El Gremio de Joyeros de Madrid ha alertado del repunte de los atracos violentos a establecimientos de la región, una situación que, según el sector, recuerda a la oleada de alunizajes y asaltos armados registrada a comienzos de siglo.
En los últimos tres meses se han contabilizado al menos ocho grandes robos en joyerías madrileñas. La mayoría se han producido en la capital, aunque algunos de los más violentos han tenido lugar en municipios como Pinto y Torrelodones, donde los asaltantes irrumpieron con armas.
El secretario general del gremio, Armando Rodríguez, ha expresado la “mucha preocupación” del sector por la virulencia de los ataques y por el riesgo que suponen para trabajadores, clientes y viandantes.
Los joyeros relacionan parcialmente este incremento con la subida del precio del oro. A su juicio, su elevada cotización puede actuar como reclamo para delincuentes poco profesionalizados que, al utilizar armas, aumentan la tensión y la posibilidad de que los asaltos terminen con víctimas.
“No se sabe qué respuesta van a tener, son impredecibles”, ha advertido Rodríguez. Según las estimaciones del gremio, actualmente podrían estar actuando en la Comunidad de Madrid entre tres y cuatro bandas distintas.
La Policía Nacional anunció recientemente la detención de once integrantes de uno de estos grupos, al que atribuye al menos cinco atracos. Entre ellos se encontraban los dos sospechosos que, vestidos de clérigos, trataron de pasar desapercibidos para asaltar una joyería de la calle Alcalá durante la visita del papa León XIV a Madrid.
El Gremio de Joyeros considera, sin embargo, que las detenciones no solucionan el problema de fondo y reclama una reforma contra la multirreincidencia y un endurecimiento de las penas por delitos contra el patrimonio.
Rodríguez sostiene que se produce una dinámica en la que los autores son detenidos, pasan a disposición judicial y recuperan la libertad poco después. “Las bandas saben cuál es el trato judicial que van a recibir”, ha asegurado.
Ante esta situación, el gremio estudia personarse como acusación particular en los procedimientos relacionados con atracos a joyerías. La medida permitiría respaldar a las víctimas y seguir la evolución judicial de los detenidos.
“Lo hacemos para comprobar que no entren por una puerta de la comisaría y salgan por otra al día siguiente”, ha señalado Rodríguez, quien teme que se produzcan nuevos asaltos si no cambia la respuesta penal.