Social

El 38% de las personas vulnerables atendidas por Cáritas Madrid en 2025 pidió ayuda por primera vez

Una persona durmiendo en la calle (Foto: Eduardo Diéguez).
Redacción | Jueves 09 de julio de 2026

La dificultad para acceder a una vivienda, la precariedad laboral y la falta de redes de apoyo continúan ampliando la exclusión social en la región. Así lo refleja la Memoria 2025 de Cáritas Diocesana de Madrid, que revela que el 38 por ciento de las personas y familias atendidas durante el último año acudieron por primera vez a la entidad, un indicador que evidencia la incorporación de nuevos perfiles de vulnerabilidad.

En total, Cáritas Madrid acompañó durante 2025 a casi 85.000 personas, en un contexto en el que, según la organización, los buenos indicadores macroeconómicos no se traducen en una mejora de las condiciones de vida de quienes se encuentran en situación de exclusión.

"Los datos macroeconómicos no reflejan la situación de las personas vulnerables y excluidas. En Cáritas sabemos que todas las caras del sufrimiento humano necesitan ser acogidas, escuchadas y acompañadas", ha señalado el director diocesano de Cáritas Madrid, Luis Hernández Vozmediano.

La memoria sitúa la vivienda como la principal puerta de entrada a la exclusión social. La escalada del precio de los alquileres, la proliferación de habitaciones compartidas, la inestabilidad residencial y unos salarios insuficientes están afectando, según la entidad, a aspectos esenciales como la alimentación, la salud, la educación o la convivencia familiar.

Además, Cáritas denuncia que muchas familias están siendo "expulsadas de hecho" de Madrid al no poder asumir el coste de la vivienda. Esta situación obliga a numerosos hogares a trasladarse a municipios del sur de la Comunidad o incluso a otras provincias, perdiendo el acceso a sus centros educativos, sanitarios, empleos y redes de apoyo.

Tener empleo ya no garantiza salir de la exclusión

La organización advierte también de que el empleo ha dejado de ser un escudo frente a la pobreza. Aunque el 48 por ciento de las personas atendidas estaba desempleado, cada vez son más los trabajadores que, pese a tener ingresos, no logran cubrir necesidades básicas como el acceso a una vivienda.

Para responder a esta realidad, Cáritas mantiene programas de orientación laboral, formación e inserción a través de la Fundación Labora y de sus empresas de inserción.

La infancia continúa siendo otro de los colectivos más afectados. El 30 por ciento de las personas acompañadas durante 2025 eran menores de edad, mientras que la entidad muestra una especial preocupación por las familias monoparentales, mayoritariamente encabezadas por mujeres, cuya situación se ve agravada por las dificultades para conciliar, la precariedad laboral y el elevado coste de la vivienda.

Salud mental, migración y personas sin hogar

La memoria recoge también el trabajo desarrollado con personas mayores, personas con problemas de salud mental, adicciones, personas hospitalizadas, población reclusa, migrantes y personas sin hogar.

En el caso de la población migrante, Cáritas ha reforzado los servicios de acogida, asesoramiento jurídico y coordinación con parroquias, entidades sociales y administraciones para facilitar el acceso a derechos básicos.

La entidad insiste en que las personas migrantes "no pueden ser miradas solo desde la urgencia o desde los trámites", sino como personas con proyectos de vida que necesitan oportunidades para reconstruir su futuro.

Una red de más de 9.000 voluntarios

La labor de Cáritas Madrid durante 2025 fue posible gracias a una red formada por 362 Cáritas parroquiales, proyectos diocesanos y de vicaría, además de 9.090 personas voluntarias y 13.982 donantes y empresas colaboradoras.

La organización destinó casi 37 millones de euros a su actividad durante el pasado año, de los que más del 83 por ciento se dirigieron directamente a la atención de personas y familias.

Coincidiendo con la reciente visita del papa León XIV al centro CEDIA para personas sin hogar, Cáritas hace un llamamiento a administraciones públicas, empresas y sociedad civil para impulsar respuestas estructurales.

"La vulnerabilidad no se resuelve solo con ayudas puntuales, sino con políticas públicas, vínculos comunitarios y oportunidades sostenidas", concluye la entidad.


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