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Vecinos de Lucero denuncian que la limpieza del barrio solo duró la visita del Papa: "Esperamos que no tenga que venir otra eminencia"

(Foto: Eduardo Diéguez).
Marta Gómez | Lunes 15 de junio de 2026

La visita del Papa León XIV al barrio madrileño de Lucero, en el distrito de Latina, donde realizó una de las primeras paradas durante su estancia en España, puso durante unas horas el foco mediático sobre una zona acostumbada al olvido. Hasta el centro de día Cedia 24 horas de Cáritas Madrid llegaron medios internacionales, nacionales y locales para seguir el discurso del Pontífice, así como el encuentro que mantuvo con los usuarios del centro y voluntarios, quienes le regalaron varios obsequios y compartieron con él sus historias de vida. Y donde, León XIV se sintió "un madrileño más".

La visita de Su Santidad supuso para muchos vecinos una alegría doble. Por un lado, verían a León XIV de cerca y, por otro lado, por la exhaustiva limpieza que realizaron los días anteriores a su visita en la zona. Según relatan, operarios municipales intensificaron las labores de limpieza y acondicionamiento de las calles del entorno, que lucieron una imagen "poco habitual" para recibir al Papa. Sin embargo, unos días después de su marcha, algunos residentes aseguran que la situación ha vuelto a la de siempre. Latas de cerveza abandonadas, botellas, restos de comida para animales depositados por algunos vecinos y frutos caídos de los árboles aplastados por el constante trasiego de peatones vuelven a formar parte del paisaje urbano de Lucero.

Entre quienes guardan un recuerdo imborrable de aquella jornada están Inés y Juan. Viven enfrente del Cedia y consiguieron situarse a apenas tres metros del Papa cuando atravesó la zona."Lo vimos a tres metros", recuerda Inés emocionada. Tras la visita, pide que los cuidados de mantenimiento que recibió el barrio en los días previos se mantengan en el tiempo. "Esperamos que no tenga que venir ninguna eminencia para que el barrio vuelva a estar limpio de nuevo", señala.

Su acompañante, Juan, se muestra más crítico con el estado general de la zona y dice que el "barrio está completamente abandonado". "Hace años que dejaron de venir los jardineros, ahora solo vienen de vez en cuando", apunta.

Una vecina residente de la calle Duquesa de Parcent, próxima al centro Cedia aunque fuera del recinto principal de la comitiva papal, asegura que la diferencia en los días previos a la visita fue muy evidente. Según relata, durante jornadas enteras pudo observar labores constante de limpieza en un barrio que no está acostumbrado a que pase. "La limpieza mejoró muchísimo. Estaban limpiando continuamente todos los días", dice. Tanto fue así que incluso llegó a molestarle el ruido de la maquinaria empleada para estas labores."Había máquinas, camiones y vehículos para limpiar con un ruido increíble. Hasta molestaba tanta limpieza", comenta. Sin embargo, considera que aquel despliegue desapareció una vez concluida la visita del Papa. "Llegó el Papa y ya no hay ruido, ni maquinaria. Parece que se ha vuelto a olvidar todo".

Una percepción similar comparte Janelis, vecina de la calle Cullera, una de las vías por las que paso la comitiva pontificia y los periodistas acreditados. "Sí, estaba el barrio mucho más limpio que antes", afirma al ser preguntada por los días de la visita.

No obstante, no todos los vecinos perciben la situación de la misma manera. Isabel y Luis, residentes en la zona situada al otro lado del parque, consideran que todavía es pronto para evaluar si la situación ha cambiado tras la visita de León XIV. "La verdad es que tampoco hemos notado una limpieza tan profunda", explica Isabel. Luis coincide y añade que tampoco ve tal deterioro en estos primeros días. "No hemos notado tampoco que haya vuelto la suciedad. Han pasado pocos días, es pronto para verlo", dice.

Vecinos que echan de comer a los animales

Ambos sí reconocen que durante la semana previa pudieron observar algo más de actividad de limpieza, aunque sin considerarla excepcional. "Puede ser que limpiaran un poquito más, que segaran el parque o vaciaran las papeleras, pero tampoco hemos visto una diferencia enorme", comenta Luis.

La pareja también apunta a la responsabilidad ciudadana en algunos problemas de limpeiza que afectan al barrio. Por ejemplo, Isabel denuncia la costumbre de algunos vecinos de dejar comida para animales en la vía pública. "Hay gente que echa kilos de arroz y maíz para las palomas. El problema es que luego vienen las ratas y ratones", explica.

Platos de comida para animales en el barrio de Lucero

Luis añade que en algunas zonas próximas al huego urbano también se dejan restos de comida para gatos, una práctica que, según afirma, contribuye a empeorar la situaicón. "Pasa aquí como en muchos barrios de Madrid, aunque este prohibido", sostiene.

La asociación vecinal espera que el barrio no quede en el olvido

Las quejas vecinales coinciden con las reivindicaciones históricas de la Asociación Vecinal de Lucero, que denuncia falta de limpieza y mantenimiento en un barrio de cerca de 40.000 habitantes. "Hemos visto cómo se ha engalonado nuestro barrio, particularmente para la vista del Papa, cosa que no pasa de manera usual. Lo que nos tememos ahora, y que ya estamos empezando a ver, es que después de la visita todo lo que se ha merecido el barrio para que el Pontífice lo viese, pues no debemos merecerlo el resto de vecinos", expone la presidenta de la entidad, Cristina Martín.

Para la asociación vecinal, la percepción que el Papa León XIV se llevó del barrio "no es real" porque "la realidad es completamente distinta". En el día a día, la gente del barrio convive con "los cubos repletos de basura, las bolsas de residuos abiertas por el suelo, moscas y ratas". "Su Santidad pudo ver un barrio obrero y también de inmigrantes, sobre todo, dentro del centro, pero no vio la realidad en sí de Lucero. Fue una cosa un poco controlada", explica la presidenta.

Aprovechando que la visita papal ha puesto en el mapa al barrio, la entidad vecinal ha querido denunciar su falta de limpieza y mantenimiento, además de recordar otras demandas pendientes, como la construcción de la prometida Plaza Cívica de Lucero, y reclama soluciones para los problemas que afectan a la convivencia, entre ellos el tráfico de drogas en determinadas zonas (como la calle Cullera) o las molestias generadas por una discoteca ubicada en los bajos de un edificio de la calle de la Alhambra.


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