuatro meses después de la realización del test teórico, siguen sin conocer su clasificación y la nota de corte para acceder a los ejercicios prácticos.
Rodrigo Fernández - pseudónimo de uno de los opositores- empezó a estudiar en septiembre de 2020 para una convocatoria “que tenía que haber salido mucho antes” y que finalmente se publicó en febrero de 2022. Según las bases de este llamamiento, ese primer examen tendría que haber realizado en junio o julio de ese mismo año, sin embargo, fue el 1 de julio de este 2023 cuando los opositores se evaluaron: “Un año y medio después de la publicación de la convocatoria”.
Este retraso “acumulado” sobre el proceso de nuevos ingresos de bomberos “trae cola”. En el mes de mayo, el sindicato de bomberos, federado en CSIT Unión Profesional, convocó una manifestación en la Puerta de Sol en la que acudieron más de 400 personas para “denunciar el retraso que ya llevaba entonces” cuando todavía no se había realizado el primer examen. “Llueve sobre mojado, la situación es insostenible”, confiesa el portavoz del sindicato de Bomberos de CSIT, Israel Naveso, que asegura que gracias a esa manifestación consiguieron que la administración les escuchara y propusiera esa primera fecha.
La previsión de la Dirección General de la Función Pública era que los aspirantes se examinarán la segunda quincena de octubre, un hecho, que ya no se va a cumplir. “Aquellos que ya nos hemos examinado, sabemos lo que todo esto significa, pues es una situación muy difícil porque tú tienes que prever cuando te vas a examinar para poder tener una preparación adecuada para examinarte en condiciones. Esto está provocando que muchos aspirantes se estén lesionando o sobreentrenando, además de la incertidumbre que les provoca no tener fecha”, apostilla Naveso.
La situación de cada aspirante es un mundo, algunos estarán pendientes de esa nota de corte que les acredite para la segunda prueba y otros se estarán preparando para la misma compaginando sus vidas con una oposición que no termina. En el caso de Fernández, su día arranca a las ocho de la mañana y no termina hasta las diez de la noche, pues combina el estudio y el entrenamiento con su negocio: “Llega un momento en el que te ves dentro, pero ese momento no llega y eso te genera una incertidumbre constante”.
“Los opositores tenemos una vida más allá de la oposición”
A pesar de todo, Fernández cree que se encuentra en una buena situación y confía aprobar con nota el examen teórico, por lo que ya está centrado en esa segunda prueba de la que también espera buenos resultados. “Yo únicamente he hecho un examen, pero hay gente que lleva en esta oposición diez años con solo dos exámenes y es mucha presión para ellos”, apunta.
Hay que recordar que la convocatoria de este año es la primera desde 2019 para opositar al cuerpo de Bomberos, pero que sufrió una serie de retrasos por el estado de alarma provocado por la Covid y terminó de cerrarse en 2022.
Fernández recuerda que este proceso selectivo debería acabar en el presente año, aunque previsiblemente “no se va a cumplir” porque “no tienen ni las notas de la prueba teórica, ni el ránking, ni las notas de corte, ni quien está convocado para las físicas” y los aspirantes ya no saben “si tienen que seguir estudiando, si pasan ya de la oposición o si se preparan las físicas”.
Los plazos juegan en contra para aquellos aspirantes que habían dejado sus empleos para dedicarse en ‘cuerpo y alma’ a la oposición y han visto cómo sus ahorros han ido disminuyendo y ya no pueden permitirse emplear su tiempo “única y exclusivamente” a la preparación. “Tengo compañeros que han empezado a trabajar. Te dicen una fecha y luego no y al final tienes unos gastos a los que hacer frente. Supone una carga emocional y mental grandísima”, apostilla.
Un paso del tiempo que también es determinante para el futuro cuerpo de Bomberos de la Comunidad de Madrid. “El daño que se le está haciendo con este retraso acumulado se cuenta por millones de euros, alcanzando los 15 millones de euros en horas extra este 2023 por falta de personal”, destaca Naveso.
El portavoz del sindicato calcula que el proceso puede llegar a durar cuatro años entre las pruebas físicas, las fobias, reconocimiento médico y los seis meses del proceso de formación. En otras palabras, los aspirantes no llegarían a los parques de bomberos hasta 2025.
// // ]]>“Puede ser que en otro tipo de servicios no esenciales o de colectivos no influya tanto, pero aquí hablamos de millones de euros”, recalca. Naveso también crítica la propuesta de Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, de crear siete nuevos parques de bomberos, debido a la falta de personal. “Un parque de bomberos necesita en torno a 60 profesionales entre bomberos y mandos, a día de hoy tendríamos que quitar a estos profesionales de unas instalaciones para abrir el nuevo parque. Lo veo inviable”, apunta. Por esta razón, según el portavoz del sindicato, es “importante que entren cuánto antes los bomberos de nuevo ingreso, junto con los procesos de promoción interna de mandos”.
Por todo ello, el Sindicato de Bomberos ha creado la ‘Plataforma de afectados por el retraso del proceso de oposición de bomberos de la Comunidad de Madrid’, una iniciativa que a priori estaba pensada para los aspirantes a conductores, pero que se extendió al resto de categorías, al entender que “es un problema que abarca todos los procesos”.
En menos de 24 horas desde su creación, la plataforma ya contaba con 500 opositores registrados que respaldan la iniciativa. Una cifra - que para Naveso - deja constancia de la gente que está afectada y están “hartos de tanto retraso”. Para el sindicato de bomberos, la principal responsabilidad recae sobre un tribunal que, desde el inicio del proceso, “ha acumulado retrasos en los plazos de ejecución, falta de transparencia e información que, desde el punto de vista de los profesionales, es impresentable”.
“Tenemos un tribunal que no está haciéndose responsable de sus funciones. No tienen la premura suficiente para agilizar los trámites. No pueden tardar meses en reunirse para decidir una cosa u otra, y eso está pasando. Luego, también tiene parte de culpa la propia Dirección General de la Función Pública y toda la burocracia administrativa”, confiesa el portavoz del sindicato, quien asegura que cada año se jubilan alrededor de 30 personas en el cuerpo de Bomberos y que con las nuevas incorporaciones “prácticamente se comerían las jubilaciones”.
CSIT argumenta que la situación, desde que se celebró el 1 de julio el primer ejercicio, “sólo ha empeorado”, dado que se realizó un llamamiento extraordinario para un solo opositor el 23 de septiembre, “que acabó siendo un escándalo entre los opositores, pues en la parte de la teoría se retiraron pregunta del examen realizado en el primer llamamiento, y en la prueba psicotécnica se preguntaron el mismo tipo de problemas, otorgando una clara ventaja para este aspirante sobre el resto, sin que el opositor tenga la culpa de ello”.
Dos días después del nacimiento de la Plataforma de afectados por el retraso del proceso de oposición de Bomberos en la Comunidad de Madrid, “casualmente” el tribunal ha proceso a la apertura de plicas para la corrección del ejercicio, pero eso “no significa que ya haya fecha para examinarse del siguiente examen”, tan solo “se decide dónde está el corte de nota del teórico”. Esa deseada fecha podría llegar, en el mejor de los casos, en el puente de diciembre o después de Navidad.
Pero la polémica no queda ahí. Por otro lado, el sindicato CSIT Unión Profesional también denuncia el “riesgo real de que se pierda parte de la formación de 2023 y toda la formación de 2024” tras el “colapso" del Servicio de Formación. A primeros de octubre, los responsables del Cuerpo de Bomberos reconocían de forma oficial en el Consejo de la Formación ese “colapso” del área ante la incapacidad de poder gestionar el servicio por la falta de personal administrativo. Un hecho que para las organizaciones sindicales presentes no fue una sorpresa, ya que venían advirtiendo de la situación desde hace años.
“No hay personal suficiente porque el servicio de formación está compuesto por bomberos que durante unos años deciden ser instructores de servicio de formación para poder formarnos al resto de compañeros. Hay una falta de inversión por parte de la Comunidad de Madrid en cuánto a instalaciones y en condiciones mínimas de los instructores y creemos que a partir del año que viene no se va a poder impartir esta formación”, manifiesta Naveso.
El portavoz del sindicato de bomberos recalca la importancia de esta formación para el cuerpo de Bomberos, la cual está incluida dentro de su jornada anual. Asimismo, la falta de instalaciones propias del Cuerpo de Bomberos está obligando a que parte de estos trabajadores tengan su puesto de trabajo en módulos prefabricados, y que algunas de las formaciones se imparten también en el mismo lugar. Lo que en su día fue una solución provisional, se ha convertido en permanente, demostrando la “falta de voluntad política que se tiene por el futuro del Cuerpo de Bomberos de la Comunidad de Madrid”.
No hace mucho, el Cuerpo de Bomberos de la Comunidad de Madrid estuvo a la cabeza de todos los servicios de bomberos de España, en cuanto a formación. Incluso, se llegó a plantear en 2007 la construcción de una escuela específica de bomberos en Colmenar Viejo, con una inversión de 38 millones de euros, en la cual se formaría a todos los profesionales de Madrid e, incluso, a los Bomberos de toda España. De ello, solo queda el fracaso de este proyecto y la multa de más de 600.000 euros que hubo que pagar al municipio, debido al incumplimiento del proyecto por parte de la Comunidad de Madrid.
La formación “es básica para los Profesionales de la Emergencia. Es lo que marca la diferencia entre un Servicio Profesional, que garantiza la seguridad de los propios bomberos y de los ciudadanos, de un servicio como podría ser de voluntarios, propio de países tercermundistas”, señalan desde el sindicato.
Las consecuencias de este colapso afectan al cien por cien de los profesionales, así como al conjunto de los aspirantes que van a participar en los próximos procesos de oposición, dado que las bases de acceso al Cuerpo han tenido que ser prorrogadas de nuevo (más de 10 años sin actualizar) ante la incapacidad del servicio de formación de trabajar sobre ellas.