La Comunidad de Madrid es una de las regiones españolas que más complicado tiene producir energía debido a sus características demográficas. Aun así, la regiónha trabajado de manera incansable para situarse a la cabeza de la eficiencia e intensidad energética y ya es uno de los territorios que menos consume porhabitante y de manera más eficiente. La descarbonización, la apuesta por la energía solar y el aprovechamiento hidráulico han transformado por completo la Comunidad de Madrid en los últimos 20 años. El futuro en Madrid se centrará enuna apuesta más firme por la energía solar y por la geotermia, entre otras.
L a energía es un recurso esencial para el progreso social y económico, asícomo para el bienestar de la ciudadanía. Conflictos como la guerra en Ucraniahan puesto en el punto de mira la forma en la que se produce y consume la energía. Además, la búsqueda de nuevas energías se ha convertido en una constante para transitar hacia un Planeta más limpio y sostenible.
La energía se sitúa en la base en el problema del cambio climático y también en elemento fundamental para su solución. Una gran cantidad de los gases de efecto invernadero que cubren la Tierra y atrapanel calor del Sol se generan debido a la pro-ducción de energía mediante la quema de combustibles fósiles con el objetivo de generar electricidad y calor. Los combustibles fósiles, como el carbón, el petróleo y el gas,son con diferencia los mayores causantes delcambio climático global y los responsables de más del 75 por ciento del total de emisiones de gases globales de efecto invernadero y cerca del 90 por ciento de todas las emisiones en dióxido de carbono.
Teniendo en cuenta estas cifras, para evitar los impactos más negativos del cambio climático, resulta necesario reducir las emisiones a casi la mitad en 2030 y alcanzar el cero neto en 2050. Y para alcanzar esteambicioso objetivo es necesario no depender de los combustibles fósiles e invertir enenergías alternativas limpias y asequibles.
El Informe de Energías Renovables, presentado por Red Eléctrica en junio de 2022 yque recopila el comportamiento de estas tec-nologías en nuestro país, incidió en que Espa-ña fue el segundo país de Europa en generar la mayor cantidad de energía eléctrica a partir de eólica y solar (incluyendo fotovoltaica ytérmica) en 2021, según los datos de Entso-E.
El sol y el viento produjeron más de 86teravatios/hora (TWh) en España en 2021,lo que representa un tercio de la produccióntotal del país. Así, las energías eólica y solar fotovoltaica contribuyeron con casi el 47por ciento de la producción eléctrica, unporcentaje récord para España.
La eólica fue la principal fuente, conmás del 23 por ciento, un aumento del diezpor ciento respecto al año anterior. Por otro lado, la generación de electricidad a partirde fotovoltaica subió un 37 por ciento y representó el ocho por ciento.
Las condiciones climáticas y el aumento de la energía renovable instalada son los causantes de estos resultados. Estas renovables se incrementaron en un 7,2 por ciento,con 4,3 nuevos gigavatios/hora (GW). Por lo tanto, España llegó al final de 2021con más de 64 gigavatios/hora (GW) deestas tecnologías, que equivalían al 57 porciento del parque de generación nacional.Esta evolución positiva colocó al país como el segundo mejor de Europa en cuanto a potencia renovable, según los datos de Entso-E revisados por Red Eléctrica.
Durante la última década, se ha avanzado mucho en energía limpia. En 2012,el 30 por ciento de la producción total era renovable –el 17,1 por ciento eólica, el 7,3por ciento hidráulica, el 2,9 por ciento fotovoltaica y el 1,2 por ciento termoeléctrica–,mientras que en 2021 llegó al 47 por ciento.
Según datos provisionales hasta agosto de 2022, las energías limpias supusieron en España el 41,3 por ciento del total. Estos resultados se vieron afectados por un verano con un alto nivel de exportación a Francia generada sobre todo por centrales de ciclo combinado con gas.
La Comunidad de Madrid no se queda atrás en este avance hacia un futuro sostenible.Así, en 2022, Madrid generó un 16,4 por cien-to de la energía renovable sobre el total de producción energética: un 8,8 por ciento, hidráulica; y un 7,6 por ciento, solar fotovoltaica.
Por otro lado, la energía que consume laregión procede, en su mayor parte, de combustibles fósiles y se utiliza, fundamentalmente, para la movilidad como los coches privadoso el transporte público, algo que no ocurre en otras comunidades en las que la industria o la agricultura tienen un mayor peso.
Un dato que llama sin duda la atenciónes que en 2021, Madrid apenas cubrió el4,8 por ciento de la electricidad que consumió con la energía producida en el mismo periodo. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2021 se contabiliza-ron 6.751.251 habitantes en la Comunidad de Madrid que viven en una extensión de 604,3 kilómetros cuadrados.
Unos datos que explican que la Comunidad de Madrid sea incapaz de equipararsu producción al gasto que realiza cada año. El espacio físico del que dispone la regióntambién entra en juego. Las centrales de cualquier tipo –nucleares, carbón, gas, etc.– suelenubicarse siempre en los sitios más alejados dela población para evitar riesgos.
Además, Madrid, al ser una comunidad pequeña y con la mayor en densidad depoblación de todo el país, no resulta la másadecuada para albergar grandes instalacionesde generación concentrada. Si eso se llevase acabo, no quedarían apenas metros cuadrados para usos que no se destinasen a la industria.
La facilidad para transportar energía,ya sea a través de líneas eléctricas o gaseoductos, es también otro motivo por el queapenas se cubre la energía que se produce. En Madrid no se puede extraer gas, no hay campos petrolíferos y el recurso eólico es limitado. La Sierra sería el lugar idóneopara instalar proyectos eólicos, pero la gran superficie de parques naturales y zonas protegidas convierten esta idea en inviable. Es por ello que se recurre al recurso hídrico ysolar, dando paso también a nuevas formasde energía como la geotermia.
En 2003, la Comunidad de Madrid con-sumió un total de 10.217,54 toneladas equi-valentes de petróleo (ktep). De esa suma, un 15,02 por ciento fue gas natural; un 62,32 por ciento, derivados; un 0,25 por ciento, carbón;y un 1,65 por ciento, energía térmica.
El transporte y el uso doméstico fueronlas dos áreas a las que más se destinó la energía, con un 51,14 por ciento del totalde consumo final en ese año y un 24,49 por ciento, respectivamente. Ya en 2020, 17 años después, el consumo total de energía final de la Comunidad de Madrid alcanzó las 8.219 toneladas equivalentes de petróleo (ktep). Cabe reseñar que, con respecto a 2019, en2020, el consumo se redujo un 24,4 por ciento debido al impacto de la pandemia de la Covid-19 en los sectores energéticos.Además, el sector del transporte es el que mayor uso hace de los productos derivados del petróleo.
En 2020, y a pesar de las restricciones de movilidad por la pandemia de la Covid-19, consumió 3.376 toneladas equivalentes depetróleo (ktep) de un total de 3.900, alrededor del 86,6 por ciento. A continuación se encuentran el sector agrícola, con un 5,7 por ciento; el sector doméstico, con un 5,5 por ciento; y la industria, con un consumo del 1,7 por ciento. En cuanto a la fuente de energía final consumida, los derivados del petróleo supusieron un 47,4 por ciento del consumo; la electricidad, un 26,2 por ciento; el gas natural, un 23,8 por ciento; la térmica, un 2,4 por ciento; el carbón, un 0,02 por ciento; y otras fuentes, 0,04 por ciento.
Para que el petróleo llegue a Madridse hace uso de su infraestructura básica: el oleoducto Rota-Zaragoza. Este conectala Comunidad de Madrid con las refinerías de Puertollano, Tarragona, Algeciras,Huelva y Bilbao y los puertos de Barcelo-na, Málaga y Bilbao y transporta gasolinas, querosenos y gasóleos. Además, otras ramificaciones dentro de la Comunidad atienden a la demanda de distribución, yasea de carácter general o de instalacionessingulares, como el Aeropuerto AdolfoSuárez Madrid-Barajas o la Base de Torrejón de Ardoz.
La red de oleoductos de la Compañía Logística de Hidrocarburos (CLH) en laComunidad de Madrid cuenta con más de 238 kilómetros de longitud y conecta todaslas instalaciones de almacenamiento entresí, además de enlazar con la red nacional deoleoductos de Loeches, donde se ubica unaestación de bombeo, aparte de contar con otra en Torrejón en Ardoz.
Villaverde, San Fernando de Henares, Loeches y los aeropuertos de Barajas, Torrejón de Ardoz y Cuatro Vientos cuentan con instalaciones de almacenamientoespecíficas para queroseno. A esto hay que sumar dos plantas de almacenamiento y envasado de gases licuados de petróleo(GLP), ubicadas en Pinto (Repsol-Butano) y Vicálvaro (Cepsa), además de la de San Fernando de Henares (Repsol-Butano),que abastecen tanto a Madrid como a lasprovincias limítrofes.
La electricidad es uno de los grandes vectores en la satisfacción de la demanda energética de la Comunidad de Madrid. En los últimos años, el consumo eléctrico se ha mantenido estable, en torno a 26.800.000 megavatioshora (MWh), a excepción de un aumento en 2018 (28.979.875 MWh) y la notable dismi-nución en 2020: 25.068.891 MWh frente alos 26.724.860 MWh de 2019.
Según el Balance Energético de 2020, elaborado por la Comunidad de Madrid, la alta densidad demográfica y el fuerte peso del sector servicios en la economía, unido a la ausencia de industria muy intensiva enenergía, justifica que el mayor demandante de energía eléctrica sea el sector servicios,con un 43,3 por ciento; seguido del sector doméstico, con un 35,7 por ciento; y la industria, con un 13 por ciento.
Para que esa electricidad llegue, Red Eléctrica de España dispone en la Comunidadde Madrid de una red de 400 kilovoltios(kV) que forma un anillo de 870 kilómetros de línea, que une un total de siete grandes subestaciones con 103 posiciones de 400 kV.
La red de alta tensión se estructura en seis sistemas, entre las que se encuentra este anillo. Une los parques de 400 kV de las subestaciones de Galapagar, Fuencarral, San Sebastián de los Reyes, Loeches, Morata de Tajuña, Moraleja de Enmedio y Villaviciosa de Odón. Se compone de una línea de simple circuito en su cuadrante noroeste y de líneas de doble circuito en el arcoque une San Sebastián de los Reyes y Villaviciosa de Odón por la zona oriental.
Por otro lado, el eje Noroeste-Madridpermite el transporte de la energía eléctrica de origen hidráulico, generada en el Duero y en las cuencas de Sil-Bibey, y la térmica de carbón del Noroeste Peninsular. El eje Extremadura-Madrid transporta la energía hidráulica de la cuenca del Tajo Medio y Bajo y también la térmica nuclear.
El eje Levante-Madrid permite, igual que el anterior, transportar energía de origen hidráulico y térmico (térmica conven-cional y nuclear), desde o hacia Levante y las líneas de conexión con Centrales están constituidas por los tendidos Trillo-Loeches(400 kV), Aceca-Villaverde/Loeches (220kV) y J. Cabrera-Loeches (220 kV).
El sistema eléctrico interno o de distribución de la Comunidad de Madrid está formado, además, por dos subsistemas alimentados desde las subestaciones 400/220kV y consta de 187 subestaciones de transformación y reparto, siendo el número de centros de transformación, incluidos los particulares, superior a 25.000.
El conjunto de todas estas instalacionesforma una red eléctrica con un alto nivelde mallado que garantiza el suministro detoda la energía que consumen los madrileños. Asimismo, no se detectan problemasde evacuación de energía en los centros de producción de energía eléctrica debido a que la generación es muy pequeña frente al consumo total.
El gas natural hizo su aparición en la Comunidad de Madrid de la mano de la industria y se desplegó de forma rápidaen este sector. En la actualidad, las tornas han cambiado, siendo ahora el sector doméstico el que más uso hace de este producto. Su consumo fue en este sector de 12.906.909 gigacalorías (Gcal) en 2020, frente a las 7.398.800 Gcal consumidas en 2000. El número de clientes de gas natural alcanzó a finales de 2020 la cifra de 1.792.294 consumidores.
La infraestructura gasista básica madrileñala componen 508 kilómetros de gasoductos de alta presión, una estación de compresión en Algete y un centro de transporte en San Fernando de Henares. El suministro de gas a la región se realiza por el gasoducto de Huelva-Madrid y el gasoducto Burgos-Madrid.
Unido a estas infraestructuras seencuentra el Semianillo de Madrid,conocido como la ‘M-50 del gas’ y quecierra Madrid por el suroeste, entreVillanueva de la Cañada y Griñón. Estainfraestructura permite el suministro avarios municipios del oeste que antesno disponían de gas natural y garantiza el suministro en condiciones de continuidad y seguridad para evitar que los ejes norte y sur se queden aislados anteposibles problemas de interrupción delsuministro.
Además, se encuentra el gasoducto Algete–Yela, que une el almacenamiento de Yela (Guadalajara) con la estación de compresión de Algete. De este modo, Madrid cuenta con una conexión con este almacén subterráneo,dotado de un volumen operativo de 1.050 millones de metros cúbicos y un caudal máximo de producción de 15 millones de m3/día.
A pesar de esta gran infraestructura de transporte de gas natural, todavía no ha llegado a algunos municipios de la regiónesta fuente de energía.
El consumo de carbón en la Comunidadde Madrid se concentra en especial en la ope-ración de una serie de calderas de calefaccióncentral. Este tipo de instalaciones tiene cadavez un peso menor en el consumo energético madrileño gracias al empeño de la Consejería de Medio Ambiente, Vivienda y Agricultura del Gobierno regional en fomentar medidas de descarbonización.
Un plan que se puso en marcha a finales de 2021 y que persigue este proceso tan necesario para lograr reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Recoge 58 medidas y programas con una inversión de1.000 millones de euros hasta 2023.
Entre las iniciativas se encuentran,entre otras muchas, la implementación y consolidación de infraestructuras de puntos de recarga de vehículos eléctricos -conocidas como ‘electrolineras’-,potenciar el carsharing y motosharing, subvencionar la instalación de placas solares con una partida de 150 millonesde euros, o impulsar campañas para fomentar la sustitución de calderas por otras más eficientes
La energía solar térmica generó durante el año 2020 un total de 25 ktep y la energía geotérmica 12,1 ktep en Madrid, y fue invertida en procesos industriales y en el sector doméstico.
En la actualidad, disponemos en Madrid de más de 410.588 metros cuadrados de captadores solares de baja temperatura. Esta cifra presenta una fuerte tendencia al alza, como consecuencia de las ayudas públicas, así como por la obligatoriedad de las ordenanzas municipales de algunos ayuntamientos, y por la aplicación del Código Técnico de la Edificación.
Las instalaciones solares térmicas realizadas durante 2020 se llevaron a cabo en viviendas (90,9 por ciento), locales comerciales (9,1 por ciento), edificios institucionales (0,7 por ciento), edificios de pública concurrencia (0,3 por ciento) y otros (7,3 por ciento).
Tanto la solar térmica como fotovoltaica siguen creciendo en la Comunidad de Madrid. La potencia actual instalada es de 66,4 megavatios pico (MWp), frente a la de 2000, que era de 0,08 MWp. Según el registro de la CNMC, hay más de 1.661 instalaciones acogidas al régimen especial.
En 2020, esta tecnología redujo su generación de energía en 9.884 MWh, un diez por ciento menos que en 2019. Pero como cualquier energía, la solar también se enfrenta a algunos inconvenientes, como la necesidad de otras energías para que sea viable. Aun así, la apuesta estatal y regional es firme porque las capacidades actuales en Madrid son muy buenas: la región cuenta con un poco menos de 2.000 horas al año de Sol, unas condiciones que permite el aprovechamiento energético al máximo.
Los recursos de la biomasa comprenden una amplia variedad de posibilidades, tanto de tipo residual como a partir de la capacidad del suelo, para derivar los usos actuales hacia aplicaciones energéticas. Dentro de la biomasa caben residuos procedentes de aprovechamientos forestales y cultivos agrícolas, podas de jardines, industrias agroforestales, cultivos con fines energéticos, combustibles líquidos derivados de productos agrícolas y residuos de origen animal o humano, entre otros.
A partir de datos procedentes del IDAE y del ‘Estudio de producción y consumo de biomasa en la Comunidad de Madrid’, realizado por la empresa Escan, se ha estimado el consumo de biomasa en el año 2020 (sin incluir el biogás y los biocarburantes) en 101 ktep.
En 2003, se instalaron 2,5 megavatios (MW) y en 2020 alcanzaron los 60. La previsión para 2023 es que se cierre el año con 275 megavatios (MW). Una potencia que se alcanzará gracias a las 40.000 instalaciones repartidas por toda la Comunidad de Madrid. La mayoría son pequeñas, ubicadas en industria y casas particulares, pero la constante suma de personas que deciden poner placas solares en sus hogares o empresas se convierte en un impulso para que estas instalaciones nuevas crezcan entre las 4.500 y 5.000 al día durante un trimestre.
Cabe diferenciar el autoconsumo de estas 40.000 instalaciones con las plantas solares fotovoltaicas. En la actualidad se están tramitando alrededor
de 5.000 megavatios (MW), algo que lleva tiempo porque implica realizar muchos pasos, desde las expropiaciones de tierras a la construcción de la planta, la línea eléctrica para la captación de energía o la subestación eléctrica, para cambiar la producción de energía continua y que esta pueda transportarse a una determinada tensión. Se trata de un proceso complejo que requiere de tiempo y también de espacio, teniéndose en cuenta además el impacto ambiental que ello puede provocar.
Las previsiones que manejan desde la Comunidad de Madrid contemplan que entre la energía de autoconsumo y la energía que se instale se produzcan en la región más de 5.000 megavatios (MW) de energía solar en el 2030, un hito en toda Europa.
La generación hidráulica en la Comunidad de Madrid se ha aprovechado al cien por cien. La potencia hidráulica total instalada es de 110,5 MW y la producción total de energía en bornas, que depende de la hidraulicidad de cada año, fue en 2020 de 144,2 GWh.
La región cuenta con las centrales eléctricas de Buenamesón, Las Picadas y San Juan, con 66,3 MW de potencia instalada en total, y con una producción de 42.629 MWh durante el año 2020.
No debemos olvidar las minicentrales, bastante distribuidas y con una potencia instalada total de 44,2 MW, lo que representa el 40 por ciento del total hidráulico, y con una generación total en 2020 de 101.594 MWh.
La energía geotérmica se ha desarrollado en la Comunidad de Madrid de manera significativa desde sus comienzos y por ella pasa el futuro de la energía en la región.
En los últimos años, la potencia total instalada ha experimentado un notableincremento. Al analizar el proceso de expansión en las últimas décadas, se
observa que esta tecnología ha crecido notablemente: de los 1.631 MWh generados en 2000 a los 140.301 MWh en 2020.
Madrid posee mucho recurso geotérmico y el desarrollo urbanístico de Madrid Nuevo Norte es el mejor ejemplo. Su explotación es complicada en ciudades ya construidas, pero los nuevos proyectos sí pueden partir de este modelo energético. Así, todo el ámbito de nueva construcción en Madrid Nuevo Norte, desarrollo que se encuentra a la cabeza de la sostenibilidad europea, se ha diseñado basándose en la geotermia con gestión distribuida. Es decir, las plantas geotérmicas recogerán la energía y la distribuirán a los edificios, convirtiendo así esta zona de Madrid en el futuro de la energía en la región.
Hoy en día, Madrid es muchísimo más eficiente en consumo energético. Los madrileños han pasado de consumir 1,7 toneladas equivalentes de petróleo por persona a menos de 1,6 en la actualidad, y eso a pesar de que hace 20 años la población en la región era de 5.718.942 personas, más de un millón de madrileños de diferencia con los que habitaban la Comunidad de Madrid en 2021.
Otra medida interesante en el mundo de la economía energética, aparte de la eficiencia, es la intensidad energética: el consumo de energía por habitante por unidad monetaria. La región ha avanzado en estos términos todavía más, ya que no solo se consume menos por habitante, sino que se hace de una manera mucho más eficiente.
Madrid ha pasado de un consumo de alrededor de 60 toneladas equivalentes de petróleo por millón de euros del Producto Interior Bruto (PIB) en el año 2000 a 46,8 toneladas equivalentes de petróleo por millón de euros del PIB en la actualidad. Ello se traduce en que Madrid es capaz de producir mucha mayor riqueza con menor consumo energético.
Al ser España uno de los países más deficitarios en Europa en cuanto a energía, esta cuesta más cara, por lo que la única manera de seguir siendo competitivos es reducir la intensidad energética produciendo más riqueza consumiendo menos. Madrid llama la atención en este aspecto porque es el lugar de España con una menor intensidad energética, pero es la zona que, con menos energía, produce más riqueza.