Miles de estudiantes se encuentran inmersos en uno de los procesos más exigentes de la etapa académica: la preparación de la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU). Rutinas intensas y largas horas de estudio que suelen ir acompañadas de molestias visuales como sequedad ocular, visión borrosa o dolores de cabeza.
Por este motivo, los profesionales de San Gabino Óptica y Audición recuerdan que muchas de estas molestias están relacionadas con el esfuerzo continuado frente a pantallas y apuntes.
Solo en la Comunidad de Madrid, cerca de 40.000 alumnos se presentarán este año a la PAU, mientras que la cifra supera los 300.000 en toda España. En este contexto, los expertos recomiendan incorporar pequeños hábitos durante el estudio para reducir la fatiga ocular y mejorar el confort visual.
Uno de los consejos más repetidos es aplicar la conocida regla del 20-20-20. Cada 20 minutos de estudio conviene apartar la vista de la pantalla o los apuntes y mirar durante 20 segundos a un objeto situado a unos seis metros de distancia, un gesto que ayuda a relajar la musculatura ocular.
También recuerdan aumentar conscientemente la frecuencia de parpadeo cuando se estudia frente al ordenador o la tablet, ya que al fijar la vista en una pantalla el parpadeo disminuye de forma notable, favoreciendo la aparición de ojo seco y escozor.
Asimismo, los especialistas aconsejan reducir el brillo excesivo de los dispositivos electrónicos y realizar pausas periódicas para descansar no solo la vista, sino también la concentración mental.
La hidratación y la alimentación también juegan un papel importante. Beber suficiente agua y consumir alimentos ricos en vitaminas y ácidos grasos saludables puede contribuir al bienestar ocular durante estos días de mayor exigencia académica.
Otro de los aspectos clave es el descanso nocturno. Dormir entre siete y ocho horas permite recuperar el descanso visual y disminuir la sensación de cansancio ocular acumulado tras horas de estudio.
Los expertos recuerdan además que algunos síntomas no deben atribuirse únicamente al estrés de los exámenes. Dificultades para enfocar, visión doble o dolores de cabeza frecuentes pueden ser señales de un problema visual que, con una revisión a tiempo, puede incluso contribuir a mejorar el rendimiento académico.