Garantizar entornos laborales seguros y saludables no es solo una obligación normativa sino también una prioridad estratégica para Clece, una compañía con más de 90.000 profesionales y presencia en múltiples sectores, desde limpieza y mantenimiento hasta servicios sociales, residencias o ayuda a domicilio. El pasado 28 de abril, con motivo del Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo, la dirección de Operaciones de Madrid y Castilla-La Mancha de esta organización ha querido poner en valor la importancia de la prevención como uno de los ejes esenciales de su actividad.
Para ello, ha llevado a cabo diversas acciones de sensibilización realizadas en torno a esta disciplina. Entre ellas, se ha celebrado una reunión extraordinaria de Prevención en la que han participado directores, delegados y gerentes, con el objetivo de analizar la situación actual y el desarrollo de las directrices para el futuro.
A esta reunión han asistido Jesús Nogales, director de Operaciones de Madrid–Castilla-La Mancha, y Alfonso Domínguez, coordinador de Prevención de Riesgos Laborales (PRL) en esta misma zona, quienes coinciden en una idea clave: la prevención funciona cuando se integra de forma real en el día a día y se convierte en cultura de empresa.
Según explican a Madridiario, Clece impulsa desde hace años un modelo basado en la integración de la prevención en todos los niveles de la organización. Alfonso Domínguez subraya que, por la propia estructura de la compañía, resulta especialmente importante reforzar el papel de los mandos intermedios, ya que son quienes están en contacto directo con los equipos en los centros de trabajo.
“Son figuras críticas porque se encargan de transmitir el mensaje preventivo a las personas trabajadoras”, explica. Encargados, jefes de equipo o responsables de centros se convierten así en piezas fundamentales para que las medidas no se queden en el papel y se apliquen de forma efectiva.
Desde la dirección, Jesús Nogales destaca que el objetivo es conseguir “una cultura en la que la seguridad y salud de los trabajadores sea lo más importante, por encima de la cuenta de resultados”, afirma.
Para Domínguez el compromiso de la dirección es determinante. Sin un liderazgo firme, no se podría hablar de integración real. Por ello, la compañía refuerza esta implicación mediante reuniones periódicas, seguimiento continuo de indicadores y una presencia activa en los centros.
Entre las acciones destacadas se encuentran reuniones previas al inicio de contratos para analizar riesgos, visitas a los servicios para comprobar el cumplimiento de estándares preventivos y reuniones multidisciplinares ante accidentes o incidentes, con el objetivo de analizar lo ocurrido y aplicar mejoras. Además, la dirección considera clave dotar al departamento de PRL de los recursos necesarios para seguir avanzando.
Este liderazgo, explica Domínguez, también se traslada a delegados y gerentes, responsables territoriales que tienen un papel clave para que el mensaje fluya desde arriba y llegue a toda la estructura.
La estrategia preventiva no solo se mide en planes y protocolos, sino también en resultados. Nogales destaca que en los últimos años Clece ha notado un cambio importante, con una mejora progresiva en la concienciación y una reducción de la siniestralidad. “Año tras año nos marcamos objetivos más ambiciosos y los vamos cumpliendo”, remarca.
Domínguez coincide en que la evolución en los últimos cinco o seis años ha sido significativa, aunque insiste en que la prevención es un proceso continuo en el que siempre hay margen de mejora.
Uno de los principales retos de Clece es su diversidad de sectores y servicios. La compañía trabaja en entornos muy diferentes, lo que implica riesgos distintos y medidas específicas en cada caso. “Cada actividad es diferente, por lo que existen tantos riesgos como actividades”, resume Domínguez.
En entornos industriales o trabajos de mayor peligrosidad, los requisitos se multiplican: permisos de trabajo, coordinación de actividades empresariales, entrega de EPIs o controles documentales más exigentes. En otros servicios, los riesgos son diferentes, pero igualmente relevantes, lo que obliga a una adaptación constante.
Otro de los grandes avances en los últimos años ha sido la apuesta por la digitalización como herramienta de apoyo a la prevención. Según, Domínguez, eso permite contar con información prácticamente en tiempo real, obtener indicadores y detectar riesgos o carencias con rapidez.
El Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo ha puesto este año el foco en los riesgos psicosociales, un ámbito que Clece considera de gran importancia. Domínguez señala que estos factores están presentes en cualquier puesto: en la organización del trabajo, la jornada, la relación con el entorno o el nivel de autonomía.
Nogales apunta una iniciativa concreta para responder a esta realidad: el programa Cuidado en Red, implantado tras detectar un incremento de problemas psicoemocionales después de la pandemia. Se trata de un servicio gratuito de atención psicológica, vía telefónica, para trabajadores y familiares, disponible 24 horas todos los días del año, que garantiza el anonimato de las personas que recurren a él. Este servicio está gestionado por la asociación Corazón y Manos, impulsada por empleados de Clece.
Aunque el programa se está implantado para que tenga acceso toda la plantilla, Nogales reconoce que puede ser especialmente útil en sectores como el de los cuidados —ayuda a domicilio, teleasistencia o residencias—, donde la carga emocional es mayor.
Este pasado 28 de abril ha servido para reforzar el compromiso de Clece con la seguridad y salud en el trabajo y seguir evolucionando en este ámbito. El mensaje lanzado por la compañía es claro: se ha avanzado mucho, pero la prevención exige mejora constante.