Las investigaciones de la Policía Nacional han permitido dar por esclarecido el homicidio registrado el pasado 14 de julio en el barrio madrileño de Las Tablas, en el distrito de Fuencarral-El Pardo.
Según las pesquisas del caso, el atacante pertenecía al círculo de allegados del fallecido y se desplazó hasta el inmueble de este para acabar con su vida. Tras la agresión, emprendió la fuga hacia la localidad abulense de Ladrada, donde terminó suicidándose.
El aviso a las fuerzas de seguridad se produjo durante la mañana de ese martes, a raíz del intenso hedor a productos químicos que emanaba de la vivienda. Al acceder al piso, los efectivos policiales encontraron el cadáver de un varón de 37 años y nacionalidad hispano-argentina tendido sobre el suelo de la cocina con evidentes signos de violencia.
En el mismo lugar de los hechos, los agentes recuperaron el arma empleada en la agresión: un cuchillo de aproximadamente 20 centímetros de hoja. La autopsia y la inspección ocular determinaron que la víctima recibió hasta 14 puñaladas, infligidas en su gran mayoría en la parte frontal del torso. Tras dejar el arma en el piso, el responsable abandonó el lugar a bordo de un automóvil, ocultando su rostro con gorra y gafas para evitar ser identificado.
El trabajo de investigación permitió situar al sospechoso en el radar policial en un plazo inferior a 24 horas. Sin embargo, cuando las patrullas se desplazaron a su domicilio en el municipio de la provincia vecina con el fin de proceder a su arresto, descubrieron que ya había fallecido tras quitarse la vida.
Las diligencias, coordinadas por el Grupo V de Homicidios, sitúan la motivación principal en un trasfondo pasional. Según ha avanzado El Periódico, las principales hipótesis apuntan a que el agresor actuó movido por las sospechas de que la víctima mantenía una relación sentimental con su esposa.