La calle Alcalá, 113, esquina con Castelló, vio nacer, hace más de diez años, a una de las primeras tiendas de ropa sostenible de Madrid. Biocottoniers, especializada en moda y accesorios naturales, éticos y ecológicos, se trasladó a la calle Abada durante una temporada para finalmente instalarse en la calle Gravina, 1. El responsable de la tienda nos cuenta que decidió montar este negocio porque les resultaba difícil encontrar distribuidoras que hicieran la ropa con tejidos respetuosos con el medio ambiente, en condiciones laborales justas y que tuvieran un coste asequible. En aquel momento, fue cuando decidieron que querían hacer ropa ecológica para todos. Y no solo con precios accesibles, también buscaban modelos que llegasen a todos los públicos. "Lucho por conseguir prendas fabricadas aquí con un diseño que se pueda llevar varias temporadas sin que pase de moda y que se elabore en talleres artesanos de Madrid", relata su propietario.
En la calle Ventura Rodríguez, Paloma lleva algo menos de dos años dedicándose en cuerpo y alma a la moda slow fashion en una pequeña tienda donde los diseñadores madrileños han encontrado un espacio para vender su moda. Abandonó su labor de periodista en una multinacional en la que estuvo 14 años para cambiar el rumbo de su vida profesional. Tras hacer un blog y apuntarse a un curso de community manager, comenzó a fantasear con crear una marca de moda. Así nació El Sinvivir o el arte de whithoutliving, una marca comprometida con la reducción del impacto mediambiental que cumple con las certificaciones de la moda sostenible.
Y si no tenía suficiente con todo esto, Paloma decidió crear, hace menos de un año, la asociación de moda sostenible de Madrid, la cual preside y controla junto a otra veintena de representantes y diseñadores. Entre los objetivos del coletivo figura facilitar la compra de tejidos, cambiar las condiciones de trabajo de muchos países y educar creando grupos de consumo. La asociación se encarga, además, de favorecer y visibilizar todas las iniciativas que engloban a diseñadores, talleres de cofección, distribuidores y tiendas. La organización apoya así el trabajo sostenible de los diseñadores independientes convirtiéndose en una herramienta más de apoyo. Respaldada por sus hermanas Barcelona, Andalucía y Murcia, no descarta crear una federación para tener más fuerza.
Para los más puristas diseñadores de moda ecológica, reciclar materiales no es lo más sostenible por la posible presencia de tóxicos de algunos materiales. Sin embargo, hay marcas, como Ecoalf, que tienen claro el concepto y niegan sustancias nocivas en sus procesos en los que, confirman, hay menos pasos químicos que suponen ahorrar en energía, agua y emisiones. Patrones como estos son los que guían el desarrollo de esta marca española que busca impulsar la moda sostenible al máximo posible con los materiales más curiosos. Su fundador, el madrileño Javier Goyneche, se lanzó al mercado con esta marca tras el nacimiento de su primer. "Ante el uso indiscriminado de recursos naturales del planeta, me surge la idea de crear una marca realmente sostenible". Actualmente, explica, "consumimos seis veces más de lo que el planeta es capaz de autogenerar".
Utilizan todo tipo de residuos, como redes de pesca abandonadas -están hechas de poliamida (nylon), botellas de plástico -sacan polyester-, posos de café -dota a los tejidos de propiedades anti UV y absorve olores- y neumáticos usados. "Para que te hagas una idea, sacar nylon de una red de pesca vieja supone siete pasos químicos mientras que sacar ese material del petróleo son 16 pasos", detalla para explicar ese ahorro eficiente. Y es que 650.000 toneladas de redes de pesca son abandonadas en el fondo de los océanos y esa basura acumulada mata a un millón de aves marinas y 100.000 mamíferos y tortugas. Los residuos de plástico nos dejan también cifras realmente preocupantes: 200.000 millones de botellas de plástico no son recogidas cada año por lo que esos desechos afecta a 267 especies de todo el mundo.
ECOALF Shop making-of from ECOALF on Vimeo.
En la actualidad, están trabajando para que las partes metálicas como los corchetes y cremalleras también sean recicladas. Además, la marca se encuentra inmersa en un proyecto en el que los pescadores de arrastre van a recuperar los plásticos que sacan en su faena diaria. "Estos pláticos a día de hoy, una vez se sacan, se vuelven a tirar al mar por la falta de estructura de recogida en barcos y puertos", explica. Ecoalf clasificará, reciclará y sacará hilo para crear una nueva generación de productos con otro residuo que supone "una inmensa problemática para los océanos y de la que nadie se hace responsable".
"La mentalidad del consumidor está cambiando. La moda no puede ceñirse solo a estar guapo. Se debe tratar también de hacer lo correcto y sentirse orgulloso de hacerlo", concluye este defensor que le da una segunda vida a la basura.