Un amigo de Adil, el ciudadano de origen marroquí que apareció gravemente herido por un disparo en la cabeza junto al estadio Coliseum Alfonso Pérez de Getafe en noviembre de 2021, ha asegurado durante el juicio que la última persona a la que vio con la víctima antes del crimen era un hombre español con un tatuaje en la cara, una descripción que coincide con la de uno de los acusados.
La vista oral, que se celebra con jurado popular, se ha reanudado con la declaración de varios testigos que compartieron las últimas horas con el fallecido, de 42 años. Según relató uno de ellos, estuvo comiendo con Adil el día de los hechos y después recogieron a un hombre cuya apariencia coincide con la de uno de los procesados. De acuerdo con su testimonio, esa persona permaneció en el vehículo junto a la víctima poco antes de que se produjera el ataque mortal.
Los hechos ocurrieron el 23 de noviembre de 2021. Desde el inicio de la investigación, los agentes del Grupo de Homicidios de la Policía Nacional barajaron la posibilidad de que se tratara de un ajuste de cuentas debido a las características del crimen. No obstante, el móvil del asesinato continúa sin estar esclarecido, ya que las pruebas practicadas hasta ahora no han permitido determinar con certeza qué motivó el disparo.
Durante la sesión también se reprodujo la declaración de otro conocido del fallecido. Preguntado sobre si Adil se dedicaba al denominado “vuelco” de drogas —robo de sustancias estupefacientes a otros traficantes—, el testigo respondió afirmativamente.
En jornadas anteriores comparecieron especialistas de la Policía Científica, quienes explicaron al tribunal los resultados de los análisis realizados. Los peritos señalaron que en el vehículo donde fue hallada la víctima se localizaron cinco huellas dactilares atribuidas a uno de los acusados. Asimismo, en unos guantes negros encontrados a escasa distancia del coche se identificó ADN del segundo procesado, además de restos de pólvora.
Las defensas rechazan que estos indicios demuestren la participación de sus clientes en el homicidio y cuestionan la interpretación realizada por la acusación. Por el contrario, las acusaciones sostienen que las pruebas científicas vinculan directamente a ambos acusados con escenarios relacionados con el crimen.
Otra de las declaraciones destacadas fue la de una enfermera que asistió al herido tras el hallazgo del vehículo. La sanitaria relató que el hombre aún estaba consciente y pedía ayuda cuando llegó al lugar, aunque presentaba lesiones de extrema gravedad. Según explicó, la víctima sangraba de maner abundante por la cabeza y vomitaba mientras ella intentaba auxiliarle y mantener una conversación para tranquilizarle.
El juicio continuará en las próximas sesiones con la comparecencia de nuevos testigos y peritos. Está previsto que los dos acusados declaren ante el tribunal el próximo 1 de julio, antes de que el jurado popular emita su veredicto.