En breve desaparecerá el último vestigio que queda de la pandemia de coronavirus, por lo menos en España: la obligatoriedad de llevar mascarillas en centros sanitarios, sociosanitarios y farmacias.
El pasado mes de febrero se eliminó la obligación de llevarlas en el transporte público, pero en los lugares mencionados todavía era necesario. En el caso de las residencias de mayores sólo era obligatoria para los trabajadores que estuvieran en contacto con residentes y para los visitantes cuando se encontraran en zonas compartidas.
Y es que, aunque lo peor del covid ya haya pasado y el mundo haga vida normal, lo cierto es que el virus no ha desaparecido y todavía continúa.
Pero desde hace unas semanas, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró el fin de la emergencia mundial por el coronavirus ya que los contagios y las muertes han descendido notablemente.
Gracias a la vacunación los más vulnerables han logrado una mayor protección y no hay que lamentar oleadas tan duras como en años anteriores.
Ante las buenas perspectivas, el Ministerio de Sanidad y las Comunidades han apoyado "por consenso" en el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS) el fin del uso obligatorio de las mascarillas en los centros de salud, hospitales, residencias y farmacias, por lo que acaba su uso generalizado en estos centros, pero se recomienda cuando haya síntomas de infección respiratoria.
A partir de ahora, el uso de esta medida de protección sanitaria pasará a ser una recomendación una vez que el Consejo de Ministros apruebe, previsiblemente la próxima semana, el real decreto que recogerá la nueva regulación, ya más flexible en lo relacionado con los entornos sanitarios y sociosanitarios más de 3 años y medio después de que se impusiese su uso con la irrupción de la pandemia del coronavirus en marzo de 2020.
La medida, producida en plena precampaña para las Elecciones Generales del 23 de julio, ha sido calificada de "electoralista" por varias comunidades autónomas, principalmente del PP, como la Comunidad de Madrid.
El consejero de Sanidad madrileño en funciones, Enrique Ruiz Escudero, ha subrayado antes del Consejo Interterritorial el carácter "absolutamente irregular de principio a fin" de esta reunión.
"Es imposible celebrar un Consejo Interterritorial con 12 consejeros en funciones, muchos de ellos que van a cambiar de signo político, y sobre todo hacerlo con un ministro que le pedimos al entrar como ministro un Consejo Interterritorial monográfico sobre recursos humanos y nos dijo que no se podía hacer porque entramos en un periodo electoral", ha criticado.