Hace dos semanas, el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, solicitaba a las empresas que fomentaran el teletrabajo en las zonas más afectadas por la visita del Papa León XIV, en especial durante las jornadas de mayor complejidad operativa, además de favorecer horarios flexibles de entrada y salida para los trabajadores. Y ese llamamiento ha tenido un reflejo claro en la movilidad de la capital. El uso del vehículo privado ha caído este viernes un 36 por ciento respecto al mismo día de la semana anterior, en una jornada marcada por los preparativos finales para la llegada del Pontífice y por las importantes afecciones al tráfico derivadas del montaje de infraestructuras.
Así lo ha informado el regidor madrileño desde los Jardines de Cecilio Rodríguez, donde se ha reunido con los responsables de los distintos servicios operativos para ultimar los últimos detalles del dispositivo organizado con motivo de la visita papal. "Uno de cada tres madrileños ha dejado de utilizar el vehículo privado en un día tan señalado y tan complejo como el previo a la llegada del Santo Padre", ha destacado el regidor, que ha reconocido sentirse "orgulloso" del comportamiento mostrado por la ciudadanía.
El alcalde ha defendido que este esfuerzo colectivo ha resultado determinante para que los trabajos de montaje de las grandes infraestructuras previstas para los actos papales hayan podido desarrollarse con normalidad pese a las importantes afecciones sobre la movilidad. Durante los últimos días, operarios y servicios municipales han trabajado en la instalación de escenarios, pantallas y distintos elementos logísticos en enclaves clave de la ciudad, como la Plaza de Lima, el entorno del Santiago Bernabéu, la Plaza de Cibeles o varios puntos del eje Prado-Recoletos.
Todo ello ha obligado a aplicar restricciones de tráfico, ocupaciones de carriles y cortes puntuales en algunas de las principales arterias de la capital. Sin embargo, la notable reducción de desplazamientos en vehículo privado ha contribuido a amortiguar el impacto de estas limitaciones y ha permitido que una de las semanas más exigentes desde el punto de vista organizativo se haya desarrollado sin incidencias reseñables en la circulación.
Además, desde el Ayuntamiento han puesto en valor que esta caída del tráfico se ha producido sin que el transporte público haya perdido usuarios, lo que refleja un cambio temporal en los hábitos de movilidad de miles de madrileños para adaptarse a las circunstancias excepcionales derivadas de la visita papal.
Junto a esas recomendaciones de teletrabajo y para tratar de faciltiar la movilidad de los madrileños, el Ayuntamiento de Madrid puso en marcha el periodo de gratuidad más largo de toda la flota de autobuses de EMT Madrid y en Bicimad (siete días), lo que ha llevado a que la empresa municipal de bicicletas registre el mayor número de usos de toda su serie histórica con cerca de 70.000 viajes realizados en una sola jornada.
La cifra ha supuesto un nuevo récord para el servicio municipal y ha confirmado la creciente utilización de la bicicleta como alternativa de transporte en situaciones de alta demanda o con restricciones al tráfico. El dato cobra especial relevancia al coincidir con una semana en la que miles de ciudadanos han optado por buscar fórmulas de movilidad distintas al vehículo privado para desplazarse por la ciudad.
El Ayuntamiento ha interpretado este incremento como una muestra de la capacidad de adaptación de los madrileños ante un acontecimiento excepcional como es la visita del Pontífice que ha requerido importantes modificaciones en la circulación habitual.
El transporte público ha mantenido su demanda
Unido al auge de Bicimad, el transporte público también ha desempeñado un papel protagonista. Según los datos facilitados por Martínez-Almeida, la Empresa Municipal de Transportes (EMT Madrid) ha mantenido niveles de ocupación similares o incluso ligeramente superiores a los registrados hace una semana, a pesar de la extensión del teletrabajo durante estos días.
La estabilidad en el número de viajeros ha evidenciado que una parte importante de los desplazamientos que sí se han realizado se han trasladado desde el vehículo privado hacia los autobuses públicos.
Mientras la ciudad encara las horas previas a la llegada de León XIV, el Ayuntamiento continúa ultimando un dispositivo de movilidad y seguridad que alcanzará uno de sus momentos más delicados el próximo lunes, cuando el Pontífice protagonice los desplazamientos más largos de toda su estancia en Madrid y se produzca el desmontaje de las instalaciones.
Ese día realizará dos recorridos a bordo del papamóvil. El primero arrancará en torno a las 18.00 horas desde la glorieta de Pirámides y discurrirá por la Puerta de Toledo, la Gran Vía de San Francisco, la calle Bailén y el entorno del Palacio Real hasta llegar a la Catedral de la Almudena. Más tarde, tras el encuentro previsto en el templo, León XIV volverá a recorrer las calles de la capital para dirigirse al estadio Santiago Bernabéu, donde participará en un acto diocesano.
Se tratará del trayecto más extenso de toda la visita apostólica y atravesará algunos de los puntos más emblemáticos de Madrid, como la calle Mayor, la Puerta del Sol, la Carrera de San Jerónimo, la plaza de las Cortes, Cánovas del Castillo, Alfonso XII, la plaza de la Independencia, la calle Alcalá, Príncipe de Vergara o Concha Espina, antes de finalizar en el estadio madridista. El propio Martínez-Almeida ha reconocido que será uno de los momentos de mayor complejidad logística debido a la longitud del recorrido y a la necesidad de establecer importantes cortes de tráfico con suficiente antelación para garantizar las inspecciones y revisiones de seguridad previas al paso de la comitiva papal.
En este sentido, el alcalde ha explicado que el objetivo municipal pasa por reabrir las vías afectadas tan pronto como sea posible una vez haya pasado el papamóvil, con el propósito de reducir al máximo las afecciones sobre la movilidad cotidiana de la ciudad.
Una vez concluyan los actos principales de la visita papal, el Consistorio trabajará junto a los organizadores para acelerar el desmontaje de las grandes infraestructuras instaladas durante las últimas semanas en distintos puntos de la capital. Martínez-Almeida ha admitido que las dimensiones de algunas de las estructuras levantadas en la Plaza de Lima, el entorno del Santiago Bernabéu o la Plaza de Cibeles impedirán una retirada inmediata, aunque ha asegurado que los trabajos comenzarán lo antes posible para recuperar progresivamente la normalidad.
La prioridad municipal será restablecer cuanto antes la circulación en las zonas más afectadas. En el caso de la Plaza de Lima, cerrada completamente al tráfico desde mediados de semana, el Ayuntamiento confía en que ya durante el domingo puedan recuperarse las condiciones de movilidad en las vías laterales y reabrirse los ejes transversales que conectan General Perón con Concha Espina. En paralelo, los operarios trabajarán para liberar los carriles actualmente ocupados por las estructuras auxiliares y avanzar en la retirada de los elementos de mayor tamaño, un proceso que requerirá más tiempo debido a su complejidad técnica.
La plaza de Lima podría quedar abierta este domingo
El Consistorio también prevé actuar de manera inmediata en otros enclaves clave del dispositivo, como el eje Serrano-Alfonso XII y el entorno de la Puerta de Alcalá, con el objetivo de que la ciudad recupere cuanto antes unas condiciones de movilidad lo más parecidas posible a las habituales tras varios días marcados por restricciones, cortes y desvíos asociados a una visita histórica para Madrid.